26/8/12

Un rey de incendiaria pulsión

Font: Ana Torres (www.elpais.com)
Todo por un capricho. Por una pasión puramente carnal. El protagonista, el desalmado rey de Inglaterra Enrique VIII. La víctima, Ana Bolena. Y la consecuencia, una profunda transformación de la sociedad inglesa con el distanciamiento de Roma y la creación de la Iglesia anglicana. Fue el capítulo de la dinastía de los Tudor que más influyó en el devenir de la cultura anglosajona, y su adaptación al teatro fue un encargo de la reina Isabel I de Inglaterra a William Shakespeare. Ahora, por primera vez en la historia, Enrique VIII se representará en un escenario español, concretamente, en la sala verde de los Teatros del Canal de Madrid.
Corría el año 1533 cuando España recibía con indignación el divorcio de Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, y Enrique VIII. Fue su primera esposa y su cónyuge más longeva (24 años casados). Más tarde, se uniría en matrimonio con otras cinco mujeres. Fue Ana Bolena, inicialmente dama de compañía de Catalina de Aragón, una de las que correría peor suerte: murió decapitada por orden del propio monarca, quien se había encaprichado de una nueva dama. Un relato cargado de pasiones y venganzas en el que a través de sus personajes se reflexiona sobre la volatilidad del estatus, los mecanismos del manejo del poder y las luchas fratricidas por la preservación de las posiciones jerárquicas.
“Es curioso que Enrique VIII nunca haya sido representado por una compañía española”, opina Ernesto Arias, director de la obra. Su compañía, Fundación Siglo de Oro, es una gran privilegiada. Con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el comité olímpico encargó al Shakespeare’s Globe Theatre la creación del festival internacional Globe to Globe, en el que 37 compañías extranjeras representarían en sus respectivos idiomas 37 textos del dramaturgo William Shakespeare. La compañía Fundación Siglo de Oro fue seleccionada para representar a España en el certamen, con la única condición de que interpretaran sobre las tablas la obra EnriqueVIII, por su posible arraigo en España gracias al personaje de Catalina de Aragón.
Era la primera vez que un grupo teatral español pisaba el escenario del Globe Theatre. “Estudiamos en profundidad cómo eran las puestas en escena en el Globe de Londres. Temíamos una mala reacción del público inglés ante una adaptación a la española de una de las obras de su gran referente literario. Fue un éxito”, cuenta Arias. En su adaptación es Catalina la gran protagonista, su lucha por no sucumbir al egoísmo psicótico del rey. “Enrique VIII pidió la anulación del matrimonio y ella no se la concedió a sabiendas de que las represalias le podrían costar la vida. La dejaron casi en la indigencia y esa es su grandeza”. El monarca solicitó el divorcio bajo el pretexto de que ella no le proporcionaría un hijo varón. “Si ella hubiese accedido, él no habría renegado de la Iglesia católica. Ella es la clave de la transformación que devendría”, señala.
Pese a no estar considerada al nivel de las grandes obras shakespearianas, Hamlet, Otelo, Rey Lear o Macbeth, el texto es muestra “exquisita” de las conspiraciones, instigaciones e intrigas políticas que sacudieron la gobernanza del segundo monarca del linaje de los Tudor. Enrique VIII fue la última obra del eximio dramaturgo inglés.

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