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8/10/08

LA PAZ PERPETUA



FITXA ARTÍSTICA
TEXTO: JUAN MAYORGA
DIRECCIÓN: JOSÉ LUIS GÓMEZ
INTERPRETES: José Luis Alcobendas, Julio Cortázar, Israel Elejalde, Susi Sánchez, Fernando Sansegundo.
PRODUCCIÓN: CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL y TEATRO ABADÍA
TEATRO NACIONAL DE CATALUNYA

Y de tortugas a perros, pero en esta ocasión la esencia de la personificación se pierde por el camino. ‘La paz perpetua’ pretende ser una metáfora de un entorno amenazado por la amenaza terrorista desde los ojos de unos perros entrenados para proteger al mundo, una analogía de los cuerpos de seguridad militarizados.

La obra se pierde al querernos explicar cómo se sienten estos perros, lo que padecen para llegar a ser los mejores y poder salvar al mundo de uno de los mayores horrores de la nueva década. A pesar de su corta duración, a penas una hora y cuarto, el espectador mira atónito como entre ladridos y demás sonidos de la especie canina, se ‘entrena’ a estos animales para liberar al mundo de la amenaza sin ningún tipo de piedad.

Gritos, sonidos estridentes, cambios de luces constantes, una escenografía moderna, un ascensor que sube y baja por donde entran y salen los personajes, todo para nada. Porque la obra esta falta de significada, de algo de la englobe y que haga que el espectador no salga de la sala con la sensación de haberse perdido en el bosque de las palabras del autor.

Tal vez la irracionalidad que respira la obra, sea porque el mundo en el que vivimos la padecemos. Pero el argumento se pierde por lugares de los que es imposible salir, el tiempo en el que los personajes perros se disputan formar parte de la unidad antiterrorista es demasiado amplio y la lucha se hace interminable a los ojos del espectador.

A pesar del esfuerzo interpretativo de los actores, la debilidad del texto hace que la obra caiga por su propio peso. Una pena para lo que nos tienen acostumbrados tanto el Centro Dramático Nacional como el Teatro Abadía.

4/10/08

LA TORTUGA DE DARWIN



FITXA ARTÍSTICA
TEXTO: JUAN MAYORGA
DIRECCIÓN: ERNESTO CABALLERO
INTÉRPRETES: Carmen Machi, Vicente Diez, Susana Hernández y Juan Carlos Talavera.
PRODUCCIÓN: TEATRO EL CRUCE y TEATRO ABADÍA
TEATRE ROMEA

Harriet es una totuga, es la tortuga de Darwin. Hasta aquí todo es historia. Pero durante casi dos horas, Harriet es mucho más que una tortuga. Harriet habla y nos explica su historia, porque está a punto de cumplir doscientos años y tiene mucho que contar. Y nos explica todos los hechos históricos que ha presenciado, desde abajo, desde los pies del mundo, el marxismo, el caso Dreyfus, las dos guerras mundiales, la revolución rusa, el nazismo. Lo que se ha explicado y lo que no. La evolución humana de dos siglos vistos desde la perspectiva de una tortuga que evoluciona tomando características propias de los seres humanos.
Si bien es cierto que Juan Mayorga nos presenta una fábula, una historia para que el público pueda reírse de las desgracias ajenas y no tan ajenas. Harriet tiene puntos de Gregorio Samsa pero es la historia al revés, una tortuga que fue evolucionando hasta ponerse erecta, hablar y poder caminar y Gregorio Samsa de la noche a la mañana se convirtió en un bicho, en un escarabajo.
En este cuento, la tortuga, genial, brillante, sublime (y todos los adjetivos que al espectador se le puedan pasar por la cabeza, porque no hay palabras) es Carmen Machi, que con este papel ha demostrado que hay vida después de salir de la caja tonta, y cuánta vida. A su lado grandes actores todos ellos, pero si la obra es brillante es por Carmen Machi, por sus dos horas haciéndonos creer y ver una tortuga en todos sus pausados movimientos, da igual que esté a dos patas que a cuatro, nunca se podría decir que aquello no era una verdadera tortuga.
Cuando hay un gran texto y una gran interpretación, la escenografía pierde ese algo que en otros montajes la hace imprescindible. Aquí, tenemos el gran ejemplo, una escena simple, porque lo que importa es lo que se tiene que decir. Las palabras que, como se afirma en la obra, son las causantes de todas las desgracias humanas. Pero aunque todo parezca mentira, todo, absolutamente todo, es real.

“Y después de todo que nos queda, seguir evolucionando”

1/10/08

ELS NOIS D'HISTÒRIA


FITXA ARTÍSTICA
TEXT: ALAN BENNETT
TRADUCCIÓ: JOAN SELLENT
DIRECCIÓ: JOSEP MARIA POU
INTÈRPRETS: Josep Maria Pou, Josep Minguell, Maife Gil, Jordi Andújar, Nao Albet, Javier Beltrán, Oriol Casals, Alberto Díaz, Xavi Francès, Llorenç González, Jaime Ulled i Ferran Vilajosana.
PRODUCCIÓ: FOCUS
TEATRE GOYA






“Els millors moments de lectura són aquells en què et trobes alguna cosa –un pensament, una sensació, una manera de veure les coses- que fins aleshores et pensaves que era íntimament personal, que només era teva. I ara ho trobes plasmat per algú altre, una persona que ni tan sols coneixes, o que fa temps que és morta, fins i tot. I és com si hagués sortit una mà i hagués agafat la teva.”



Els nois d’història és un dels millors textos d’Alan Bennett, una comèdia immensament divertida sobre el valor i el sentit de l’educació. Per a què serveix tot allò que ens ensenyen a l’escola? Realment són coneixements profitosos quan surtis i t’enfrontis al món? O només ens serveixen per a aprovar un examen?

Amb un gran Josep Maria Pou que broda el seu paper tan en la direcció com damunt de l’escenari. En Pou representa el cap més visible de la cartellera, però tots i cadascú dels actors es mereixen un deu per la seva interpretació. Els nois, no tan nois, la majoria d’ells, ens demostren la seva capacitat actoral de principi a fi. Canten, ballen, interpreten dintre de la mateixa interpretació i es mouen per l’escenari com peixos a l’aigua.

Per aconseguir un resultat final impecable cal que la resta d’elements estiguin a l’altura. I sense dubte ho estan. Una gran escenografia acompanya als actors. Un passadís i un aula d’institut amb piano inclòs. Taules, cadires i taquilles i l’escenari ple com si estiguéssim al metro en hora punta la majoria del temps.
I el temps, malgrat les dues hores i mitja de durada, passa a la velocitat de la llum. Un entreacte trenca l’estat de màxima atenció amb que la majoria dels espectadors es fiquen a dintre de l’obra. I quan menys t’ho esperes torna a caure el teló i els aplaudiments no es fan esperar. I no un, ni dos, sinó fins a set bisos, d’un públic com poques vegades entregat fins al darrer segon.

No podia obrir d’una altra manera la remodelació del Teatre Goya. Amb un gran muntatge. Un muntatge dels que deixen el cos per voler veure’l un altre cop, per gaudir-lo amb més plenitud. Amb tot el seu engranatge, el Goya obre una nova etapa amb forces renovades i amb ganes de seguir sorprenent-nos.