18/1/13

EL DICCIONARIO


TEXTO: MANUEL CALZADA PÉREZ
DIRECCIÓN: JOSÉ CARLOS PLAZA
INTÉRPRETES: VICKY PEÑA, HELIO PEDREGAL, LANDER IGLESIAS y la voz de JOSÉ PEDRO CARRIÓN
DURACIÓN: 1h 30min
PRODUCCIÓN: LA ABADÍA y ANADRAMÁPETE
TEATRE ROMEA 

Hay mujeres olvidadas por la historia, un olvido que ha sido voluntario normalmente al vivir en un mundo en el que todavía hoy lo dominan los hombres machos. Este montaje es un honesto y sincero homenaje a una de las mujeres más desconocidas. Sí, a muchos le sonará el nombre, pero más allá de que elaboró un diccionario poco podrán decir.

Manuel Calzada, un dramaturgo que se estrena en escena con esta obra, hace un recorrido por la vida de Maria Moliner mezclando historia (República, Transición, rojos y nacionales...), vida profesional (elaboración durante más de 15 años de su diccionario) y vida personal (ama de casa que mientras cuida de su família y zurce calcetines se dedica a elaborar las fichas de su gran proyecto, el Diccionario). El texto juega continuamente con el lenguaje, cosa que se agradece, ya que asistimos a un drama, no sólo vital, sino la decadencia de una persona que dedicó toda su vida a las letras (primero bibliotecaria, lexicógrafa y luego a su diccionario) y que como muchas otras cayó en el olvido personal y profesional.

Impresionante la interpretación de Vicky Peña como María Moliner, sus matices gestuales, su tono de voz, su caracterización todo está milimétricamente diseñado para hacerla brillar sobre el escenario. A pesar de que es una obra a tres voces, la de su médico, la de su marido, este montaje es un homenaje a ella, y será María quien nos explique la historia como si el público fueran los asistentes al acto ficticio de presentación de su ingreso en la Real Academia.

Quizás para estar a la altura de las interpretaciones y del texto, los puntos fuertes de la obra, el montaje peca de conservadurismo. No es que sea necesario que salgan fuegos artificiales del escenario, pero las escenas, los cambios de escena, podrían aportar alguna cosa más que paso del tiempo. La escenografía resulta meramente decorativa y el espectador se puede llegar a preguntar para qué sirve el armario que permanece intocable al fondo de la escena. Lo único que hace saltar la atención del espectador son los continuos flashbacks, que requieren una especial concentración porque no cuadran con la historia y a veces pueden parecer meros pegotes de continuidad.

El Diccionario es un montaje necesario de ver. No conocía la historia de esta mujer más allá de su diccionario, y como otras muchas fue propulsora de tantas cosas, pero sobre todo de la defensa más importante, la Libertad, su libertad como mujer y como persona. María Moliner es una de tantas a las que la historia la han dejado en el olvido, no sólo a algunas que tuvieron renombre, sino a todas aquellas voces anónimas, que aún hoy siguen en silencio, aunque no se dedicaran sólo a zurcir calcetines.

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