15/6/12

Donde danzan los cisnes

Cisnes inmaculados y negros sobrevuelan París. Su vuelo ya ha coronado el histórico monumento y desde su lago, en el Teatro Chaillot, a los pies de la torre Eiffel, sus delicados pasos de punta rosa danzan sobre la escena. Su lago es un patio de butacas. Cuando el telón se levanta, los cisnes se confiesan.

"Se mueve entre la gracia y la tragedia, es el más ambivalente de los pájaros", afirma su domador Luc Petton. No es ninguna figuración, pues los patos de 'Swan', coreografía a cargo del artista en cartel estos días en París, danzan de verdad sobre la escena. "No hay nada más mágico para un bailarín, menos evidente para un hombre, que jugar con el movimiento de estas aves", asegura el responsable del ballet.
El reto de 'Swan' consistía en dejar el mismo espacio protagonista a la bailarina y al cisne. Ya durante su infancia, Petton jugaba a atrapar aves en la Bretaña gala. Confidente de sus susurros, sus aleteos en voz baja, el artista del movimiento les ha ayudado a elevar su vuelo, a pesar de que "el espacio escénico no es el más adecuado para ellos".
'Swan' es un espectáculo abierto a la experimentación, donde melodía y silencio, movimiento y quietud, envuelven al animal y al hombre. Sobre las tablas del teatro Chaillot no hay espacio para el protocolo. Petton es el flautista que encandila con su varita a las hechizadas criaturas del cartel: bailarinas y cisnes.

Convivencia

Ni siquiera le hace falta lago para crear la poética. En esta versión canalla de la obra de Chaikovski los gansos se deslizan sigilosos sobre las tablas y cortejan a las bailarinas. Si en la pieza el mito se mueve entre la gracia y la desgracia, la dulzura y la agresividad, en 'Swan' los pájaros, blancos y negros, vuelan con la misma ambivalencia.
En cuanto a las bailarinas, relegadas casi a un segundo plano, su habilidad reside en el tino con el que se deslizan tras los pasos del ave. Para conseguir la mímesis han observado los movimientos de las aves desde su nacimiento. "Los cisnes no cantan, se expresan con sus alas y sus desplazamientos. Si está asustado se bloquea, hincha sus plumas para marcar territorio. Si está relajado bate las alas", ha explicado el director de orquesta a la revista Paris Match.
La relación comenzó en la primavera de 2010, los gansos recién salidos del cascarón. Durante todo este tiempo las bailarinas han aprendido sus códigos para comunicarse con ellos. Para poder moverse sin asustarlos. Ellos se han familiarizado desde la cuna con sus compañeras de reparto. Ahora son cómplices en la escena. "El cisne se comporta de una manera diferente de otros voladores. Por su tamaño, no huye, afronta. Aprende más despacio que otros pájaros, pero tienen una gran memoria", explica el experto.
El animal en 'Swan' no se pliega a los pasos del hombre, ni al contrario.Brazos y alas se miran de igual a igual, frente a frente. Como en un espejo. El escenario es su cielo abierto para explorar, mano a mano, las posibilidades del baile. Las bailarinas se convierten en cisnes y los cisnes adoptan el gesto de sus matronas. Sobre la Eiffel, alzan juntos el vuelo libre, al compás de la música.
Fuente: Raquel Villaécija (www.elmundo.es)

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