19/4/12

Una payasa ante la muerte



Gardi Hutter empezó en el mundo del clown porque su talento no encontraba papeles adecuados para desarrollar en el teatro. “En el teatro moderno no hay buenos papeles para actrices cómicas”, dice esta suiza alemana que encabeza el cartel del Festival Còmic de Figueres, evento que se celebra estos días en la localidad del Alt Empordà. “Los roles de las mujeres son siempre trágicos, metáforas del amor y de la belleza”, abunda. El alejamiento con ese tipo de personajes le llevó a estudiar para convertirse en payasa o clown (en la versión contemporánea), profesión que la ha situado en lo más alto del panorama internacional de las últimas tres décadas.
Hutter, de 59 años, actuará este viernes con su espectáculo La sastra,en el que la payasa utiliza el motivo de la muerte para provocar risa. La artista ha creado un ambiente que resulte familiar para el público, el de una sastra o modista envuelta por los instrumentos típicos del oficio: una mesa de madera, una cinta de medir, rollos de tela, agujas y muñecas de trapo. “Quería crear un pequeño universo que todo el mundo conozca, que evoque el recuerdo de una abuela, una tía o alguien de la familia”, explica Hutter. La escenografía y el argumento del espectáculo buscan abrir el corazón del público a las emociones que provoca una obra muda que se sirve de música y proyecciones para completar la historia.
La sastra busca provocar esa “risa final”, como la llama la artista: la carcajada ante la muerte, un evento trágico del que sin embargo nadie se puede librar. A la modista le llega el momento de la muerte en plena obra y ella decide aceptarlo, pero pide una prórroga. “Le dice a la muerte que vale, que se la lleve, pero que le deje fumarse un cigarro”, resume Hutter. En el transfondo del espectáculo yace una honda reflexión sobre la actitud de la sociedad ante un hecho inevitable. “En el mundo moderno no se habla de la muerte y se excluye la posibilidad de una muerte buena”, dice Hutter. El tabú impide que podamos aligerar el peso ante el anunciado final. La payasa está convencida de que reírse de la muerte “nos pone en paz con la realidad” y ayuda a no dar rienda suelta al miedo.
Así que el destino es el gran tema del espectáculo. “En una de sus rocambolescas y divertidas peripecias la sastra tiene un pequeño accidente”, explica el programa de la actuación. “El clown, la figura inmortal en el imaginario colectivo, transita entre la vida y la muerte”. Para representar ese nebuloso viaje Hutter utiliza las proyecciones. A pesar de la densidad del tema, dice la payasa que el público se ríe en cantidad. Lo ha comprobado en los 24 países donde ya ha representado la obra, que se estrena en España en el festival de Figueres.
Xavier Valentí, uno de los organizadores, está agradecido de que una clown de proyección mundial haya decidido estrenar su espectáculo en este festival de bajo presupuesto y cuya organización se ha basado, en gran medida, en la buena voluntad de Valentí y Agustí Custey. “Ella es una referencia. Sabe hacer reír y llorar y es capaz de enamorar”, dice Valentí. La clown se ha prestado también a enseñar el oficio en un taller de tres días que ha agotado las plazas. Bajo el ilustrativo título de Ser simple es complicado, Hutter enseñará retazos de lo aprendido a 20 personas (15 de ellas mujeres), que tendrán el privilegio de aprender de una artista que domina su trabajo.
La habilidad del clown, dice Hutter, debe ser la capacidad de simplificar, de reducir la complejidad de la realidad en algo muy simple. “En realidad es mucho más fácil ser complicado”, opina la artista, y más en un contexto en que todo lo inventa el clown, que no tiene guión previo cuando se pone a trabajar. “El clown es un número primo, indivisible. Es muy difícil ser original y no una copia de otro”, manifiesta. Por eso tan pocos llegan a la cima. En el caso de las mujeres, son ella y un puñado más, entre ellas la catalana Pepa Plana, a la que Hutter se encuentra a menudo en los festivales. “Es una solitaria del mundo teatral, igual que yo”, afirma.
¿Qué hay de ella en sus personajes? El clown es una deformación exagerada de la realidad. “En el personaje busco el extremo, la máxima catástrofe”, dice Hutter, “mientras que en mi vida privada lo que busco es el equilibrio”. El clown es personal pero no privado, sale de un mecanismo dramático propio y cobra forma a base de ir depurando añadidos innecesarios. “Alrededor de la sastra todo es catástrofe, pero ella es indestructible”, explica la payasa. La sastra milita en un lado diferente de la realidad: “Ella no está gorda. Es el espejo el que es demasiado pequeño”. Hutter defiende su personaje como la expresión de la máxima libertad, de una vida con los mínimos condicionantes.
Esos condicionantes impedían cuando Hutter empezó en el oficio que otras mujeres consiguiesen llegar lejos. “Hace 30 años faltaba emancipación para permitirse esa libertad. El cómico es agresivo, es cruel”, afirma. “Antes entendía la razón. Ahora ya no”, dice. Quizás “hay miedo de que la comicidad eche a perder el erotismo”, argumenta. “Tenemos la impresión de que al hombre no le gusta la mujer cómica”. ¿Es eso cierto? La respuesta de Hutter es clara: “Las cosas cambian más rápido que la comunicación entre sexos. Definir lo que es masculino o femenino es una visión muy estrecha. Me cansan las discusiones sobre qué es un hombre en oposición a una mujer y viceversa”. A la payasa lo que le interesan son las historias, por eso prefiere el teatro al circo.

“El concepto es el concepto”

El festival Còmic de Figueres, que se celebra en la localidad del Alt Empordà entre el 12 y el 21 de abril, comenzó con una apuesta definida por sus organizadores como “temeraria”: la proyección de la película Airbag, de Juanma Bajo Ulloa. “Destrozada por la crítica”, dicen los organizadores, pero convertida en película de culto por varias generaciones que se han aprendido los diálogos de memoria, entre ellos la célebre frase de “El concepto es el concepto” pronunciada por Pazos, el personaje de Manuel Manquiña. El propio Manquiña, uno de los protagonistas, fue invitado también a presentar su espectáculo El Indignado, “que mezcla inteligencia con algunas dosis de barbarie”. Figueres sigue la estela inaugurada por el Festival Internacional de Circo, celebrado recientemente con un éxito notable de público. Faemino y Cansado, con “Parecido no es lo mismo”, también han actuado en el festival, que se cerrará con una conferencia a cargo de la Fundación Collado-Van Hoestenberghe, un laboratorio de creación escénica independiente. La estrella del festival es, sin duda, Gardi Hutter, que representará su nuevo espectáculo el próximo viernes día 20 y dará un curso de ‘clown’ bajo el título “Ser simple es complicado”.  También se proyectará un documental que ha seguido la trayectoria de Hutter durante dos años.
Fuente: Antía Castedo (www.elpais.com)

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