30/3/12

"De niños, en el coche cantábamos todos a dos voces"

"¡Cómo impregna la infancia!". Su padre, un ingeniero aeronáutico muy creativo, les narraba cada noche un cuento inventado. Su madre, pianista, siempre cantaba en casa. Marina Bollain creció, rodeada de hermanos y primos, entre historias imaginativas y la pasión por el canto. "En el coche cantábamos todos a dos voces y cuando lo hacíamos mal nuestra madre nos reconvenía. Hoy los niños viajan con películas". Hay algo de lamento en esas palabras, pronunciadas delante de unas empanadillas al vapor de un restaurante japonés, que ella ha elegido por cercanía a su vivienda.

La directora teatral y cantante Marina Bollain, licenciada en tres carreras (filología alemana, canto y dirección de escena de ópera) ha recurrido a esa magia e imaginación infantil y, tras dos años de riguroso estudio del mundo de La Regenta -"cuanto más sabes acerca de algo más ideas creativas aparecen"- ha decidido que la Ana Ozores del siglo XXI, esa mujer bella y atrapada en su imagen orgullosa, estaría en un plató de televisión, en un programa del corazón, despellejada y abandonada por la sociedad, sus amigos, amantes y marido. Esta versión libre de La Regenta -"la idea de coger un clásico y traerlo a la actualidad me atrapó y pudo más la tentación que el riesgo"- se presenta desde hoy y hasta el próximo 15 de abril en los Teatros del Canal de Madrid.
Sigue utilizando la bicicleta para moverse por Madrid, sin pensar en los riesgos, después de 11 años viviendo en Berlín, la ciudad "fascinante" que la enamoró de muy joven, en la que vivió en una casa okupa, y donde terminó de estudiar y comenzó a trabajar. Se ha recorrido los escenarios de medio mundo como cantante y directora de óperas y espectáculos infantiles que ella misma crea y prueba con sus dos hijas pequeñas, con las que repite cada noche las veladas con cuentos inventados como aquellos de su padre.
El parecido con su hermana gemela, la directora de cine Iciar Bollain, es tan apabullante que ella misma reconoce: "No tengo pérdida". No solo es el físico, el rostro, el cuerpo, la sonrisa, es también la voz, exactamente igual, la misma entonación, el mismo tono, que el de su hermana... Está acostumbrada a las confusiones diarias a costa de Iciar -que nació un poco antes que ella en un parto sorpresa del que su madre creía que traía un niño grande-, a que le paren por la calle, a recoger felicitaciones. "Iciar es muy querida y me dicen cosas muy bonitas. Si fuese una persona polémica sería otra cosa...". Cada noche Marina telefonea a Iciar y le transmite todas las bondades que ha recibido en su nombre. "Hay tres tipos de confusión. Unos que me felicitan de pasada, como de lejos, y yo me dejo y no les saco del error. Otros que se me acercan y me preguntan directamente si soy Iciar Bollain y les explico que no, y se asombran. Pero hay algunos que no se creen que yo no sea mi hermana y ya he tenido que sacar dos veces el carné de identidad", cuenta divertida.
Y entre los amores y adulterios de La Regenta y los cuentos a los niños, Marina Bollain sigue buscando las piezas de ese avión imaginario que iban a construir de niños con su padre. "Para el avión", se sorprende ella misma diciéndose algunos días, la misma frase que repetía de chica. "¡Cómo impregna la infancia!".
Fuente: Rocío García (www.elpais.com)

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