8/5/12

La regeneración de la memoria teatral



Que alguien en estos tiempos de crisis cumpla las promesas anunciadas y no se acoja a los recortes para echar por tierra proyectos elaborados sobre el papel parece increíble, pero lo cierto es que el Centro Dramático Nacional (CDN), con su director Ernesto Caballero al frente, inauguró ayer el Laboratorio de Rivas Cherif. Un sueño que incluyó en sus intenciones programáticas cuando fue nombrado, el pasado año, responsable de esta unidad de producción del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, a la que llegó en aplicación del código de buenas prácticas con el que el ministerio de Cultura nombra a muchos de sus cargos.
“El CDN debe cuidar tres aspectos de nuestro teatro: preservar el repertorio, difundirlo y contribuir a su renovación. Para este último cometido se ha creado este espacio de investigación”, señala Caballero de esta nueva área dedicada a la investigación teatral, a la que han llamado Laboratorio Rivas Cherif, en homenaje al insigne, aunque no suficientemente reconocido, hombre de teatro del siglo pasado, cuya labor, abruptamente interrumpida por la guerra civil, estuvo marcada por la constante necesidad de renovación del teatro de su tiempo.
Caballero recuerda que por aquellos mismos años de la II República, los Baroja abrieron, en el amplio salón de una de sus viviendas familiares, un pequeño espacio de exhibición teatral llamado El mirlo blanco, donde se discutieron, leyeron, ensayaron y representaron las obras de numerosos autores que más tarde serían reconocidos como clásicos del siglo XX.
“Ambas iniciativas estaban alentadas por el mismo impulso de exploración artística con el que ahora hemos instaurado este lugar para la investigación y la reflexión teórico práctica del hecho teatral”, apunta el director del CDN, también reconocido dramaturgo y director de escena, quien ayer tuvo palabras emocionadas hacia la actriz y directora Nuria Espert, “uno de los referentes más ilustres del teatro contemporáneo, que ha tenido la gentileza de amadrinar esta iniciativa, que nace con la mirada puesta en creadores que tuvieron la misma aspiración que define la trayectoria artística de esta mujer de teatro”.
La mayor parte de las actividades de este centro de exploración se van a llevar a cabo en una nueva sala que se ha habilitado en el Teatro Valle-Inclán, una de las sedes del CDN, y que, precisamente, han querido llamar El mirlo blanco, recogiendo el testigo de aquellos insignes pioneros de la renovación de nuestro arte que presentaron muchos de sus trabajos en la sala de cámara que los Baroja tenían en su casa de Madrid.
“Un proyecto de Teatro Nacional debe continuar también la labor emprendida por aquellos que no sólo renovaron nuestra dramaturgia que sino que contribuyeron a la regeneración de la práctica escénica” y añade Caballero, “además se trata de una iniciativa de muy bajo costo que, sin embargo, resulta una inversión de alta rentabilidad porque desarrolla la genuina expresión de nuestra creación teatral sin tener que importar fórmulas que son el resultado de procesos y necesidades ajenas a nuestra realidad, y porque permite verificar el alcance de las propuestas escénicas antes de emprender costosas y malogradas producciones”.
Para Caballero, autor de obras como Auto, en este laboratorio surgirá un arte que, al igual que la sociedad de la que surge y a la que da conciencia y voz, está sujeto a un permanente proceso de adaptación y reformulación de sus propias convenciones: “Ahora que atravesamos uno de esos momentos de profundas transformaciones, el teatro no debe quedarse a la zaga de este desafío y esperamos que los frutos de esta iniciativa contribuyan, pues, al fortalecimiento de nuestro valioso patrimonio cultural y con ello al de nuestra ciudadanía”.
Tras inaugurarse el Laboratorio de Rivas Cherif y la sala El Mirlo Blanco, Caballero y antes de mantener una charla pública con la actriz Nuria Espert, hablo de las actividades que se desarrollarán en este nuevo centro de investigación, donde, a lo largo de toda la temporada, y coincidiendo con la programación de los espectáculos, van a llevar a cabo diferentes actividades relativas al hecho teatral; desde la creación dramática hasta aspectos técnicos de la maquinaria escénica, pasando por la técnica del actor. “Pretendemos, así, crear un espacio de libertad creadora exento de la presión que supone la dinámica profesional al uso, con su apremiante exigencia de resultados inmediatos”, comentó Caballero quien sostiene que esa presión que termina a la larga acarreando una dudosa rentabilidad, no sólo artística o cultural: “Al carecer de un adecuado banco de pruebas donde verificar la eficacia de sus procedimientos, muchas veces termina sacando al mundo malogradas criaturas que debieron quedarse en los rincones de las salas de ensayo”.
Para el director del CDN, fue un aliento similar al del espacio que ayer abrieron, el que impulsó en su día a un grupo de eminentes creadores a instaurar el legendario teatro de cámara llamado El mirlo blanco, un vivificante oasis de entusiasmo y creatividad en la escena de su momento”, señaló en referencia a la salita de los Baroja por la que desfilaron Valle-Inclán, Azorín, Margarita Xirgu, y, naturalmente, quien fuera su director: Cipriano Rivas Cherif… “Nuestro homenaje a esta admirable iniciativa nos ha llevado a rebautizar con este mismo nombre la sala polivalente del Teatro Valle-Inclán [a partir de ahora, sala El mirlo blanco], en el deseo de recoger la antorcha que hace casi cien años prendieron aquellos ilustres predecesores”.
El laboratorio Rivas Cherif consta de diferentes actividades entre las que destaca la creación de una Escuela del Espectador, un taller de creación dramática (Escritos en la Escena) y un programa de investigación para actores (La Vía del Actor), que tiene como finalidad convocar y reunir a aquellos actores profesionales que, estando interesados en la investigación en torno al arte teatral y a la búsqueda de nuevas formulas y lenguajes dentro del mismo, quieren participar de un conjunto de actividades que va a ofrecer el Centro Dramático Nacional a estos efectos. Algunas de las actividades programadas son encuentros teóricos, talleres de experimentación, clases magistrales, conferencias o charlas, además de las propias actividades propuestas por el grupo de actores.
Fuente: Rosana Torres (www.elpais.com)

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