20/6/12

"Los estetas vivimos con un vacío de nuestro alrededor"




Tengo entendido que la primera versión que le entregó Paco Bezerra de La escuela de la desobediencia le pareció demasiado light... 

No fue para tanto, la versión era muy cercana a La escuela de doncellas (de Millot) y le aconsejé acercarse más a I ragionamenti e I sonetti lussuriosi de Pietro Aretino, textos más carnales y más cercanos a un trabajo actoral y a una realidad histórica.

Textos que fueron condenados a la hoguera...

...Conocí La escuela de doncellas por Luis Luque, el director del espectáculo. Pero a Aretino lo leí en el Liceo siendo muy joven, junto a otro autor censurado: Bocaccio y su Decameron. Es el precursor de la literatura erótica, fue un autor que tuvo mucho éxito en Italia hasta que la Iglesia lo censuró. Huyó a Venecia donde publicó I ragionamenti. El papado no pudo con todo eso, él mismo es la prolongación de los últimos fastos del imperio romano con todas sus consecuencias. 

Cristina Marcos y María Adánez ¿interpretan a dos libertinas? 

No. Cristina es una viuda del XVII, experimentada en la lides del sexo, que instruye a su prima (María), predestinada a ser casada con un buen partido, en el despertar de los instintos sexuales y la libertad de elegir.

¿Estos textos confirman que nuestros antepasados no eran tan pacatos en esta materia como suponemos? 

Aretino conoce muy bien la época de la Roma imperial, donde existía una libertad sexual en las clases aristocráticas como han puesto de manifiesto tantos textos de la época. De forma más o menos encubierta, estas costumbres siempre han existido. Sor Angela de la Cruz era la amante de la virreina de México, por ejemplo. 

Con tantos oficios como tiene, ¿cuál le parece más puñetero: el de productor, el de escenógrafo o el de esteta?

El de productor sin duda, y en todos los tiempos ha sido así. Las ideas casi siempre surgen de un productor y de un director, conjuntamente. Los estetas, como usted me llama, tenemos el vacío a nuestro alrededor y en nuestras manos: de eso vivimos y tenemos que llenarlo, no siempre se sabe o se puede.

¿Por qué decidió hacerse productor de teatro y por qué de autores clásicos?

Por el deseo de “hacer teatro”, ya me entiende. No sólo he trabajado con clásicos, también Pirandello, Eduardo De Filippo, Arrabal, Arthur Miller, Mamet… Los grandes autores se pueden hacer como se quieran, sólo hay que saber leerlos de la mano de los creadores de hoy.

Tiene fama de embarcarse en producciones más propias de un teatro público que de un productor privado, lo dice su ex-socio Miguel Narros. 

También Miguel ha sido un productor arriesgado, hemos trabajado juntos más de treinta años. El teatro público tiene que marcar la pauta (¡ahora, en tiempos de crisis, lo vamos a ver!). Si quieres que el ciudadano entienda el teatro como alimento cultural, hay que ofrecérselo así. Las salas alternativas han ido ocupándose de esa labor, pero ya casi no tienen ayudas por culpa de administraciones, en algunos casos, reaccionarias. 

Despeje la ecuación: ¿cómo hacer teatro en un país donde ya no se pagan cachés? ¿Es posible ir a taquilla?

Soy arquitecto, sé de matemáticas. En este país se ha demostrado que los bancos no saben de matemáticas y menos de ecuaciones. Se puede ir a taquilla si administramos mejor los recursos y hay buenos gestores en los teatros que se imponen la tarea de llenarlos. 

¿Qué hace un italiano con un palacio en Venecia viviendo en Madrid? 

No se vuelve atrás y de palacio, nada, hubiera sido imposible mantenerlo. Un piso sí, frente a la cúpula de La Salute, una gozada, pero se vendió. A mi izquierda tenía el Palazzo Dario, famoso por sus asesinatos. Y a mis espaldas el Guggenheim. Entraba a diario de camino a la universidad: Max Erns, De Chirico, Picasso, Magritte, Bacon... Era un espacio gratuito para todos, venecianos y turistas. Ahora tiene que dar beneficios. 

Font: Liz Perales (www.elcultural.es)

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