24/5/12

“Creo tener capacidad para el diálogo”

Manuel Guede, el responsable más longevo del teatro público (1991-2005) —y su director más prolífico, siete obras llevaron su firma en aquella etapa—, regresa al Centro Dramático Galego montando O profesional, de Dusan Kovacevic, que ya dirigiera para la Companhia Teatral de Braga en 2007. El actor y dramaturgo ourensano apunta que el CDG podría presentar producción propia a finales de año. No anuncia la obra, de autor gallego, por si acaso la Academia decidiese consagrar las Letras 2013 a Roberto Vidal Bolaño.

“Con Guede habrá trabajo seguro”, señalaron algunos operarios del teatro público a este periódico.
Yo lo que percibía es mucha inquietud, como si el CDG se pudiese acabar convirtiendo, por inanición, en un ente existente sobre el papel. Por otra parte, ya dije que no era un regreso. Como en el poema de Kavafis, del viaje vuelves cargado de sabiduría y experiencia.
¿No fue imprudente presentarse así? Hizo hincapié en el CDG como “lugar de los mejores, no para experimentar”, y criticó el concurso de Cultura para escoger a la anterior directora, Blanca Cendán.
Yo dije que era la casa de todos los mejores, sin declaración de hostilidades... Hay autores emergentes de esa categoría, pero la exigencia del teatro público no tiene que ver con la de las compañías privadas. En cuanto al concurso, pasó lo que pasó... Y ha habido nombramientos de directores por voluntad directa que han sido éxitos absolutos. A Jean Vilar lo designó Malraux director del Teatro Popular de París (ríe). Y al revés, en estas cosas nunca se sabe.
¿Hablaron con Andrés Lima, el que iba a ser director de As furias, la obra que llegó a presentar la Consellería? Se conoce el presupuesto real del CDG?
Con sinceridad, cuando llamé a Lima le dije: este país te debe una. Se trata de recurrir a personas de su peso cuando se esté en condiciones de ofrecerle las mejores condiciones. Y desde el plano económico la situación es delicadísima. Recurrí a la generosidad de Rui Madeira de la Companhia de Teatro de Braga para rescatar un espectáculo tremendamente actual, ahora que se cumplen 20 años del inicio de la guerra en los Balcanes. Sólo en contratación artística ahorramos 50.000 euros, y el coste total de O profesional, que comunicaremos con exactitud, será muy inferior al de As furias. Eso permite lo que se demandaba: la visibilidad del CDG. Y recuperar plazas del circuito habitual como eran O Barco, A Estrada y Tui. Era de justicia.
¿Lo importante era salvar el año, aunque fuese con una coproducción ya estrenada?
Podíamos estrenarla en julio [se estrena el 5 de octubre], pero no tiene sentido. Estoy trabajando para que presentemos la temporada 2012/2013 en septiembre, y espero poder presentar una producción propia de texto gallego a final de año. La crisis obliga a buscar fórmulas imaginativas. Decía alguien de mi quinta, y también se lo leí a Freixanes: todas las grandes conquistas que se forjaron en estos últimos años fueron sueños de la generación de los 80, y es cierto. Somos gente acostumbrada a construir espacios en las carencias. Regresamos a unos tiempos no sé si iguales, pero las personas que vivimos aquello somos capaces de afrontarlo.
¿Cómo interioriza ahora los conflictos de su primera etapa? Se le acusó de promover montajes anticuados, los montajes de Valle o Castelao en castellano...
A pesar de la leyenda urbana que me adjudican, creo tener capacidad para el diálogo. Lo de Valle o Castelao forma parte del ejercicio retórico, ya no del político. Dije entonces que donde se afirmaban las grandes normas es en la capacidad de ser generosos con una excepción, derivada de una circunstancia puntual. Ya luego se me acusó de devanceirismo, pero es que el rescate de nuestro teatro sólo lo vamos a hacer nosotros.También me hubiera gustado hacer un Ricardo III (2005) más osado, pero cómo vas a trangredir si todavía no has hecho el canónico?
Fuente: Óscar Iglesias (www.elpais.com)

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