25/4/12

LA PIEL EN LLAMAS


TEXTO: GUILLEM CLUA
DIRECCIÓN: JOSÉ LUIS ARELLANO
INTÉRPRETES: JOSÉ LUIS ALCOBENDAS, HELENA CASTAÑEDA, CHANI MARTÍN, MARINA SERESESKY
PRODUCCIÓN: CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
TEATRO MARÍA GUERRERO

Salir del teatro como si te hubieran pegado un tiro y ver que vives en una burbuja donde todo es más perfecto de lo que pensabas. En tan sólo una hora esa burbuja explota y todos los esquemas se rompen. Y lo que simplemente parecía una entrevista más a un reportero de guerra, se convierte en una revelación de secretos, de mentiras o de falsas verdades.

Al impactante texo de Guillem Clua hay que sumarle la estructura dramática y la puesta en escena que opta por yuxtaponer a los cuatro personajes, divididos en dos parejas al mismo tiempo en el escenario e intercalando escenas. Una escenografía tres bandas donde a veces el espectador no sabe a dónde mirar porque la intensidad de concentración y de emoción que requiere el montaje es espectacular. Aunque la contrapartida sea disfrutar de una obra que ofrece y pide el máximo del espectador que asiste a su representación.

Cuatro actores, para mí desconocidos, pero que bordan y brillan en sus respectivos papeles, pero quizás porque tenga la parte más dura de interpretar y con la que el espectador se siente extrañamente sobreprotector, aunque desgraciadamente poco puede hacer para el destructivo final, es con Helena Castañeda. Ella deja ojipláticos a la gran mayoría del público, en un papel duro, cruel y nada fácil de interpretar. Sin la interpretación de Helena Castañeda el montaje sería otro, y no adquiriría la brutalidad que las imágenes que su personaje deja en la piel y el alma de todos los presentes.

La Sala Pequeña del María Guerrero (CDN) es perfecta para acoger el montaje, ya que requiere que los espectadores tengan, vivan y respiren el mismo aire que los personajes y se sientan implicados en la representación desde el primer minuto. La piel en llamas quema, y es un fuego que no se apaga, ni se debería apagar jamás.

1 comentarios:

Es una de esas obras que vería sin dudarlo su tuviera la opción, he leído tantas cosas buenas además de duras que quisiera vivirlas en mi piel.
Gracias por la crónica

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