25/10/12

Oskaras Korsunovas: “Ofelia es la conciencia de Hamlet”


Fuente: Jacinto Antón (elpais.com)

Hamletas (Hamlet), del director teatral lituano Oskaras Korsunovas, montaje de la obra de Shakespeare centrado en los espejos y, cómo no, en la duda –dos tazas: el protagonista dice el famoso monólogo Ser o no ser dos veces-, se representa este sábado en el Teato de Salt (Girona) como una de las perlas del festival Temporada Alta. Considerado uno de los nombres fundamentales de la actual escena europea, Korsunovas (Vilna, 1969), ya sorprendió el año pasado en el festival con Miranda, su particular visión de otra obra de Shakespeare,La tempestad, que convertía la isla de Próspero en un gulag. El propioHamlet pudo verse en 2010 en el festival Shakespeare de Mataró –desaparecido pero hoy felizmente recuperado en Barcelona-. Desde 1990 el director ha puesto en escena una treintena de obras, incluyendo tanto autores clásicos como contemporáneos –de Sófocles a Koltès y Mark Ravenhill pasando por Gorki-. Korsunovas ha viajado a Cataluña para presentar su montaje.


¿Cómo hacer Hamlet hoy?
El teatro debe ir más rápido que el tiempo, dejarlo atrás, no se trata de duplicar, reproducir, sino de aventajar al tiempo. Debemos vernos a nosotros mismos. Las mismas cosas funcionan cuando hablamos de Hamlet. Eso es lo que hacemos con nuestro Hamlet.
En su opinión, ¿qué ocurre en Hamlet?
Esta obra de Shakespeare es como un desafío. Para mí, para los actores, para el público. Es una oportunidad de encontrar la confrontación con nosotros mismos, de examinarnos nosotros mismos y de comprender quienes somos. Hamlet le dice a los actores en la obra que tienen que actuar como si pusieran un espejo frente a la naturaleza. Eso es una confrontación.
¿Qué cree que significa el “Ser o no ser”?
Esa cuestión es muy personal para mí. Trato de verme a mí mismo en ella como lo hace el personaje de Hamlet. No solo yo, la situación es la misma para los actores también.
¿Qué relación hay entre Hamlet y Ofelia?
Ofelia es la conciencia materializada de todos. En primer lugar, la conciencia de Hamlet. Ofelia es el reflejo de Hamlet.
¿Ha montado Hamlet con alguna clave nacional? ¿Existe un Hamlet lituano? ¿Hay semejanzas entre la Noruega de Fortinbras y la Dinamarca de Hamlet y Lituania y la antigua URSS?
Cuando empezamos los ensayos de Hamlet, en nuestro Elsinore local (en Lituania) no había crisis, pero luego vimos que nuestra obra, nuestro Hamlet, atrapaba el tiempo. Nuestra generación vivía en unas falsas seguridad y calma, pero de repente todo se rompió: crisis absoluta. Hamlet dice: “Algo huele a podrido en Dinamarca”. Teníamos la misma situación en Lituania cuando acabamos la obra. Ese es el tema del que hablamos en nuestro Hamlet.
Usted ha montado Roberto Zucco. ¿Hay alguna relación entre él y Hamlet, esos dos jóvenes inconformistas?
Hamlet habla del presente. Roberto Zucco también habla de su propio presente, acerca de la realidad, lo que sucedió hace 14 años. Podemos encontrar algunas asociaciones entre Hamlet y Roberto Zucco. Pero podemos establecer una analogía más iluminadora entre el personaje de La Chica de Roberto Zucco y Ofelia en Hamlet,interpretadas por la misma actriz, Rasa Samuolyté. Su personaje es una Ofelia contemporánea.

¿Quién eres Hamlet?

BEGOÑA BARRENA
Me consta que vi Hamletas en el Festival Shakespeare de Mataró hará un par de años pero la sensación que guardo del montaje de Korsunovas es la de haberlo soñado. Morir…dormir…tal vez soñar. Pues eso. La lógica irracional propia de los sueños, con sus sobresaltos y distorsiones, es la que parece guiar esta visión de la tragedia más universal de todas. Así es como Ofelia es una geisha, y una novia cuyo vestido blanco le sirve de mortaja; así es como Gertrudis explica la muerte de la joven antes que esta se cite con Hamlet ante la mirada espía de Polonio y los reyes; como Rosencrantz y Guildenstern lo mismo parecen niñas que marineros que sepultureros; como la calavera de Yorick salta por los aires, Hamlet la pilla al vuelo y acaba en manos de Gertrudis que bebe de ella envenenándose; como una rata enorme se pasea por el escenario; como Hamlet nos ofrece su famoso soliloquio del “ser o no ser” por duplicado. La muerte, siempre presente en el escenario de la vida, invade el mundo de los sueños hasta que vida, muerte y sueño se confunden.
Frío, oscuro, turbador. Y con una banda sonora que parece hecha de chirridos y sonidos industriales, los de una maquinaria que empieza a fallar.Hamletas es un montaje riquísimo en imágenes bellas y referentes. Es ver para repetir y para seguir asociando una cosa con otra desde que empieza hasta que acaba. Tres horitas y en lituano, pero da igual porque te olvidas del tiempo y del idioma. La cosa empieza con un prólogo impresionante: los intérpretes alineados y sentados de espaldas al público como si siguieran en sus camerinos; se miran al espejo y se preguntan repetidamente “¿Quién eres?”. He aquí la gran pregunta que se han hecho siempre los estudiosos sobre nuestro confuso protagonista, Hamlet, y la que este se hace sobre los demás a lo largo de la obra mientras flaquea su ánimo y atrasa la venganza: ¿Quién eres ahora, rey? ¿Quién eres, madre? ¿Quién eres en realidad, bella Ofelia? Hamlet solo se fía de Horacio, quizás por eso su fiel amigo aparece a cuatro patas como un perro. Pero con la nariz roja, que por algo estamos en un sueño.

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