10/5/12

El lado oscuro de Apple, declamado en un monólogo



La sombra de Steve Jobs continúa alargándose. No solo sus creaciones tecnológicas, focalizadas a través de su empresa Apple, se han filtrado por los poros de la sociedad occidental, sino que su propia personalidad como empresario y gurú continúa ejerciendo una enorme influencia aun después de su fallecimiento el pasado mes de octubre. En el otro extremo del mundo, en Oriente, la situación es, no obstante, radicalmente diferente. La compañía china Foxconn, que fabrica los productos Apple, ha sido acusada en numerosas ocasiones de recortar los derechos de sus trabajadores a costa de una producción acelerada y deshumanizada. Tras el espanto que le supuso asimilar la información –difundida en un principio por el rotativo The New York Times-, un consternado fanático de Apple, el actor-autor estadounidense Mike Daisey, no dudó en embarcarse en un viaje al país asiático para comprobar de primera mano la realidad de las condiciones de fabricación de sus adorados aparatos. El resultado de sus indagaciones se convirtió a su vuelta en el monólogo Agonía y éxtasis de Steve Jobs, que se estrenó en 2010 en off-Broadway y que llega, por primera vez en Europa, al teatro Quintero de Sevilla, donde las funciones arrancan el 11 de mayo.
Sobre las tablas, el texto de Daisey supone una denuncia tanto a la actitud de la empresa china con su plantilla como a la personalidad ambivalente y a veces oscura de Jobs, además de lanzar una llamada de atención a la conciencia individual ante el consumo indiscriminado. Pero tras las alabanzas iniciales de la crítica de EE UU, llegó la controversia: el programa de radio This american life, que había reproducido parte del monólogo durante una de sus emisiones, en la que también se incluyeron entrevistas con el autor y con periodistas conocedores de la situación laboral en China, tuvo que pedir disculpaspoco después por haber dado por buenas las acusaciones vertidas en el texto.
Entre las falsedades que detectó el equipo de fact-checkers del programa (una profesión que solo se da en los medios anglosajones y que conlleva comprobar sistemáticamente la veracidad de los datos que se difunden, y que en el caso de This american life actuó demasiado tarde), se cuentan el número de visitas de Daisey a fábricas de Apple –él dijo que había visto diez, y la intérprete de chino que le acompañó señaló a posteriori que fueron unas tres-; las pistolas que el autor aseguraba haber visto portar a los guardas a pesar de que eso supondría en China una infracción legal, así como otro tipo de exageraciones y medias verdades. Por algunas de ellas, Daisey se disculpó aduciendo que se trataba de un recurso teatral, mientras que en otros casos se mantuvo en sus trece, como en su afirmación de que una trabajadora le aseguró tener 13 años.
En la versión española, protagonizada por Daniel Muriel y dirigida por David Serrano, se han tenido en cuenta (solo) algunas de las correcciones. “Por ejemplo, nosotros decimos que Daisey visitó algunas fábricas, en vez de afirmar que visitó diez”, explica el director, “y sobre todo hemos modificado información sobre Steve Jobs que no era correcta”. El espíritu crítico, no obstante, no solo lo mantienen, sino que lo expanden: “No queríamos quedarnos solo en Apple, porque sería tonto pensar que es la única empresa que trabaja así”. La declamación del texto también ha pasado de ser una suerte de conferencia a una obra teatral en sentido pleno, con Daniel Muriel interpretando a una docena de personajes diferentes. “La obra provoca la reflexión, el humor, el dramatismo, y lo hace con un ritmo muy rápido”, señala el actor.
Tanto para Muriel como para Serrano, lo más importante de la obra, más allá de los detalles, es el espíritu del texto. “Lo que hemos intentado es que el resultado no sea una arenga contra Apple, sino una reflexión sobre el mundo en que vivimos, en el que la gente solo ve lo que quiere ver”, asegura el actor. Pero aun así, no quieren ser portadores de ninguna moraleja, según concluyó Serrano: “Me aburre mucho dar mensajes, y lo que Mike Daisey quiere es que la gente conozca la realidad y que cada uno actúe en consecuencia. Se trata de pensar en las condiciones en que se fabrican unos aparatos que supuestamente nos hacen libres”.
Fuente: S.H. (www.elpais.com)

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