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5/3/17

YERMA


TEXTO: FEDERICO GARCÍA LORCA
ADAPTACIÓN: MARC CHORNET y ANNA MARIA RICART
DIRECCIÓN: MARC CHORNET 
INTÉRPRETES: ALBA JOSÉ, MARTÍ SALVAT, XAVIER TORRA, ARIADNA FÍGOLS, ISABEL SORIANO, ROSER TÀPIAS y CRISTINA LÓPEZ
DURACIÓN: 1h 30min
PRODUCCIÓN: PROJECTE INGENU i TEATRE AKADÈMIA
TEATRE AKADÈMIA

Valga decir que tenía una visión completamente diferente de la que Marc Chornet y Anna Maria Ricart han mostrado en esta Yerma. Cuando la leí hace ya algunos años me pareció una de las obras más sombrías de Lorca, pero en este montaje de Projecte Ingenu hay mucha luz e incluso esperanza, cosa que nunca imaginé ver en un Yerma.

La adaptación ha contemporaneizado la acción, no sólo por la aparición de elementos que le dan un ligero anacronismo: una radio digital, un teléfono móvil o incluso un predictor, sino porque han eliminado, muy sabiamente, el recuerdo a la tradicción andaluza de palmas y "olés". Situada en un espacio atemporal, solamente el castellano de Lorca nos podía llevar a principios de siglo XX, pero en contadas ocasiones, el resto navegamos en un mundo rural, donde nos sumerge la preciosista escenografía de Laura Clos 'Closca'. Tierra, vides y una cama inerte nos dan la bienvenida a esta tragedia.

Alba José no ha querido caer en la lágrima fácil y durante los noventa minutos de duración, no hay más vida que la luz que desprende su mirada. Sus intentos por dejar de ser la comidilla de sus vecinas, sus "amigas" y la lucha por el honor, el honor de ser capaz de darle un hijo a su marido. Lejos del sentimiento de repudien de otras épocas, esta adaptación muestra a Yerma como la mujer heroína, no hay resentimiento, no se vence a quien no tiene nada que perder.

Marc Chornet vuelve al simbolismo que ya magistralmente plasmó en Hamlet, con un simple toque cambio en la escenografía, la vida que reflejan las vides en plena primavera verde, se vuelve marchita con la llegada del otoño. Acompaña a la maravillosa escenografía de la Closca el espectacular diseño de iluminación de David Bofarull, que alcanza su culmen con la escena de la noche de juega de Yerma y sus amigas.

Con Alba José como Yerma y Martí Salvat como Juan, excepcionales ambos. Sorpresa mayúscula la que nos regala Roser Tàpias, su muchacha más salvaje, deslenguada y rebelde que contrasta a la perfección con la muchacha de Cristina López más conservadora, mitad traidora, mitad naïf. La aparición de Isabel Soriano, la Vieja, le da esos puntos de comicidad tan necesarios que oxigenan con gran acierto la tragedia.

Ya lo podemos decir bien alto, Projecte Ingenu se ha consolidado, no sólo navega a la perfección en las aguas de Shakespeare sino que también le siente bien el traje de Lorca. Ah, y sin olvidarnos del gran regalo de la temporada pasada ese Churchill que nos dejó boquiabiertos. Yo sigo sin poder cerrar la boca. Olé!

FAIRFLY



DRAMATURGIA: JOAN YAGO
DIRECCIÓN: ISRAEL SOLÀ
INTÈRPRETES: QUERALT CASASAYAS, XAVI FRANCÉS, AITOR GALISTEO-ROCHER y VANESSA SEGURA
DURACIÓN: 80min
FOTOGRAFIA: ANNA FÀBREGA
PRODUCCIÓN: TEATRE TANTARANTANA
TEATRE TANTARANTANA

Personalmente con La Calórica tengo una historia de encuentros y desencuentros, pero la promoción de Fairfly me despertó el interés en seguida, más aún sabiendo que habían abandonado su particular formato de esqueches para dar forma a una historia "convencional" (presentación, nudo y desenlace). Cuatro amigos buscan una idea revolucionaria para cambiar el mundo o, simplemente, para entretenerse después de que la empresa en la que trabajan acabe de anunciar un ERO. La idea, mejor no explicarla. El consejo ir con el estómago vacío.

Estilo made in La Calòrica, esta dramaturgia busca entretener, los 80 minutos te los pasas riendo, pero también al mismo tiempo reflexionando sobre cómo, sin ser conscientes, somos partícipes de un mundo en el que todo vale, y se dan por buenas muchas ideas que si nos paráramos a pensar un rato nos parecerían auténticas barbaridades. 

Los cuatro protagonistas de Fairfly representan cuatro perfiles que nos podemos encontrar hoy en día en cualquier empresa. La idealista, naïf y soñadora que quiere cambiar el mundo, la que tiene los pies en la tierra y que necesita hechos probados para dar el siguiente paso, el que tiene una idea en su vida y vive de las rentas para siempre y por último, el currante que sueña con que algún día será rico.

Con una dramatúrgia muy bien construïda y con una dirección que aporta un ritmo vertiginoso a la acción, las interpretaciones alcanzan un nivel de naturalidad impresionante. El hecho de, como espectador, estar dentro de la escena, ayuda a vivir de primera mano sus miedos, sus anhelos y sus victorias. 

Fairfly es una comedia que no te dejará parar de reír, una auténtica terapia de risas, pero con un regusto un tanto complicado de digerir, ya que esta vez lo que pasa en escena no se queda en escena, te acompañará mucho más allá de la salida.

L'ÀNEC SALVATGE





TEXTO: HENRIK IBSEN
ADAPTACIÓN: MARC ARTIGAU, CRISTINA GENEBAT y JULIO MANRIQUE
DIRECCIÓN: JULIO MANRIQUE
INTÉRPRETES: ANDREU BENITO, IVÁN BENET, JORDI BOSCH, LAURA CONEJERO, PABLO DERQUI, MIRANDA GAS, JORDI LLOVET, LLUÍS MARCO, CARLES PEDRAGOSA y ELENA TARRATS
DURACIÓN: 1h 30 min + 15min entreacto + 1h
FOTOGRAFIA: ROS RIBAS
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
SALA FABIÀ PUIGSERVER (LLIURE MONTJUÏC)


El sector teatral es un animal de costumbres, se encapricha de un autor y se representan sus obras más conocidas, pero se olvidan otras que sin tanto renombre, son igual de excelentes. Es lo que le pasaba, qué bien poder hablar en pasado, a Ibsen con L'ànec salvatge. Su última representación en España data de 1982, una servidora no había nacido, en Catalunya es la primera vez que se representa. 

Quizás haya sido que no es una obra realista, sino más bien simbólica, llena de metáforas y que requiere que su puesta en escena sea mitad y mitad. Un juego donde el director, los actores y los espectadores se dejen guiar por el texto, sin peros, simplemente con las ganas de descubrir la historia, mirando más allá de las acciones, los personajes esconden más palabras que las que son pronunciadas.

Una familia (pobre) vive feliz hasta que un antiguo amigo de la infancia aparece en sus vidas. Hasta el momento el secreto mejor guardado era tener un pato salvaje encerrado en el sótano, acompañado por gallinas y conejos. Pero entonces empieza el dilema, ¿es mejor vivir "un poco" engañado o descubrir toda la verdad? Evidentemente la caja de los truenos se abrirá, porque sino no habría obra.

L'ànec salvatge és un montaje 100% factoria Julio Manrique. Manteniendo la esencia del texto original, la adaptación ha conseguido quitarle el leve olor a naftalina del siglo XIX y ubicarlo en un espacio atemporal y sin referencias concertas a dónde. La magnífica escenografía de Lluc Castells nos evoca en cierta manera a Suecia (colores neutrons y esa madera clara predominante), pero sin que sea demasiado evidente. La puesta en escena sigue patrones anglosajones, como ya es habitual: texto que se funde con una espectacular música de Carles Pedragosa, que juntamente con Damien Bazin firman un espacio sonora que pone los pelos de punta y la dulce voz de Miranda Gas vuelve a deleitar a los presentes en sus momentos de "cabaret". 

Magistral dirección de Julio Manrique, que vuelve a contar con un reparto de primera, donde destaca: Ivan Benet, Hialmar, un padre y fotógrafo que ve cómo la tranquilidad de su familia se ve alterada con la llegada de un viejo amigo, Gregor (Pablo Derqui). Pero aunque ellos sean quienes desencadenan la acción, el peso de la misma recae en una extraordinaria, Gina (Laura Conejero) y en todo un descubrimiento, Heda (Elena Tarrats). Sin duda en el plano interpretativo poco a descubrir de los grandes nombres consagrados, pero Elena Tarrats ha conseguido robarnos el alma, con la contrucción de su personaje, inocente, preciosista, delicado y lleno de sensibilidad. Sus escenas son simplemente maravillosas.

Casi tres horas de tensión, a las que no les sobra ni un segundo, de un montaje sobresaliente. Una vez más, Julio Manrique vuelve a hacer diana y esta vez con todo un clásico. Va ser que no hay texto que se le resista. Por lo pronto esperemos que siga abriendo cajones si con ello ganamos experiencias teatrales a la altura y al nivel de L'ànec salvatge. Gracias y bravo!

19/2/17

LA SALA ROJA



DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: VICTORIA HLADILO
INTÉRPRETES: MANUEL VIGNAU, JULIETA PETRUCHI, DANIELA RICO ARTIGAS, VICTORIA MARROQUIN, AXEL JOSWING, VICTORIA HLADILO
DURACIÓN: 75min
PRODUCCIÓN: COMPAÑÍA VICTORIA HLADILO
LA BADABADOC

Por lo pelos. De chiripa. De esas veces que te dejas llevar por los impulsos que te hacen salir del sofá aunque la vida no te dé para más y porque una voz no para de decir no te lo puedes perder. Así llegué a la Badabadoc, un espacio precioso que acogió durante dos semanas una gran maravilla teatral llamada La sala roja, un espectáculo casero argentino que por unos minutos nos hizo volver a la infancia.

Una reunión de padres a primera hora de la mañana convocada por Whatsapp. La espera a una directora que no aparece. Actividades a la cuál más surrealista que la anterior. Decisiones por tomar. Una nueva invitada a las reuniones. Dos bandos enfrentados. Los que sufren los grupos de whatsapp del cole, los cumpleaños conjuntos y otra serie de situaciones materna/paterno comunes, se pueden desternillar con las situaciones propuestas en la obra. Las personas que vivimos ajenas a tales dramas, también soltamos la carcajada y de repente se nos quitan las ganas, si es que las teníamos, de vivirlas en vivo y en directo.

Naturalidad, como viene siendo habitual en las producciones argentinas y más de este tamaño, como si estuviéramos en el salón de casa, entramos en una de las aulas de esta guardería, jardín de infancia y observamos curiosos el drama que se vive. Diferentes tipo de padres: desde la madre hiperprotectora y enloquecida por su hijo, la madre bio-ecologista-vegana, el padre molón o la madre soltera y que consiente a su hijo por encima de los normal. En medio de la jauría, una maestra, mano derecha de la directora, a la que esperan los padres.

Brillante la dramaturgia de Victoria Hladillo, que también signa la dirección y actúa, cómo de la simple anécdota de la reunión de padres se desarrolla una lucha de poder individual y se muestra a través de pequeños juego "inocentes" la verdadera personalidad de los protagonistas. Una dirección que no da tregua, con un ritmo trepidante, al más puro estilo argentino, donde las réplicas pisadas y el turno de palabra es un mero invento europeo.

Se pasó la oportunidad, espero que alguíen pueda volver la a recuperar, es de esas obras que merece más tiempo de cartel, una temporada entera, una magnífica terapia de risa y unas ganas locals de dejar de repoblar el planeta, ya no porque no nos gusten los niños sino por no tener que soportar a los padres.

JÚLIA



DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: RAIMON MOLINS (basada en La señorita Julia de August Strindberg)
INTÉRPRETES: PATRICIA MENDOZA, JORDI LLORDELLA y MIREIA TRIAS
DURACIÓN: 1h 10min
FOTOGRAFÍA: CRISTINA SÁNCHEZ
PRODUCCIÓN: SALA ATRIUM
SALA ATRIUM

Fantástica, de momento, la Trilogía de la Imperfección que nos está regalando la Sala Atrium. Si entre diciembre y enero disfrutamos con una sensacional Nora, ahora es el turno para Júlia. Los que no somos muy fans del original, tenemos que aplaudir esta nueva versión, punto de vista, limpio de todos los convencionalismos de la época y centrada en descubrir la psiquis que un personaje mucho más poliédrico que el que escribió Strindberg. 

En su versión original el poder entre sexos y la relación amorosa entre las diferentes clases sociales está más en el centro de atención, en la dramaturgia de Molins Júlia está por encima de todas las cosas y su dibujo de niña rica y malcriada nos hace olvidar la inocencia, pero no tanto su maldad, de la visión de Strindberg. El juego continuo entre Jean y Júlia, deja en un secundario plano a Kristina y su amor por Jean, el tête a tête es a dos bandas y en un juego perverso entre quien domina a quien.

Patricia Mendoza dibuja una Júlia llena de matices, desde los ojos vidriosos de la felicidad de la primera noche de un verano caluroso, de una joven desesperada por comerse el mundo. Una seductora manera de mirar al mundo que acabará atrapada en un juego enfermizo. Su solvencia interpretativa la llevará a desarrollar el personaje hasta el final donde la risa entrecortada dejará paso a la locura, la fragilidad de una muñeca rota.

El Jean de Jordi Llordella es un seductor que se deja querer. Entra en el juego de una manera quizás más inocente e irresponsable que Júlia, pero se deja dominar por sus deseos. Una relación de amor y odio desde el principio, una relación tóxica en la que los personajes se auto-cierran en sus propias jaulas que la dominación busca mantenerlos encerrados y el juego e suna manera de entretenerse porque saben que de algún modo u otro nunca podrán quedar libres del todo.

Las proyecciones, la cámara, como ya pasaba en Nora, es la cuarta protagonista de la historia. Esta vez las proyecciones son más psicólogicas, dotándole a la pieza de un aire más de thriller, sacando a los personajes de su cotidianidad. Un ojo tecnológico que te muestra eso que el texto ha buscado omitir.

Clàudia Vila ha conseguido con pocos recursos construir tres escenografías en una, creando elementos diferenciadores para las tres piezas, pero que sólo el blanco de las paredes nos recuerde a ellas. Con la vista puesta en cómo nos llegará Nina en mayo, en cómo se cerrará esta trilogía, un titulo imperfecto que está rozando la perfección.

29/1/17

IAIA, MEMÒRIA HISTÒRICA



DRAMATURGIA, DIRECCIÓN e INTERPRETACIÓN: ALBA VALLDAURA
AYUDANTES DE DIRECCIÓN: JORDI DUESO, SUSANA BORDERIA y JAZMIN OLAVE
DURACIÓN: 75min
FOTOGRAFIA: XAVI BUXEDA
PRODUCCIÓN: CIA LA VALENTA
SALA FÈNIX

Hipnotizada, así es cómo quedé después de ver este espectáculo imprescindible. Hay obras que las vas persiguiendo y que por esta vida azarosa que llevamos, pierdas una y otra vez la posibilidad de verlas. Hace cinco o seis años fui una de las afortunadas en ver su taller de fin de carrera en el IT, pero poco queda de lo que allí se presentó, un esbozo de lo que a día de hoy es Iaia, memòria històrica

Con un montón de kilometros a sus espaldas, Alba Valldaura ha construido un fiel retrato de nuestras abuelas, las que la generación que estamos entre los 25 y los 45 hemos tenido, o los más afortunados aún tienen. Aquellas que nos han explicado la II República, la Guerra Civil, la postguerra, la transició y los primeros años de la democracia. Aquellas que han vivido tanto, testimonios vivos del horror, de aquella parte de la historia que algunos quieren hacer desaparecer, pero como bien dice el texto "quien no conoce los errores de su historia, corre el riesgo de volver a repetirlos."

Nada más entrar en la sala, la protagonista ya está en escena. La iaia que por momentos saldrá de su senectud y mediante flashbacks volverá a revivir su juventud, los buenos momentos al lado de su marido, de cómo bailaban, su pedida, pero también los manos momentos, esa guerra que les separó, los campos de concentración, un sinfín de anécdotas vitales que a los asistentes les recordara án las que de bien seguro les explicaba su abuela.

Pero el poder de la dramaturgia y las puesta en escena recae sobre la sobresaliente, magistral y brillante interpretación de Alba Valldaura. Con cada matiz limado, pulido, nos regala tiernos, trágicos y sinceros momentos cuando se convierte en su abuela. Su respiración entrecortada, su mirada, su pose, la posición con la que se siente, con la que camina, la cadencia con la que habla, la transformación más absolutamente perfecta que uno se pueda imaginar de una mujer anciana. Y los espectadores la observamos boquiabiertos a escasos centímetros del escenario. En aquellos lugares donde esconder algo es imposible. Todo tiene que ser verdad, porque de otra manera no sería creíble.

El diminuto espacio donde transcurre la acción, un sillón, una mesa y una silla, un tendal y una sábana. A partir de ahí un despliege de imaginación inigualable para recrear escena detrás de escena. Potentísima la selección musical que nos regala momentos tan impagables como el de la Pasionaria o un añadido de rock-psicodélico que no tienen desperdicio.

Este domingo 29 de enero ha finalizado la tercera temporada de la Sala Fènix, esta semana estará en la Casa Elizalde y de buen seguro pronto volverá a la cartelera. Todavía hay muchas personas que no han descubierto este impresionante diamante (tan pulido que brilla por sí sólo). Un imperdible que no tendría que parar de representarse. Carne de gallina. BRAVO.

EL DESPERTAR DE LA PRIMAVERA



LIBRETO y LETRAS: STEVEN SATER
MÚSICA: DUCAN SHEIK
ADAPTACIÓN: DAVID PINTÓ
DIRECTOR: MARC VILAVELLA
COREOGRAFÍA: ARIADNA PEYA
INTÉRPRETES: ELISABET MOLET, MARC FLYNN, ELOI GÓMEZ, LAURA BAZA, JANA GÓMEZ, DÍDAC FLORES, MARC UDINA, ÀLEX SANZ, CLARA SOLÉ, MIREIA COMA, ROC BERNARDÍ, BITTOR FERNÁNDEZ, CLARA GISPERT, MINGO RÀFOLS y ROSA VILA
DURACIÓN: 2h 30min
PRODUCCIÓN: ORIGEN PRODUCCIONS
TEATRE GAUDÍ

Bien dicen que la buena confitura se encuentra en los tarros pequeños. El despertar de la primavera es sin duda el musical de la temporada. Y aunque, en un primer momento, al leer la sinopsis pensemos en que estamos delante de un espectáculo destinado al público adolescente, nada más lejos de la realidad. Sí que es verdad que el despertar sexual es un problema de esta edad, pero los temas secundarios son mucho más interesantes que el principal: la incompresión, la falta de diálogo, el sometimiento de la razón a los dictamines de la religión, la amistad, los sueños... en definitivamente los principales problemas a los que se enfrenta el ser humano independientemente de cuál sea su edad.

Con un elenco de jóvenes promesas del teatro musical catalán, entre los que destacan: Elisabet Molet, la ingenua protagonista de la historia principal, una mezcla de inocencia y de ganas de vivir. Impresionante la capacidad de recursos interpretativos que se despliegan con sólo una mirada. Elisabet otorga a su personaje una ternura inusitada que despierta en el público empatía al instante. De la misma manera que lo hace Eloi Gómez con su personaje Moritz, quizás la historia más potente de los "secundarios". Brillante interpretación de un personaje que es un caramelo con esquinas afiladas. Más en la sombra pero emitiendo una potente luz propia, Dídac Flores como Hanschen, que imprime la energía suficiente para levantar las escenas más pausadas. Fantásticos también, aunque las tablas se notan en la manera de pisar el escenario, un divertidísimo Mingo Ràfols y una sobria Rosa Vila.

El escenario del Teatre Gaudí se queda pequeño por momentos. Demasiados actores que comparten un espacio que ha sido milimetrado especialmente para cada movimiento. Sufrimiento en determinades escenas a los "afortunados" que se encuentran en primera fila. Ariadna Peya firma una coreografía precisa, imaginativa y que, ayudada por el potente diseño de iluminación de Dani Gener nos regala una excelente puesta en escena. Nada que envidiar a los espectáculos que se realizan en escenarios el doble de grandes. Guión, crítica, y quizás espectáculo, aparte necesitaría la teclista, "directora de orquestra", quizás excesivamente entregada a su trabajo, un espectáculo en sí misma. El despertar de la primavera es un rato de buen rollo magnífico. Hasta el 12 de febrero!

18/12/16

NEW YORK CITY. PART TWO

Hay experiencias que merecen un reglón a parte y la que os intentaré narrar es una de ellas. No he visto nada similar en mi vida. Nunca. 

SLEEP NO MORE. Site Specific. http://sleepnomorenyc.com Viernes 9 de diciembre de 2016

A pesar de mis recelos al ver el trailer no me podía ni imaginar lo que me esperaba. Si tenéis pensado visitar Nueva York es un imprescindible y dejar de leer, es mucho mejor ir a tientas.

He sido público de algunos Site Specific en mi vida, pero nada comparable a esto. Lo que ellos llaman hotel, que es más bien una discoteca en un edificio de cuatro plantas, al menos las que te dejan recorrer. Sin abrigo y sin bolso, y con el móvil apagado te dan una máscara, requisito llevarla puesta durante las tres horas que dura la experiencia. Las 500-1000 personas que calculo que entran por función se convierten en seres anónimos e iguales. 

A partir de ahí eres libre de moverte, subir bajar, seguir a un personaje. Tú decides cómo quieres vivir la experiencia. Escasa iluminación en un ambiente lúgubre, una música repetitiva y penetrante te va acompañando en cada habitación. Según la sinopsis una mezcla entre Macbeth de Shakespeare y Rebecca de Hitchock, pero que poco importa si conoces de qué puede ir la historia porque al vivirla tan fragmentada y desordenada puede ser eso o algo completamente diferente. 

No hay diálogo, prohibido hablar entre el público y los personajes sólo hacen uso del movimiento, a veces con acciones repetitivas, otras es la danza la protagonista de su escena. La puesta en escena es impresionante, sólo de pensarlo aún hoy se me pone la piel de gallina, de lo que presenciaron mis ojos, cada una de las habitaciones estaba decorada hasta el más mínimo detalle, tuviera o no tuviera personaje. Al contar con una iluminación "pitch dark" cada vez que entras en una habitación, a veces lo de menos es lo que tus ojos puedan ver, sino lo que sientes, tus pies tocan el suelo, pero ha dejado de ser cemento, para ser tierra, para ser ramas, para ser...

No soy capaz, ni aún hoy, de describir el cúmulo de sensaciones que tuve en las tres horas, en las que literalmente no paré de recorrer las estancias. No sé si el secreto es ir siguiendo personajes para servir de nexo entre las diferentes y desordenadas escenas, quizás si en vez de campar a mis anchas durante algún tiempo lo hubiera hecho así, no me hubiera perdido la escena más gore de la trama. Sí que reconozco que el calor, el cansancio se apoderaron de mi (también es cierto que llevaba todo el día pateando Nueva York) y ví alguna escena por partida doble, al final pierdes la conciencia si has visto y entrado en todas las habitaciones posibles de las cuatro plantas. Simplemente deambulas buscando un nuevo personaje a quién seguir (y a ser posible que venga con sofá incorporado, a última hora de la noche, el espectáculo comienza a las 23h y termina a la 1h).

La última escena es conjunta, todo el público se "vuelve a ver las caras". A la salida, previo trago necesario de tap water, resulta de lo más interesante intercambiar opiniones. Y aunque el título advierta de que quizás esa noche no consigas dormir, yo cerré los ojos, de vuelta en Brooklyn, con una sonrisa de oreja a oreja. No tengo palabras. Increíblemente impresionante. OMG!

NEW YORK CITY. PART ONE.


Tranquilos que no lo voy a escribir en inglés, confieso que no sé si sería capaz.

THE LION KING. Domingo 4 de diciembre de 2016.

La primera vez que vi un musical en Londres, hace 4 años, yo que no soy demasiado dada a los musicales, dije que me costaría ver un musical patrio. Después de ver El Rey León en Broadway lo confirmo. Es imposible ver algo así ni en Madrid ni en Barcelona, primero porque no tenemos teatros habilitados para tal ingeniería y segundo no podemos pagar 150€ por una entrada y abarrotar el teatro función detrás de función. Los actores quizás sea la parte más fácil de copiar. 

Musical familiar con una puesta en escena apabullante en todos los sentidos, desde la escenografía, que sale, entra, se esconde, hasta un vestuario que te deja boquiabierto. Pero quizás lo que más me llamó la atención es el uso, en el fondo y en la forma de los títeres. Cómo desde el minuto uno dejas de ver al humano que los mueve y empiezas a ver el animal. Impresionante.

Ni que decir tiene que la música, las canciones que ya conocemos firmadas por Elton John y unas voces espectaculares te dejan sin aliento. Ya sea el mítico Hakuna Matata, que obviamente te sabes en castellano, por la malección establecida en España de traducirlo todo, pero que en inglés combina mejor.

Sin entender nada de inglés, como le pasó algún miembro de mi família, sólo por ver lo que se llega a desplegar en el escenario, es dinero bien invertido. Tendrá que pasar mucho tiempo hasta que vea algo similar. 

THE WOLVES. Texto: Sarah Delappe's. Dirección: Lila Neugebauer. Intérpretes: Kate Arrington, Brenda Coates, Jenna Dioguardi, Samia Finnerty, Midori Francis, Lizzy Jutila, Sarah Mezzanotte, Tedra Millan, Lauren Patten y Susannah Perkins. Duración: 90min. Foto: The New York Times. The Duke on 42nd Street. (Lunes 5 de diciembre de 2016)

Hecho inaudito, obra escrita por una mujer, dirigida por una mujer, protagonizada por mujeres y que habla de lo que le pasa al género femenino. Y sí, había hombres en el público. No era una secta. Juventud, una obra de juventud, con caras muy jóvenes, actrices que en algunos casos no parecen haber llegado ni a la mayoría de edad. 

Un equipo de fútbol europeo, el soccer allá es muy de chicas, se reúne para entrenar y durante los entrenamientos vamos conociendo las personalidades de sus protagonistas, sus miedos, sus anhelos, sus deseos, lo que en algunos casos simplemente parece un cúmulo de hormonas y otras un desarrollo de pequeñas historias con una intensidad sin límites. 

The Wolves más que tener un argumento de presentación, desarrollo y desenlace es un ejercicio de estilo que desarrolla el lenguaje, una verborrea que no cesa, a veces varias conversaciones a la vez, en una sala de pequeñas dimensiones, poco más de cien espectadores por función, un Off Broadway, que ha convencido al público y a la crítica. 

The Wolves es una bomba preparada para estallar, un buen ejercicio, lleno de ritmo que mantiene al espectador expectante y que guarda una sorpresa final. La manera como la dramaturgia te va llevando a su terreno, poco a poco sin revelarte casi nada es excepcional. He visto pocas obras que sin explicarte casi nada te mantengan en vilo de esta manera. Eso sí, si no dominas el inglés, te perderás buena parte del hilo. La atención a la acción es casi tan importante que te olvidas que estás en una sala. Eres tu, ellas y el impulso natural de querer saber de qué están hablando. 


THE NUTCRACKER. 2017 Winter Season New York City Ballet. Lincoln Center. Martes, 6 de diciembre de 2016

Actividad familiar que se salta mi poca disposición a las puntas. Me gusta la danza contemporánea pero no el ballet, y aunque la experiencia fue más que satisfactoria, la danza clásica me sigue sin gustar. Sólo recuerdo haber visto El Cascanueces una vez, y he de decir que no recordaba toda la parte teatral, gracias a esta gran carga interpretativa, superé con éxito no quedarme dormida (dicho sea de paso los días como turista en Nueva York son agotadores).

Pero aunque no me hubiera gustado la representación, el mero hecho de entrar en uno de los teatros del Lincoln Center, David H. Koch (la profesión tira) ya valió la pena la experiencia. Impresionante auditorio, donde la tecnología moderna se atisba a primera vista, pero que en esta ocasión lo moderno no está reñido con la belleza. 

Impresionante también el conjunto de la New York City Ballet Orchestra acompañada del New York Ballet. El despliegue de medios a nivel de escenografía, vestuario, iluminación es absolutamente majestuoso, incomparable con nada que hayan visto mis ojos hasta el momento, y dudo mucho que vuelvan a ver algo similar. Quizás no sea mucho de puntas, pero hay experiencias que vale más vivirlas.

LA FORTUNA DE SÍLVIA



TEXTO: JOSEP MARIA DE SAGARRA
DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: JORDI PRAT i COLL
INTÉRPRETES: LAURA CONEJERO, ANNA ALARCÓN, MUNTSA ALCAÑIZ, ALBERT BARÓ, BERTA GIRAUT y PEP MUNNÉ
DURACIÓN: 1h 35min
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA y TEATRES EN XARXA
SALA PETITA (TNC)

No puedo negar que era el montaje que más ganas tenía que se estrenase antes de marchar a Nueva York, pero los malos augurios se cumplieron, y aunque no quise oírlos, una vez sentada en la butaca del TNC vinieron a buscarme en masa. Durante el verano leí un par de veces la obra original, que por una vez dista bastante de la representada. El menos Sagarra de sus Sagarra, según dicen, un gusto de lectura.

La ansiada vuelta de la Laura Conejero al TNC, cabeza de cartel, un personaje que parece hecho a su medida, pero que la dirección entorpece que salga de la sala queriendo volver a entrar. Jordi Prat i Coll ha decidido eliminar toda la carga cómica del personaje de Emilia (Muntsa Alcañiz), su magnífica intervención en el primer acto, donde la socarronería se alterna con las formas y el saber estar ha desaparecido, sólo se atisba en la intervención final. Las buenas maneras y la pulcritud ha ganado peso y lo que hubiera sido una conversación natural se convierte en una impostura difícil de sostener.

Precisamente es la falta de naturalidad la que mejor describe todo el montaje, desde la primera interpretación del jovencísimo Albert Baró que parece salido de la escuela madrileña de finales de los sesenta, un excesivo Pep Munné, que el montaje ha recuperado para el teatro catalán y que no baja del histrionismo en ningún momento. Quizás rescatar la escena entre madre e hija, Sílvia i Diana, Laura Conejero y Anna Alarcón, que ocupa buena parte del segundo acto, pero incluso allá, se echa de menos la media sonrisa con la que leía las réplicas este verano. 

La limpieza ha hecho demasiado daño y el ritmo se resiente. Ni las proyecciones de Alfonso Ferro que sirven para contextualizar la obra, ni el homenaje a Mondrain donde se representan consiguen remontar la obra. Brillante, magnífico y mucho me temo que La Fortuna de Sílvia será recordada por su vestuario, Míriam Compte, ha hecho que esperemos con deleite cada cambio de vestuario de las actrices. Bibiana Puigdefàbregas firma una escenografía que deja ciego al público, dependiendo de donde hayas escogido sentarte podrás ver más o menos la función, yo estuve más de media hora observando la espalda de sus protagonistas. Por desgracia la pasarela central no es nada afortunada.

El público ha ido de cara a buscar fortuna y el resultado es que tenga todas las entradas agotadas casi antes de estrenarse, yo prefiero seguir leyendo. A ver qué pasa.

UN OBÚS AL COR



TEXTO: WAJDI MOUAWAD
TRADUCCIÓN: RAMON VILA
DIRECCIÓN: ORIOL BROGGI y FERRAN UTZET
INTÉRPRETE: ERNEST VILLEGAS
DURACIÓN: 80min
FOTO: DAVID RUANO / LARA ALONSO
PRODUCCIÓN: LA PERLA 29
BIBLIOTECA DE CATALUNYA

Volvemos a buscar la gallina de los huevos de oro, Wajdi Mouawad, autor de Incendis, que nos da tanto como nos quita. Hace un tiempo que me repito, al salir de ver sus obras, que no volveré a entrar en una función que lleve su nombre, pero sigo incumpliendo la promesa. Atraída por no sé bien qué, vuelvo a sumergirme en su poesía, esta vez poco condensada. Y no sé si la atmósfera cálida de la Biblioteca o que el discurso ya me suena que no consigo empatizar con lo que se me cuenta.

Volvemos a los temas recurrentes del autor: la muerte, su madre, el dolor, la guerra, una extremada misoginia contra las muejeres... esta vez en formato monólogo, un género extremadamente complicado de dirigir y de interpretar. A Ernest Villegas le falta intensidad, garra, no sé si es culpa de la interpretación o de la dirección pero echo a faltar una serie de recursos que me permitan ver el recorrido del personaje, que por el texto me lo puedo imaginar, pero que hubiese sido conveniente mostrar en escena.

Como ya he afirmado en varias ocasiones, la Biblioteca de Catalunya es un lugar mágico, que no necesita más que de ciertos toques en la iluminación de sus espectáculos para hacerlos espectaculares. En este caso la iluminación firmada por Quim Blancafort, salvo en algun caso, no consigue aproximar la magia, y a veces las sombras entorpecen más que ayudan. 

Un obús al cor no ha conseguido que me remueva en la butaca, más allá de la incomodidad habitual de las sillas de la Biblioteca. Pero, he visto nevar y quizás por ese simple hecho recuerde el montaje. ¿Seré capaz de cumplir la promesa con el próximo Mouawad? 

19/11/16

CONSTELLATIONS



TEXTO: NICK PAYNE
DIRECTOR: SOPHIE HEYDEL
INTÉRPRETES: REBECCA RONAYNE y JOSHUA ZAMRYCKI
DURACIÓN: 75min
ALMERIA TEATRE

He de reconocer que no soy muy dada a ver teatro semi-professional, pero la propuesta estaba relacionada con mi clase de inglés de la Escuela de Idiomas, así que más que un ejercicio teatral era uno lingüístico. Un viaje a la Gran Bretaña estricta. He visto Constellations en un par de ocasiones, la primera en castellano, en Madrid, un año más tarde en Barcelona, en catalán. Ambos montajes profesionales más que decentes.

Constellations es un texto que mezcla tiempos escénicos, una especie de universos paralelos, sin un esquema de tiempo cronológico que se entremezclan en multitud de micro escenas donde es el espectador el que tiene que ir desentrallando, para aclarar la maraña de sentimientos y acciones que en ella se describen. 

La compañía Jocular Theatre ha decidido dejar la escena desnuda y que el cambio de universo se produzca simplemente por una atenuación de las luces y un giro de sus personajes. En un primer momento parece ser una buena solución pero el conjunto de micro escenas es tan grande que se acaba haciendo pesado. Además tampoco ayuda que el texto base su contenido en una repetición de frases que con una entonación diferente sirve para situarnos en un universo u otro. En otros montajes se había opta do por una transició musical, que acompañada de una escenografía, ayuda a a los intérpretes a cambiar de "localización".

El ejercicio lingüístico por el que ha optado la compañía es no tocar ni una coma del texto original, lo cual no ayuda ni al ritmo del montaje ni a la naturalidad. La estricta lingüística británica juega muy a la contra. Por poner un ejemplo, durante una discursión de los protagonistas, ella le dice:"I beg your pardon". En una discusión de pareja, queda "too polite" escuchar una expresión como ésta. Por otra parte, el texto está masticado hasta la saciedad. Reconozco que toda la platea y el anfiteatro eran alumnos de inglés, pero un poco de naturalidad no hubiera estado de más. Cuando estás acostumbrados a ver teatro en inglés, ya sea británico o de otra parte de Europa, suena demasiado imposado que te mastiquen las palabras para que lo entiendas todo, todo. No hace falta, Payne, por desgracia no es Shakespeare.

Interpretativamente, y partiendo de la base de que el montaje es semi professional hay un importante diferencia entre la interpretación de Rebecca Ronayne que construye una más que notable Marianne, en la que se diferencia con más claridad los universos, que en el caso de Josgua Zamrycki que convierte los de Roland en interpretaciones planas y con escasos momentos de contraposición.

Aparecen algunos momentos divertidos entre tanta repetición, de un montaje al que le falta una recomposición de lugar y tiempo. Pulir las aristas para que sin salirse de la desnudez que desprende el escenario, el espectador don't call it a day antes de tiempo.

PLUJA



DRAMATURGIA: MARC ANGELET
DIRECCIÓN: GUILLEM ALBÀ
INTÉRPRETES: GUILLEM ALBÀ y CLARA PEYA
DIRECCIÓN MUSICAL: CLARA PEYA
DIRECCIÓ DE GEST I TITELLES: ANDREU MARTÍNEZ
COREOGRAFÍA: ARIADNA PEYA
DURACIÓN: 40min
FOTOGRAFÍA: DIARI DE VILANOVA
ATRIUM DE VILADECANS (EN GIRA)

Pluja es el espectáculo de noviembre. Y me explico después de entrevistar a sus creadores y protagonistas antes de Fira Mediterrania, las ganas de ver la bomba que tenían entre manos ha ido in crescendo. Al fin, y una vez más gracias a Recomana, he tenido la oportunidad de que la bomba me explote y ha ido directa al corazón.
Cuarenta minutos, de tener los ojos como platos. Cuarenta de minutos de retorno a la infancia, aquella época donde todo lo que vislumbraban nuestros ojos era nuevo y nos parecía maravilloso. Una historia llena de miedos, los miedos a hacerse mayor, y de como los mayores muchas veces también nos sentimos pequeños.
Al igual que los ojos para no perderse nada de lo que está pasando en el minúscula escenario, la piel de cada espectador es parte importante para que la magia que se desprende del espectáculo consigna su efecto. Emociones a flor de piel, incluso para los más duros de tocar. Sentimientos compartidos en una platea donde los setenta afortunados espectadores no pueden contener, en algunos casos, las lágrimas delante del preciosista montaje.
Guillem Albà se atreve a seguir la estela familiar y hacer interpretar sus manos con títeres en una de las escenas con más fuerza escénica de todo el montaje. La timidez de Clara Peya queda difuminada en los momentos donde hace uso del sentido del humor, dejando de lado su inseparable piano (que una vez más nos regala melodías maravillosas), se "sale del guión" y supera con nota a sus miedos.
Si el teatro es un acto de comunión colectivo, Pluja es un ejemplo de como convertir esta máxima en un espectáculo casi "privado" pero donde los espectadores más que nunca comparten, por un breve período de tiempo, algo más que cuatro paredes. Una respiración común, un sentimiento común, una experiencia, que después de casi una semana sigue latiendo dentro del cuerpo. Después del parón navideño, la magia de Pluja continuará viajando por Catalunya. No te la pierdas. Hay cosas que es mejor vivirlas, porque cuando te las cuentan pierden su esencia. 

LA TREVA



TEXTO: DONALD MARGULIES
TRADUCCIÓN: CRISTINA GENEBAT
DIRECCIÓN: JULIO MANRIQUE
INTÉRPRETES: CLARA SEGURA, DAVID SELVAS, RAMON MADAULA y MIMA RIERA
DURACIÓN: 1h 45min
FOTO: GUILLERMO A. CHAIA
PRODUCCIÓN: LA BRUTAL, LA VILLARROEL y BITÒ
LA VILLARROEL

Hay pocas historias donde sean las mujeres las que muevan los hilos. Un personaje que parece hecho por y para el lucimiento, una vez más de Clara Segura. La Segura que entra renqueante en escena, pero que al mismo ritmo que su personaje consigue sobreponerse de los varapalos que le otorga un texto irregular y se vuelve a meter al público en el bolsillo. 

La otra delícia de personaje lo interpreta Mima Riera, que como nos quiere la cosa, dibuja una delicada, tierna y cómica Mandy Bloom. Con un punto de naïf que condimenta cada una de sus intervenciones, poco a poco su inocencia se hace estimar y deseas que vuelva a aparecer por la puerta. En La Treva los personajes masculinos son secundarios, están, son presentes, pero al compararlos con los femeninos llevan todas las de perder. 

Cesc Calafell ha construido una escenografia a dos bandas, un precioso loft donde vuelve una derrotada fotoperiodista de guerra después de ser abatida. Un impás, una tregua, en su carrera que le lleva a preguntarse porqué hace lo que hace. No hay respuesta, quien vive con las ganas de aventuras en la sangre poco le puede decir volver a su "aburrida" vida de Brooklyn. 

La Sarah dispara preguntas contra el público, algunas, no sin cierta controversia que desde el principio de los tiempos del fotoperiodismo se repiten, ¿hacer una foto les ayuda a salvarse? ¿Dejar la cámara o continuar disparando? Cuestiones con una cierta pátina ética que contrasta con la distendida comedia que nos había atrapado hasta entonces. Un cierta manera de intentar hacer profunda una historia, que quizás se tenía que haber quedado simplemente en la decidión de abandonar una pasión para hacer lo que la sociedad espera de ti cuando alcanzas cierta edad.

La Treva es una comedia que se digiere muy bien. A veces tan naïf como la Mandy, a veces que busca volar más alto que sus globos, pero se queda a medio camino, porque eso no era su verdadero fin y no le llegan los medios. Teatro comercial para pasar la tarde resguardada del frío o de la lluvia. A la salida, compruebas que la vida sigue su curso.

6/11/16

REVOLTA DE BRUIXES



TEXTO: JOSEP MARIA BENET i JORNET
DIRECCIÓN: JUAN CARLOS MARTEL BAYOD
CIA LA KOMPANYIA LLIURE
INTÉRPRETES: CHANTAL AIMÉE, CLÀUDIA BENITO, RAQUEL FERRI, ÀUREA MÀRQUEZ, XICU MASÓ, ANDREA ROS, JÚLIA TRUYOL
DURACIÓN: 1h 15min
FOTOGRAFIA: ROS RIBAS
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
TEATRE LLIURE (ESPAI LLIURE)

Esta temporada será del 'Papitu' Benet i Jornet o no será. Si el Almeria Teatre abrió fuego con L'habitació del nen, ahora es el Teatre Lliure quien recupera Revolta de Bruixes con una disfuncional puesta es escena. La historia de estas seis mujeres de la limpieza y su vigilante en una noche donde decidien rebelarse contra sus condiciones laborales, la media hora de más que trabajan para dejar la oficina que limpian lista y que no les es remunerada.

Una puesta en escena que ha querido imitar a los años 70, no sólo el mobiliario de oficina, las pelucas que gastan sus protagonistas son fiel reflejo de la época. La imperiosa necesidad de explicar la historia saliendo de los límites establecidos y convirtiendo la pieza en una especie de experimento que no sabemos muy bien a dónde nos lleva.

Juan Carlos Martel ha opta do por enfatizar, quizás en exceso, el punto cómico. La mezcla de acentos y lenguas, castellano-catalán, dan un aire de definir el status social al que cada una de las protagonistas pertenecen. Este gusto por la comicidad alcanza su culmen con las escenas del ascensor y el momento micrófono, ambas excesivamente largas y que pecan de una excesiva sobreactuación.

Los mejores momentos dramáticos los protagoniza, Sofia, una deliciosa Àurea Márquez, que tira de tablas para combatir un personaje que, de primeras, puede parecer un cuchillo mal afilado. En la parte cómica destaca la interpretación de Andrea Ros, que parece haber nacido para interpretar a Filomena, esta "inocente" immigrante al que su marido le está enseñando a hablar catalán. 

Revolta de bruixes es una de las obras menores de Benet i Jornet, se nota en la dramaturgia, muy alejada de otras obras donde el costumbrismo todo lo atrapa y donde los personajes están mucho mejor dibujados que aquí. Próxima estación: la Sala Beckett.