8/10/12

Flotats se mete en la piel de un mentiroso

Fuente: Rosana Torres (elpais.com)

La mentira solo es un vicio cuando hace el mal; es una virtud grandísima cuando hace el bien. Sed más virtuosos que nunca. Hay que mentir como un diablo, no tímidamente, no por un tiempo, sino con audacia y siempre”. Con esta frase de Voltaire, el actor y director Josep Maria Flotats (Barcelona, 1939) habla de La verdad, montaje que ha estrenado este fin de semana en el teatro Alcázar, de Madrid (ahora Cofidis) y con el que da a conocer en España a Florian Zeller, joven novelista y dramaturgo francés cuyas obras, cada vez que emergen, se convierten en acontecimientos de la cultura gala.
Flotats, que está acompañado en el escenario por Kira Miró, María Adánez y Aitor Mazo, dice que La verdad, cuya versión ha realizado con Mauro Armiño, es “una comedia para reír y reírse de la mediocridad, la mezquindad y la cobardía de los demás, pero no de las propias, claro está”. Y afirma con una sonrisa que el prójimo es siempre más ridículo que uno mismo: “Pero también la verdad es un espejo que, al devolvernos su reflejo, molesta. En las relaciones amorosas, la mentira, como resorte consubstancial al teatro, es aquí utilizada por Florian Zeller con gran ingenio, como una fuga magníficamente construida que retoma los temas, sin que por ello suene nunca a reiteración”.
Flotats ha elegido para sí mismo el personaje de marido engañador y engañado: “Se cree el más listo, y en realidad es el más tonto; cree que engaña a los demás y son los otros los que le engañan a él, un mentiroso compulsivo que se cree sus propias mentiras y exige que los demás las encuentren lógicas porque piensa que es el más guapo del corral”. También habla de que en la obra hay una esquizofrenia permanente: “Todo son situaciones totalmente surrealistas”.
Para avalar que no se trata solo de una comedia de enredos, cuernos y marrullerías, Flotats recuerda que cuando esta obra fue estrenada en Francia se dijo que era heredera de los grandes clásicos: “A partir del permanente juego de la verdad y la mentira, encontramos aromas de Marivaux y Labiche; está en esa tradición de gran teatro, que Zeller resuelve con técnicas nuevas, modernas”.
También deja claro que “Zeller no juzga”: en ningún momento la obra encierra lección moral alguna. “En su literatura siempre encontramos problemas de pareja, de madres con sus hijos, de la mujer abandonada… En esta comedia sobre el tema del engaño hay un respeto hacia la mujer poco usual. En La verdad todos mienten, pero la mujer lo hace con mucha más cabeza y más lucidez”, afirma Flotats.
El actor y director catalán asegura que coincide plenamente con la crítica de Le Figaro, que señaló cómo en la obra había “un vértigo pirandeliano, y un suspense pinteriano”. De hecho el argumento, aunque no el desarrollo, recuerda a Traición, de Pinter. “Hay algo de vodevil y posee ese sentido del ritmo del suspense”, sostiene Flotats. Con este trabajo regresa a la comedia contemporánea de ideas, de contenido, a la que llegó con Arte, de Jasmina Reza, y se da la circunstancia de que, en ambas obras, son muchas las posibilidades de lectura, por lo que puede satisfacer gustos y necesidades de espectadores muy distintos.
En el reparto puede pensarse que hay desigualdad en las edades, ya que las treintañeras Kira Miró y María Adánez hacen de esposa y amante de Flotats, pero ha sido algo buscado intencionadamente: “Esta obra es heredera del vodevil, con aromas de Feydeau, donde los maridos son hombres talludos con esposas jóvenes y estupendas, algo normal en este género, de ahí que Aitor Mazo también sea un hombre más maduro y guapote y no un treintañero como ellas”.
Flotats se muestra sensible ante los recortes y la subida del IVA que está sufriendo el teatro. “La primera consecuencia es que muchos productores dejarán de producir. Yo, como actor y director que ejerzo este oficio por pasión, si me enamoro de un texto y quiero montarlo como lo imagino, puedo producirlo si el anterior montaje me ha dado un dinero para poder arriesgar, pero ese IVA del 21% mata el hipotético beneficio posible, por lo que no podré producir y solo me podré alquilar como actor y director. A su vez esa complicación la tienen todos los productores”, asegura.
El director barcelonés tiene claro que estamos en manos de la dictadura del mercado: “Revisemos el concepto de democracia, ¡para que ir a votar si es el mercado el que manda y los propios políticos me dicen que están sometidos a él!”.

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