12/4/12

Gran teatro para tiempos de crisis



Impertérrito, atractivo, firme y, a pesar de los recortes y con la que está cayendo, con nombres de primera línea mundial como Simon Mcburney (Complicité), Peter Brook, Robert Lepage, Patrice Chéreau, Eugenio Barba y su Odin Teatret, DV8 Phiysical Theatre o la Comédie Française. Junto a ellos otros muchos brillantes profesionales completan la XXIX edición del Festival de Otoño en Primavera (FOP), nombre con el que ya se empieza a acostumbrar a llamar a la más importante muestra escénica de la Comunidad de Madrid.
El teatro no sólo no pierde fuerza, sino que aumenta su poder de convocatoria, en estos tiempos de incertidumbre y angustia, y así lo ha querido demostrar esta muestra que se celebrará entre el 9 de mayo y el 3 de junio con 23 espectáculos de nueve países, de los que seis son estrenos mundiales, 11 en España, todos ellos repartidos en 11 salas de la Comunidad de Madrid, siete en la capital y cuatro en otros tantos municipios. La oferta cuantitativamente se reduce, tanto en el número de espectáculos, como en el presupuesto, que en las últimas ediciones ha ido reduciéndose de los cuatro millones de euros con que contaban estas muestras a principios del siglo XXI, a los 1.200.000 euros en que se ha quedado este año.
La inauguración del XXIX FOP recae en el gran gurú de la escena mundial, el incuestionable dios de la escena, el británico Peter Brook con su compañía francesa Théâtre des Bouffes du Nord y su último espectáculo estrenado hace escasos días en París. Lo ha hecho junto a su equipo de cabecera, formado por Marie-Hélènne Estienne y Frank Krawczyk, con los que dice haber codirigido The Suit (El traje), un espectáculo que Brook revisita después de varias décadas, que en el que el creador de la famosa máxima escénica “menos es más”, recogida en su obra El espacio vacío, desnuda una vez más el escenario para contar la historia de un triángulo amoroso en un gueto del apartheid.
Quizá lo más espectacular de todo el FOP es el estreno mundial dePlaying Cards 1: Spades (Juegos de cartas 1: Picas), montaje que el canadiense Lepage, quien cuenta en España con seguidores incondicionales, lleva preparando desde 2009 y en el que se ha sumergido de lleno en los dos últimos años con su compañía Ex machina. Incorpora una vez más efectos multimedia, como siempre hace y Lepage, de momento, nos muestra en España la primera parte de su proyecto. Esta primera entrega dura tres horas, y a ella le seguirán CorazonesDiamantes y Tréboles, que conformarán lo que será un espectáculo de 12 horas que terminará en su totalidad de aquí a unos años y en el que participan dos actores españoles Roberto Mori y Nuria González. Esta tetralogía está inspirada en las reglas, los signos, la numerología, la mitología y los personajes que rodean el mundo del juego.
El director Simon McBurney, siempre recordado por su inolvidable La calle de los cocodrilos, que trajo a este mismo festival en 1999, ofrece su recién estrenado The master and Margarita (El maestro y Margarita). Todo un acontecimiento la visita de este director y su Théâtre de la Complicité con este montaje basado en uno de las obras maestras de la literatura rusa, la novela de Mijaíl Bulgákov, toda una sátira fantástica escrita en 1928 en la Rusia de los Soviets.
El Odin Teatret de Eugenio Barba, una de las pocas compañías de Europa que está a punto de cumplir 50 años ininterrumpidos de existencia, ofrece La vida crónica, ambientada en el 2031 con unos personajes desorientados que acaban de pasar una guerra.
Junto a los consagrados no faltan los renovadores de la escena europea como tg Stan, Mundo Perfeito o Lod/music theatre. Profesionales del campo de la danza, como los jóvenes y consolidados coreógrafos Pieter Ampe & Guilherme Garrido, Antonio Ruiz o Muriel Romero.
También hay un buen puñado de creadores españoles, como el dramaturgo Ignacio Amestoy, reconocido autor de la Generación de la Transición, que estrena Alemania bajo la dirección de Mariano de Paco; Juan Navarro y Gonzalo Cunill que presentan Tala, de Thomas Bernhard; Xavier Bobés, con su teatro de objetos que muestra en Imsomnio.
A medio camino entre lo internacional y la españolidad está el espectáculo de Pablo Messiez, director y dramaturgo argentino afincado en España hace unos años y convertido en uno de esos relevantes creadores sobre los que se depositan las miradas de los escudriñadores del gran teatro. Se descuelga con una versión de Las criadas, de Jean Genet, que sin duda dará que hablar.
La música llegará de la mano de Vinicio Capossela y su espectáculo de jazz-cabaré Marinai, profeti e balene (Marineros, profetas y ballenas) y el showman y cómico irreverente Chilly Gonzalez con su Piano Talk Show. En el Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid, en Móstoles, se ofrecerán los conciertos de tres bandas españolas, Nothing Places, José Domingo y L.A.B.
En el contexto de la presentación de la muestra, que contó con la presencia de Ignacio González, vicepresidente y Consejero de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid y de Ariel Goldenberg, director artístico del FOP, se ofrecieron unos fragmentos de la obra Ojo, de la compañía del joven coreógrafo Antonio Ruiz en coproducción con la reputada compañía alemana Sasha Walt & Guestde Berlín y el propio FOP. La participación del festival consiste en dotar de infraestructura al espectáculo, programándolo y dando visibilidad a su estreno absoluto dentro de esta muestra. Una práctica que se lleva a cabo con otros montajes a los que se invita para que sus estrenos absolutos se incluyan en la cita cultural.
Goldenberg también recuerda que ellos no están en condiciones de producir montajes, pero sí de dar apoyos de este tipo, esenciales para algunas compañías. También recuerda que saber el coste exacto del festival es muy difícil ya que reciben muchos apoyos de cuerpos diplomáticos y organismos culturales internacionales “y además se recupera mucho dinero por taquilla”. Lo que tiene claro el director del FOP es que, para él, es una programación lujosa en lo que a calidad se refiere: “Sobre todo es una programación coherente y de una gran eficacia, hay pocos festivales en el mundo que se puedan permitir tener los nombres que tenemos en una sola edición y con espectáculos, que algunos son estrenos y otros casi, pues no se han visto mucho; lógicamente el criterio seguido para hacer el festival, es el criterio de lo posible y desde luego hemos conseguido una programación que es una gran premonición creada en el siglo XX, sobre lo que está pasando en el XXI”. Goldenberg también insiste en que se trata de espectáculos que pueden aportarnos algunas respuestas a esta época de angustias: “Tengo como aspiración que los espectáculos que traemos nos hagan más inteligentes y nos planteen cuestiones; al mismo tiempo es una alegría ver que el festival vuelve a consolidarse como siempre ha sido y siga siendo un espacio de libertad”.
Ignacio González, por su parte, afirmó que esta edición del festival “refuerza uno de los ejes del compromiso regional con la cultura consolidando Madrid como la gran capital nacional del teatro y como un gran centro europeo en el campo de las artes escénicas”.
Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)

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