3/8/12

El gobierno cubano cierra la compañía 'Ópera en la calle' por enriquecimiento



Fuente: Reuters vía www.abc.es
Consternación entre los intelectuales cubanos ante el cierre del centro cultural «El cabildo» que llevaba funcionando desde 2006. Un total de 130 familias han perdido el trabajo debido a la decisión del gobierno cubano de clausurarlo por «enriqueciemiento ilícito», según informa Reuters. La misma agencia que realizó un reportaje sobre el local, presentándolo como «la mayor empresa privada de La Habana», y que encendió las alarmas en la administración cubana.
Para el fundador del centro cultural Ulises Aquino, el motivo del cierre está muy claro: «Celos» del éxito del local. Con esta misma palabras denunció el hecho en una carta remitida al gobierno cubano. «Los que temen que el trabajador, el intelectual y el artista puede encontrar su propio camino productivo no son revolucionarios, son conservadores», escribió. «Ellos disfrutan de los beneficios que supone poder decidir el destino del trabajo. Y, en lugar de ayudarnos a mejorar, la itención es la de destruirnos», se lamentaba.

Autofinanciación

Conocidos nacional e internacionalmente como «La Ópera de la Calle», la compañía rehabilitó en 2006 un terreno baldío, construyó un escenario y un restaurante. Con la venta de comida y bebidas financiaban los salarios de los músicos, cantantes, bailarines y camareros.
Un artículo aparecido en la prensa llamó la atencón del Departamento Ideológico del Partido Comunista. Ulises Aquino, el director del proyecto, nos cuenta que lo citaron allí para pedirle explicaciones y unos días después cerraron El Cabildo».
Los acusan de «enriquecimiento» porque ganaban salarios mensuales de $2.000, equivalentes a unos US$80, superiores a los que paga el Estado.
En un reportaje de BBC MundoUlises Aquino explicaba los orígenes de este pequeña empresa que se autofinancia: «Se llama ópera de la calle porque pretendemos acercar el género lírico a la gente común para lo cual le incorporamos el folclore y los arquetipos identitarios de nuestra sociedad, es una nueva forma de expresión lírica».
El espectáculo dura alrededor de una hora y en él «está fusionado todo, desde el teatro lírico, la ópera, la comedia musical, la música folclórica cubana, la rumba, el rock, el pop, todo. Es el ajiaco de Cuba», indicaba Ulises, quien también es un importante cantante de ópera.
En cuanto a la estructura económica, «formamos parte del Ministerio de Cultura pero somos una estructura nueva a la cual le han servido los cambios que se promueven en el país. Creemos que tiene que haber una convergencia entre el proyecto cultural y su financiación».

Un proyecto de vida

Samila Lacosta tiene 24 años y lleva seis en la Ópera de la Calle. Es soprano segunda.
«Esta es una compañía totalmente diferente, en mi caso me formó como cantante y bailarina, fue mi escuela, es una propuesta profesional muy completa», dice a BBC Mundo.
«Yo llegué aquí sin saber lo que era la ópera, ni siquiera sabía lo que era un escenario», nos explica Samila y agrega que para ella «es muy especial, es mi proyecto de vida». Aún no sabía que apenas unos días después perdería su trabajo y su sustento.
Sulay Hernández es la camarera jefe del restaurante desde el mes de diciembre, tiene 34 años y estudia comunicación social.
«Antes estaba desocupada hasta que me ofrecieron esta plaza, con un salario que no da para hacerse ricos pero sí para subsistir», nos cuenta.
Sulay acaba de perder más que un trabajo, «esto es una familia, el proyecto nos aporta mucho desde el punto de vista cultural y social. Artistas y trabajadores mantenemos muy buenas relaciones, con muchas actividades en común entre todos, no hay una relación clasista».

Contra los cambios de Raúl Castro

Sin embargo, nada pudo evitar el cierre del local. Para Ulises es obra de «una columna oculta que intenta detener este movimiento inexorable que promueve el presidente Raúl Castro (…), es la burocracia tratando de conservar su poder desde el oscurantismo».
«Llegaron a las 10 de la noche, interrumpieron el espectáculo y crearon el desconcierto entre el público. Es una actitud fascista que nada tiene que ver con los principios que defiendo yo, el pueblo de Cuba y el presidente, quien hace tres días planteaba la necesidad de cambiar la mentalidad».
Aquino nos dice que el problema surgió cuando la agencia Reuters nos hizo un reportaje a raíz del cual me citaron al Comité Central para conversar con funcionarios del Departamento Ideológico. Pensé que habían quedado satisfechos pero parece que no fue así".
Ulises relata que «a partir de esa conversación se desataron una serie de incidentes y me acusaron de enriquecimiento, quitándome la licencia de trabajador por cuenta propia».
Finaliza asegurando que «duele más porque soy un revolucionario y creo profundamente en la obra humanista de la revolución».

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