Abou i Nawal Lagraa són parella i són ballarins. Ell, un francès fill d'immigrants algerians, és el coreògraf de la companyia La Baraka i ella, una bellesa nascuda al Marroc i establerta a França, és ballarina i professora. Junts han engegat un projecte que ha construït el primer pont cultural entre França i la que va ser colònia seva durant 130 anys, Algèria. I ho han fet creant una companyia dansa, el Ballet Contemporani d'Alger. "A Algèria només hi ha un Ballet Nacional, que es dedica a la dansa clàssica i folklòrica, no hi ha res més. Però en canvi al carrer hi ha molts ballarins urbans, de capoeira, de hip-hop, acròbates, que han après el que saben d'internet i de la televisió. Hi ha un jovent afamat", assegura el coreògraf Abou Lagraa.
D'aquí les ganes de portar els seus vint anys d'experiència en el món de la dansa al seu país d'origen i contribuir "a aconseguir que els ballarins es puguin quedar allà i no hagin de marxar a Europa, Eldorado, i que un dia arribin a ser coreògrafs i desenvolupin la dansa al seu país", explica. Van començar convocant un càsting en què van participar més de 400 persones i van seleccionar nou homes per al primer muntatge. Era el febrer del 2010 i van fer-los passar per les classes de Nawal Lagraa: "La formació és essencial perquè entenguin el procés de creació. Volem balladors pensadors", diu ella, fent un joc de paraules. Els ballarins es van treure les vambes i van començar a fer grand pliés .
'Nya', el millor de dues tradicions
La sorpresa va ser que aquest projecte, que es podria haver quedat en una iniciativa social, va ser un èxit artístic esclatant. A Algèria el van estrenar el setembre del 2010 amb 3.000 persones al teatre en tres nits. "La gent no es creia que els ballarins fossin algerians. Tenen necessitat d'aquesta esperança, de veure que es poden fer coses", explica la parella. Aquell èxit farà que aquest estiu se'l passin de gira per totes les ciutats del seu país. Mentrestant, han estat de gira per Europa -aquest mes a sis capitals d'Espanya-. Els van descobrir la gent del Mercat de les Flors i en van quedar enamorats. No només perquè l'obra pot atreure nou públic de dansa urbana al Mercat, sinó també per la qualitat i autenticitat de la proposta.
Nya és un "dos en un", diu Abou Lagraa. A la primera part sona el Bolero de Ravel, un símbol francès, i els ballarins treballen sobre la individualitat. A la segona sona música de Houria Aïchi -una cantant emblemàtica de la tradició i la memòria col·lectiva algeriana de totes les generacions- i es balla sobre el concepte de comunitat, "que a Europa s'ha oblidat", defensen: la solidaritat, el tacte, la sensualitat, el grup, la convivència...
Sense cicle de la Primavera Àrab
El Mercat va programar per aquesta temporada un cicle dedicat a la dansa de la riba sud del Mediterrani, però no es podrà fer per la dificultat dels artistes de sortir de països com el Líban, Egipte i Tunísia. La Primavera Àrab, en canvi, no ha arribat a països com Algèria o el Marroc. Abou Lagraa defensa que el seu país ja va patir prou als anys 90 i que l'art pot tenir una funció: "És el primer cop que sento que la dansa pot ser útil a la societat".
Font: Laura Serra (www.ara.cat)

14:36

En el corazón sur del drama

Publicado por Elisa Díez |



Buenos Aires, una de las ciudades con más teatros del mundo, ha inaugurado más de 20 salas el año pasado. Ya supera las 200. Pero no es solo cantidad lo que ofrece esta capital del teatro de habla hispana. La escena porteña cuenta con una rica variedad que lleva a que los dramaturgos, directores y actores del circuito alternativo sean cada vez más conocidos por el mundo y que extranjeros de diversos orígenes vengan a ver o a aprender teatro a la megalópolis argentina.
“El teatro under es el de mayor vitalidad, con una versatilidad que va desde el realismo a ultranza hasta trabajos experimentales casi ininteligibles, y si suman todas sus expresiones, se llega a un número inesperado de público”, cuenta el dramaturgo Roberto Perinelli, una de las personas que más obras de teatro ve en Buenos Aires, a razón de cinco por semana. “En 2011 se inauguraron por los menos 20 salas, algunas muy bien equipadas, ya no en casas particulares”, se entusiasma Perinelli.
“Algunos entendemos que Buenos Aires es una capital importante de teatro, después de Londres y Nueva York, por la gran penetración que tiene el llamado teatro independiente”, destaca Carlos Rottemberg, uno de los empresarios más importantes de la escena comercial de Buenos Aires. “En centenares de espacios escénicos se distribuyen talentosos intérpretes y una media interesante de espectadores a precios de butacas más reducidas. Defender el teatro independiente es hacer valer a futuro el llamado teatro comercial o profesional”, añade Rottemberg.
Perinelli también destaca el crecimiento del género musical. Antes Buenos Aires buscaba copiar a Broadway, pero ahora se hacen espectáculos con textos y pautas argentinas, con actores que saben actuar, bailar y cantar, según el dramaturgo y maestro de teatro.
La capital argentina aún se encuentra de vacaciones de verano austral, por lo que aún no ha comenzado la temporada fuerte de 2012. Sin embargo, en el recuerdo de los aficionados porteños quedan los mejores espectáculos de 2011. Uno de ellos fue Hamlet, la metamorfosis, que dirige Carlos Rivas, y que por estos días se presenta en el Café Rivas. Esta obra ganó el premio ACE, uno de los más importantes de la escena teatral porteña, al mejor espectáculo del off. El ACE a la mejor obra de autor argentino fue para Vuelo a Capistrano, de Carlos Gorotiza. La comedia galardona fue Toc-Toc, de Laurent Baffie, un éxito de público que dirige Lía Jelín y que por el verano se presente en Mar del Plata. “El teatro comercial se ha convencido de que las buenas obras son buen negocio”, comenta Perinelli. El mejor drama fueEl precio, de Arthur Miller, que bajo la dirección de Helena Tritek también se ha mudado a las playas marplatenses.
Otro de los premios importantes de la escena teatral porteña, el Trinidad Guevara, bendijo el año pasado a los dramaturgos Agustín Mendilaharzu y Walter Jakob por su obra Los talentos. "Aquí el teatro independiente no da buenos dividendos, sino que se gana para el pancho [perrito caliente] y la Coca-Cola", cuenta Mendilaharzu, uno de sus exponentes. "En cambio, si conseguimos viajar al exterior, ahí sí se consigue mejor dinero", añade el también cineasta. El Trinidad Guevara al mejor director fue para Ciro Zorzoli, por Estado de ira, que se presenta en un teatro de la comercial avenida Corrientes, el Metropolitan.
“El paso para el prestigio es hacer buen teatro independiente y luego, teatro comercial u oficial (el que se representa en salas del Estado)”, explica Pablo Gorlero, crítico y editor del periódico La Nación. “Hay directores que dan cuenta de eso: Daniel Veronese, Javier Daulte, Claudio Tolcachir. Muchos grupos de teatro independiente circulan por los más prestigiosos festivales de todo el mundo, y eso les genera muy buenos ingresos y prestigio. Hace muchos años era impensado para un actor del off que se pudiera vivir de su profesión”, comenta Gorlero. Veronese está dirigiendo una obra que adaptó de Mark St. Germain, La última sesión de Freud, en el Multiteatro de la avenida Corrientes. En el Metropolitan se puede ver Mineros, de Lee Hall, adaptada y dirigida por Daulte. Si alguien quiere ver una obra escrita y dirigida por Tolcachir, solo debe irse a Boedo, barrio de tangueros y poetas, a la sala Timbre 4, donde se presenta Tercer cuerpo. Los autores, directores y actores del under que triunfan en el circuito comercial en general no abandonan sus orígenes y siguen participando de alguna obra alternativa los días que les quedan libres, los lunes o los miércoles. Por eso en Buenos Aires es posible ver buen teatro cualquier día.
Entre los actores destacados se pueden mencionar los galardonados por los ACE en 2011: Belén Pasqualini (por Sweeney Todd), Daniel Casablanca (Toc-Toc), Gabriela Toscano (Hamlet, la metamorfosis), Osqui Guzmán (El bululú), Victoria Almeida (Espejos circulares), Paola Barrientos (de la elogiada versión de Un tranvía llamado deseo), Alejo Mango (Kalvkott), Mariano Chiesa (Avenida Q) y algunos consagrados en los medios audiovisuales como Virginia Innocenti (Dijeron de mí), Soledad Silveyra (Espejos circulares), Pepe Soriano (El precio), Claudia Lapacó (Viaje de un largo día hacia la noche) y Joaquín Furriel (La vida es sueño). El Trinidad Guevara consagró a Vanesa Maja (Rosa brillando), Federico Salles (Despertar de primavera), Laura Ortigoza (Las primas o la voz de yuna), Verónica Oddó (Bodas de sangre) y los reconocidos Patricio Contreras (La vida es sueño) y Daniel Fanego (Viaje de un largo día hacia la noche).
Los premios Hugo, dedicados al teatro musical porteño, distinguieron el año pasado a Avenida QDrácula yCuando callan los patos. Los directores de Drácula, Pepe Cibrián y Ángel Mahler, ahora han estrenadoExcalibur en el teatro Astral.
En el ámbito de la lírica, el Teatro Colón, uno de los más importantes en el género en el mundo, cumplirá este año dos años desde su reapertura. Lo hará con una programación ecléctica y novedosa, que incluye en la primera mitad de 2012 a las óperas La Pasión según San Marcos, del compositor argentino Osvaldo Golijov, La Forza del Destino, bajo la dirección musical de Renato Palumbo, yEdipo, de George Enescu. El Colón ofrecerá al mismo tiempo ballet:Carmen, con la coreografía de Mauricio Wainrot, y La Sylphide, con la de Pierre Lacotte, según Filippo Taglioni.
En el circuito de las salas públicas ha logrado un éxito de afluencia conSalomé de Chacra, de Mauricio Kartun, que se presenta en el teatro San Martín. Kartun es el mismo director y dramaturgo que alguna vez dijo: "No es que acá a la gente solo le guste ver obras. Ir al teatro y hacer psicoanálisis son los dos signos identitarios más fuertes de la clase media porteña".
Fuente: Alejandro Rebossio (www.elpais.com)

14:34

Carlos Borsani, vanguardia del teatro popular

Publicado por Elisa Díez |


Era un icono de la movida madrileña, pero eso fue en los ochenta. Desde entonces, Carlos Borsani, cuyo corazón dejó de latir el martes en Madrid, donde vivía desde finales de los setenta, fue un revulsivo permanente del teatro más vanguardista y revolucionario, sin que por ello dejara de ser popular hasta el punto de que él y su compañía, el Gad, se habían convertido en una versión contemporánea de los cómicos de la legua. Con sus casi 50 montajes siempre trató de atraer a todo tipo de público, sobre todo al joven; aunque, afirmaba, “a los estreñidos del teatro no les hemos gustado nunca”. Con sus espectáculos, especialmente con el más conocido, ¡Viva Quevedo!,recorrió numerosas localidades españolas.
Borsani relataba que había nacido el 1 de septiembre de 1939, el día que Hitler invadió Polonia, aunque su permanente coquetería a veces restara unos cuantos años a la verdad histórica. Nacido en Florencio Varela (Argentina), era hijo de dos peronistas de izquierda. A los 14 años le comunicó a su madre su homosexualidad. Desde entonces fue un firme defensor de la lucha por los derechos de los gais. Con 15 años se fue de casa y empezó a trabajar junto a Carlos Borcosque padre, cineasta y creador significativo en la Argentina de los años cuarenta y cincuenta. Con solo 15 años escribió a medias con él Voy a hablar de la esperanza, con música de Joe Borsani, su hermano, con quien trabajó durante toda su vida y cuyas canciones siguió incluyendo en sus espectáculos después de que este muriera, hace ocho años. Ambos hermanos fueron creadores fundamentales en la movida, con canciones de música pop tan emblemáticas como Yo tenía un novio que tocaba en un conjunto beat, grabada por Ruby y los Casinos, con cuya cantante tuvo una hija, Juana.
Aún en Argentina, Borsani colaboró —aparte de con Borcosque, al que siempre consideró su maestro— con conocidos cineastas como Enrique Carreras y Carlos Frugone. Puso en pie proyectos cinematográficos, trabajó en programas de televisión y se convirtió, jovencísimo, en firme promesa del cine y del teatro. Estudió con la gran Lola Membrives. Narrando su experiencia profesional con ella afirmó: “En el gallinero de su teatro me enseñó, a hostias, a decir el verso”.
Borsani vino por primera vez a España en 1969, con el escritor y letrista Armando Llamas. La dictadura franquista le horrorizó y se marchó a recorrer Marruecos y Latinoamérica. En 1977 regresó a Argentina para cuidar a su padre, enfermo de cáncer. Una comisión de militares y curas le interrogó por su montaje Panchito, que consideraron provocador. Su propio padre le suplicó: “Vete, porque te van a matar, como a tantos otros”. Su hermano Joe, ya instalado en España, le convenció para que volviera a Madrid.
Una de sus primeras actividades en Madrid fue crear el Gad (él, ateo sin fisuras, decía que eran las siglas de “gracias a dios”), un grupo de teatro rompedor que investigaba nuevos lenguajes escénicos, al que pronto se incorporaron Juan Ramón Sanz y Tizi Cifredo. En 1980 el grupo montó La escuela del amor, obra basada en un texto de Sade. A los pocos días el teatro se cerró por orden gubernativa. “Molestamos a la crítica porque esto no es algo convencional. Pero sí tienen razón los que dicen que no es teatro. Es un suceso de arte popular”, señaló, respondiendo a la fuerte campaña contra el espectáculo lanzada desde algunos medios. Sin embargo, críticos como Francisco Umbral y Eduardo Haro Tecglen, con quien siempre mantuvo una relación cordial, salieron en su defensa. El entonces alcalde, Enrique Tierno Galván, ordenó la reapertura de la sala. A partir de ese momento Borsani y el Gad también se convirtieron en habituales de Damajuana y del mítico Rockola, donde llevaron a cabo actuaciones de numerosos montajes suyos, a los que el dramaturgo les llamaba “espectáculos kleenex” porque eran de usar y tirar, ya que los mantenían poco tiempo en cartel y alguno duraba tan solo 15 o 20 minutos, como Intimidades, Extravaganza, La marca del zorro o una curiosa versión de Hamlet.
Provocador y enormemente generoso con sus amigos, libertario, muy culto e informado y apasionado por el cine y la música, padecía y gozaba de adicción al trabajo. Pero que nadie se lleve a engaño; se cuidaba mucho, no bebía, no fumaba, no se metía otras sustancias y estaba muy pendiente de su alimentación y su salud, deteriorada tras la subida de tensión que padeció hace unos años.
Uno de sus últimos montajes fue Los desastres del dinero, de Ramón Sanz, Borsani y Cifredo y, como siempre, música de su hermano Joe. Ahora preparaba un espectáculo sobre el Cándido de Voltaire, que él iba a protagonizar, una película y el lanzamiento de un disco inédito que su hermano Joe dejó grabado.
Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)

14:30

Relat de l'error

Publicado por Elisa Díez |



“Aquesta conversa que tindrem ara és un error.” Tal qual. Primera frase de la trobada d'ahir amb el director d'escena Àlex Rigola, a la biblioteca Iu Bohigas, de Salt, organitzada per El Canal, amb motiu de l'estrena, la setmana que ve (del 23 al 26 de febrer), de l'espectacle Coriolà (William Shakespeare), que ell dirigeix, al Teatre de Salt. La frase, és clar, requereix explicació: “Si parlo, trenco les expectatives o les possibilitats que teniu de fer la vostra pròpia interpretació d'allò que veureu. M'agrada deixar el territori obert per tal que el públic es defineixi en funció del seu bagatge, tot i ser conscient dels riscos que corro que hi hagi coses que no s'acabin d'entendre.” Malgrat que considerés que era un error, però, Rigola va parlar força de Coriolà. Quin remei! Abans, va situar la producció en la seva trajectòria com a creador: “Estic travessant una etapa de maduresa que, en sóc conscient, em pot allunyar del públic, perquè tendeixo a la síntesi”, una etapa en què compta amb el suport d'El Canal, que li permet “fer el què m'agrada”, amb dues línies preferents: la primera, compartir coneixement i oferir debat, i la segona, obrir la reflexió sobre l'essència de l'art contemporani i la incorporació de les arts plàstiques a les escèniques. Les escenografies que reprodueixin la realitat no li diuen res, “és més interessant que els espais siguin instal·lacions”, i de la mateixa manera que intenta trobar les formes de treballar amb els actors per acostar el text a l'espectador, també experimenta sobre com incorporar l'art contemporani al teatre a través de l'escenografia. A Coriolà hi incorpora un panell giratori amb la paraula democràcia retolada.
Aquí es van iniciar les referències a Coriolà, i a l'etapa de síntesi, començant pel text, que d'unes 3 hores de durada, ha estat reduït a poc menys d'1 i mitja; una de les darreres versions de Coriolà vista per aquests verals va ser dirigida per Georges Lavaudant al TNC (2001/2002), amb 24 intèrprets, i Rigola els ha reduït a 8, que fan 8 personatges, i fins i tot ha intentat “sortir d'una certa èpica dels personatges de Shakespeare quan parlen”. Tot això són aspectes més o menys formals, i de seguida se'n va introduir algun altre de més interessant, com ara la necessitat d'actualització dels clàssics. “Els clàssics es poden considerar com a tals quan, passats els anys, parlen de temes que encara ara tenen vigència, com és el cas. Cal revisar-los, i de Shakespeare el més interessant és que no és un autor nostre, de manera que després d'un temps s'ha de traduir, i això provoca una regeneració del llenguatge que ens l'apropa.” I surt a la palestra l'humanista José Luis Sampedro, la connexió del text amb l'actualitat, que ve a dir que al poble ni se'l deixa triar ni se li ha ensenyat a fer-ho, per introduir la qüestió bàsica i inicial sobre la qual Rigola vol reflexionar amb aquest muntatge: “Qui pot i qui no pot votar? Qui ho decideix, això? Qui té dret a marcar el nostre futur amb el seu vot?” Qüestions difícils de respondre en veure com, fins fa poc, personatges sinistres com Silvio Berlusconi o Francisco Camps col·leccionaven majories fins fa quatre dies, o com, després de 12 anys d'assalt al poder, a la tercera, l'electorat està prou desencantat com per deixar el país en mans d'un acòlit de Fraga, d'un personatge mediocre com Mariano Rajoy. “S'ha de refundar la democràcia. Vivim un moment perillós, en què estem cansats, no tenim capacitat de reacció, l'estem veient venir i ens l'hem menjat”, va dir Rigola, fent referència a la que ens ve al damunt. La dictadura militar es converteix en dictadura econòmica. A Itàlia, a Grècia, ja ha passat, ja els han imposat tecnòcrates i economistes que no ha triat el poble. Som els següents.
Font: Dani Chicano (www.elpuntavui.cat)

14:26

El bricolaje teatral como medicina para los nervios

Publicado por Elisa Díez |




Decir eso de ‘ha nacido una estrella’ ya no es de recibo. Son tiempos en los que hay quien confunde popularidad con prestigio, fama con oficio, y cutre provocación con profesionalidad. Lo que sí se puede decir cuando se ve a una joven trabajando en el teatro con rigor, seriedad, acierto y ángel es que ha nacido una actriz, y más aún si para subirse a ese escenario invierte tiempo, energía y ganas en prepararse y formarse como si se tratara de convertirse en una sesuda científica. Ese es el perfil de Candela Serrat, una joven actriz de 25 años que en sus primeras dos incursiones profesionales en la escena, una comedia de Nöel Coward (La alegría de la vida) y un Shakespeare (Julio César), ha dejado claro que además de saber moverse en el escenario, tiene ese raro don de algunas actrices que logran con cuatro gestos que veas al personaje en el que se han convertido y que los entendidos terminan definiendo como una ‘actriz luminosa’.

Ha asumido que lo de ser actriz no es tener una cara bonita ni presentarse sistemáticamente a audiciones. Lo suyo ha sido una toma de conciencia de lo que significa ejercer el oficio que ha elegido. “No voy a salir con eso de que yo quería ser actriz desde siempre, desde la infancia. Solo fue a partir de los quince años, cuando ya no puedes soltar lo de que quieres ser bombero, pensé que a mí lo que me gustaba era escribir, la música, la historia…”, señala la actriz quien tuvo claro desde ese momento que actuar posibilita seguir estudiando. De hecho cuando se prepara un personaje se sumerge en la época y la sociedad en que vivió.

Tras decidir que quería actuar pensó que lo mejor era formarse en Londres y pactó con su familia (su padre es Joan Manuel Serrat) pasar por la Universidad, “quería apañarse sola y aprender a ser adulta, y luego marcharme a estudiar arte dramático”. En Londres hizo el año de Drama Foundation en el Cambridge School for Visual and Performing Arts y luego se incorpora al Lamda [London Academy For Music And Dratic Arts] y termina dominando el inglés y conociendo el teatro de Shakespeare.

“No tenía previsto volver, pero un día me dijeron que improvisara una escena utilizando lenguaje lorquiano, tuve que reconocer que no conocía a Lorca, me dio mucha vergüenza, y me di cuenta de que tenía que volver para aprender en España”, comenta esta actriz que eligió Madrid, a pesar de ser de Barcelona, su ciudad de nacimiento, pero vivir. Eligió el Laboratorio Teatral William Layton, uno de los más prestigiados centros de formación actoral que hay en España, para seguir sus estudios. Ahí fue donde el director, docente y también actor Francisco Vidal terminó fichándola para sus dos últimos montajes en los que Serrat ha brillado como damita moderna del París y Nueva York del periodo de entreguerras, con un texto de alta comedia de Coward y como desgarrada y contenida Calpurnia shakespeariana.“No sé hacia donde quiero ir, sé dónde quiero ir ahora, y de momento sólo voy a caminar pasito a pasito y centrándome más en teatro que en la imagen y además por ahora puedo elegir los proyectos que me gusten, e incluso no descarto la posibilidad de volver a trabajar en Londres, no mudarme allí, sino alternar y volver al inglés clásico”, apunta esta mujer que en muchas ocasiones utiliza un “nos” que podría sonar a papal, aunque aclara que le pasa porque sus proyectos, sus decisiones, suelen ser puestos en común con sus amigos y su familia y terminan siendo algo que ha decidido en comandita.

Por ahora trabaja en un teatro que recuerda al independiente que tantos buenos momentos dio a la escena española de los años sesenta y setenta. Igual sale a actuar, que carga una furgoneta, limpia el escenario o coloca y tabletea la escenografía: “Me encanta todo lo que tenga que ver con el teatro, de hecho a veces pienso que es más divertido lo que se hace antes y después de la función que durante”, y añade que el bricolage teatral "puede ser una medicina muy buena para los nervios previos a salir a escena. Taladras los tornillos y montar y desmontar el escenario, aunque tengas ganas de irte a cenar con los amigos, te disciplina y puede ser un momento agradable”.

La música es algo que también forma parte de su vida y de hecho ha tenido una sólida formación musical desde pequeña “aunque de cantar nada de nada, con uno en la familia ya es bastante y hay que conocer las propias limitaciones”, dice Candela quien se considera maniática con el orden, muy aburrida en su día a día, que transcurre entre sus estudios (le gusta mucho hacer cursos), ensayos, su pequeña, más bien mínima, buhardilla en el viejo Madrid, sus libros, el cine, su adicción al motociclismo y la cocina, ya que es capaz de hacerse un gran plato y cocinar un pastelón aunque sea para cenar ella sola. “La verdad es que a veces pienso que soy una señora mayor de mi edad, no es normal que lo que más me guste sea trabajar, ensayar, y cuando no trabajo incluso puedo llegar a aburrirme”.

En el futuro inmediato tiene varios proyectos y como buena actriz no los cuenta hasta que no firme y ya se ha hecho con alguna pequeña superstición. Pero se la verá de nuevo en los escenarios, aunque para ella tenga que crear una compañía, un sueño que acaricia hace un tiempo. Pero por soñar que no quede; también le gustaría que la dirigiera Sam Mendes o José María Pou, aunque habla de otros favoritos: “Claro, que ¡a quien no le gustaría que le dirigiera José Carlos Plaza!, o Lluís Homar, o Paco Mir…. O trabajar con Animalario”.

Y lo de ser hija de Serrat no lo lleva ni mal ni bien. “Es algo que te puede abrir puertas o cerrártelas, se habló mucho de ello en mi primera función, pero se va pasando”, comenta sobre un tema que se cuida mucho de que protagonice su vida profesional y de hecho no acude a programas raritos ni hace entrevistas que no tengan que ver con su trabajo.

Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)

14:19

Londres canta bajo la lluvia

Publicado por Elisa Díez |


Gene Kelly canta y baila bajo la lluvia en una de las imágenes irrepetibles que nos ha legado la historia del cine. No ha habido ni probablemente habrá nunca otro como él, y sin embargo una nueva producción del West End londinense consigue ahora proyectar parte de la magia de aquel número que protagonizó en la famosísisma película de 1952. Sobre las tablas de un teatro, el musical Cantando sobre la lluvia se torna en gran espectáculo a cargo de un elenco impecable de artistas, con estupendas coreografías que recrean sin apenas modificar el original, también con humor, alegría y sobre todo agua, mucho agua…

En el momento más esperado de la función, el émulo de Kelly arranca en chapoteos y acaba salpicando a las primeras filas de la platea, para gozo de un público que por entonces ya está rendido. Será en realidad la única sorpresa, porque el grueso de la audiencia ya conoce el argumento sobre la transición de Hollywood desde el cine mudo al sonoro, inspirador a su vez del gran éxito cinematográfico de la temporada, la multipremiada cinta El Artista. Aunque no se trata de la primera reposición del musical en Londres –sus antecesora recabó una acogida discreta- esta reedición de Cantando sobre la lluvia viene avalada por el éxito de su estreno en el Festival de Teatro de Chichester, el pasado verano, como lograda combinación entre la calidad y el más puro entretenimiento. Si bien ajena a grandes innovaciones, la crítica se rindió ya entonces al puro gozo.


Adam Cooper, antiguo miembro del Royal Ballet, interpreta con encanto y mucha técnica al personaje principal (Don Lockwood), un actor de la era del cine mudo que debe adaptarse al fenómeno de las películas sonoras. Lo tendrá más fácil que su coprotagonista (Lina Lamont), una estrella con voz de pito e imborrable acento de Brookling, que interpreta la vis cómica de la actriz Catherine Kingsley. Al igual que en el filme original, su traslación teatral incorpora vídeos en blanco y negro para relatar al espectador los primeros y desastrosos intentos de la pareja de actuar con palabras. Todo ello sazonado con números inolvidables como Make ‘Em Laugh, que en la gran pantalla interpretaba Donald O’Connor y aquí replica con Gracia Daniel Crossley en el personaje de Cosmo.No desmerece tampoco, en el papel que hace más de medio siglo consagró a Debbie Reynolds, la cantante y bailarina Scarlett Strallen, estupenda al entonar otra de las melodías más recordadas, You were ment for me, o en las coreografías diseñadas por Andrew Wright. Su Kathy enamora al protagonista y acaba desencadenando esa eclosión de baile y agua que es Cantando Bajo la Lluvia, el punto estelar de la velada. Cooper, por supuesto, no es Gene Kelly, pero al público que abarrota el Palace Theatre desde hace una semana no parece importarle. Si el género del musical suele ser un buen antídoto para los ánimos más bajos, especialmente en tiempos de crisis, esta producción lo arropa con el mejor hacer de los artistas británicos y un baño de nostalgia que se perfila como uno de los hot tickets (las entradas más buscadas) de la temporada.

Fuente: Patricia Tubella (www.elpais.com)

14:10

Bailar fábulas en Venecia

Publicado por Elisa Díez |

¿Cómo transformar en algo vivo esa pequeña ciudad imaginaria que esI Giardini veneciano en invierno, el lugar donde se desarrolla la Bienal de Artes Visuales más importante del mundo? Ese laberinto de parterres y pabellones, cada uno de su padre y de su madre, de distintas épocas y estilos, algunos más inspirados y mejor arquitectura que otros que, poco a poco, han compuesto una orgánica, simbólica y emblemática ciudad laberíntica en la que vibra cada dos años la vanguardia de la plástica mundial. Esta ha sido una de las obsesiones de Paolo Baratta, presidente recientemente reelecto de la Bienal de Venecia. Y febrero era la ocasión, con la llegada del carnaval, esa actividad lúdica y cultural que, inveteradamente, los venecianos convierten en otro reclamo importante con sus tradicionales máscaras y tricornios negros y un sinfín de actividades. El razonamiento de Baratta tiene toda la lógica del mundo: si vienen los estándares del turismo, también pueden venir los de la cultura, y además, hay un interés particular por los niños y los jóvenes venecianos, ligarles a estas acciones, motivarles a la participación. Es así que Baratta se inventó hace tres años este Carnaval Internacional de los Jóvenes [Carnevale Internazionale dei Ragazzi] que cristaliza por fin en esta edición de 2012 con el lema Favole e pensieri y se hace coincidir conscientemente con las primeras actividades del Arsenale de la Danza, otro caballo de batalla con vistas al futuro y con claros objetivos en cuanto a la formación tanto de nuevos artistas como de nuevos públicos.

Y este año está siendo un carnaval de los niños blanco, bajo la nieve y el viento siberiano, con temperaturas y temporales inesperados, lo que en cierto sentido, ha cambiado algunas de las acciones previstas externas, como las de la calle principal de los Jardines, donde se encuentran los pabellones de Italia, Holanda y Bélgica, todo ellos implicados fuertemente en la iniciativa hacia los más pequeños. De esta calle magnífica e ideal de la cultura, el único pabellón que ha permanecido cerrado es el español, con su imponente y más que sobria mole de ladrillo rojo oscuro. “Esperamos a España para el año 2013 en el carnaval Internacional de los Niños y Jóvenes; es el único ausente de los grandes. Sería maravilloso que entraran con propuestas relacionadas con la danza y la música”, manifiesta una de las principales colaboradoras del equipo gestor.
El primer experimento escénico del nuevo laboratorio del Arsenale de la Danza ha sido encomendado a Francesca Harper, la bailarina y coreógrafa norteamericana que fuera figura emblemática de los tiempos dorados del Ballet de William Forsythe en Frankfurt. Harper, profunda conocedora del estilo del gran coreógrafo neoyorkino y ella misma formada entre la escuela del American Ballet y en el entorno de Alvin Ailey, ha cohesionado suficientemente a esta veintena larga de jóvenes bailarines venidos de Brasil, Estados Unidos, Corea e Italia. Desde el día 11 pasado, la cita es cada sábado por la tarde en el Teatro Piccolo Arsenale hasta mediados de mayo. La entrada es gratuita hasta completar el aforo. Los bailarines del laboratorio irán mostrando sus progresos con la tutoría sucesiva de personalidades internacionales como el eslovaco Jozef Frucek, la griega Linda Kapetanea, el japonés Ko Murobushi o el tailandés Pichet Klunchun.
Todavía este fin de semana se podrán ver en las grandes salas del pabellón principal de I Giardini las propuestas participativas de Rumania, Estados Unidos, Alemania, Australia, Reino Unido, Bélgica, Holanda y la anfitriona Italia.
La coreógrafa croata Ivana Müller es una de las estrellas más presentes. Hasta los 22 años vivió en su tierra natal y pasó por la muy dinámica Universidad de Zagreb desde donde da el salto a Ámsterdam; sus frecuentes visitas a la Academia de las Artes de Berlín la consagran como una de las figuras emergentes europeas de mayor interés en las artes escénicas. No podía faltar a esta cita veneciana en el pabellón holandés con su propuesta Partitura, un juego gráfico para los más pequeños llena de sugerencias y tomas de conciencia sobre el grupo y la improvisación.
Otra cita jugosa: el sábado 18 el coreógrafo Terence Lewis, una celebridad del bollywood dance (ha ganado todos los premios posibles por sus coreografías en el filme Lagaan), encabezará en el Pabellón Central un taller colectivo de esas danzas indias que hoy hacen furor en todo Occidente. También se verán a los 25 bailarines en la recreación firmada por Ismael Ivo titulada “Bombay Express”.
Los australianos, por su parte, con la conciencia de los materiales reciclado, han propuesto un laboratorio experimental donde el diseño de moda es el punto de partida; los norteamericanos apuestan por la gráfica de la luz (con el apoyo de la colección Peggy Guggenheim) y Rumanía hace glosa de dos artistas propias, componentes del grupo Soap Art Kollectiv, Maluca Arnautu y Suzana Dan, que recrean un bestiario lleno de metáforas y poesía.
Las actividades del Arsenale de la Danza mantienen una intensa vida on line, principio de un proceso constructivo anunciado por Paolo Baratta como un nuevo portal: Four Stage, en alusión evidente y metafórica a la cuarta pared teatral donde todos los procesos de creación, desde la música a la danza y el teatro, podrán ser seguidos en director junto a visiones directa de los entrenamientos, entrevistas a los creadores, panorámica de los artistas plásticos implicados y la realización instrumental de vestuarios y escenografías.
Phrases se llama el blog del Biennale Chanel ya en activo y dedicado a los 25 bailarines que van contando en primera persona el desarrollo formativo del Laboratorio del Arsenale [www.labiennalechannel.org] y en Facebook a través de la página Arsenale della Danza.
Fuente: Roger Salas (www.elpais.com)

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