14/1/13

El "privilegiado" Miguel del Arco monta 'Deseo' con su "hucha" de mileurista


Fuente: EFE vía lavanguardia.com

Que el director del momento, Miguel del Arco, siga siendo mileurista a pesar de su éxito dice mucho de la situación de la escena española, trizada entre los recortes y "el ivazo": "el teatro ha perdido desde septiembre un millón de espectadores", clama en medio de los ensayos de Deseo.

Del Arco (Madrid, 1965) tiene la inmensa suerte de poder elegir gracias a que todo lo que toca se convierte en oro desde que estrenara en 2009, en un hall de un teatro y "a deshoras", La función por hacer, que ganó su sitio en el firmamento gracias al boca oreja y que se convirtió en la ganadora absoluta de los premios Max de 2011 al llevarse 7 de los 9 premios a los que optaba.

La función por hacer, dice en una entrevista con Efe, era "una intuición" y ahora ya sabe que "todo" es un trabajo de equipo: "no soporto la idea de estar solo ante el peligro", revela.

Tras esa adaptación libre del texto de Pirandello Seis personajes en busca de un autor, vinieron El proyecto Youkali, Veraneantes (5 Max), La violación de Lucrecia, Juicio a una zorra, De ratones y de hombres y El inspector, un currículum de taquilla y prestigio que le ha permitido llegar ahora a Deseo, un texto suyo.

La escribió en 2004 e hizo el intento de montarla pero se cruzó por medio "otra cosa" y que quedó en un cajón hasta que el productor Pedro Larrañaga, a quien le llegó el texto casualmente, le propuso recuperarla, lo que hará a partir del día 18 en el Teatro Cofidis.

"Tengo un problema conmigo mismo y es que no soy capaz de visualizarme como autor pero Larrañaga me lo ha puesto muy fácil", explica.

Es, dice, una producción "increíble" y está muy orgulloso de cómo funciona "esa maquinaría escénica perfecta" que es su equipo, "creativo y cómplice", y de cómo están de "tremendos" los actores.

"Es un sueño tener juntos a Emma Suárez, Luis Merlo, Belén López y Gonzalo Castro. Están entregados, disfrutando como yo del proceso, del viaje", aunque, admite, se han complicado la vida "de forma brutal" porque son 18 escenas en 18 espacios diferentes, música original, "un espacio sonoro fabuloso y maquinaria giratoria".

La obra, que transcurre en un fin de semana en "un bosque" como si fuera una ensoñación de Shakespeare "aunque sin polvos mágicos que desinhiban", habla de las pulsiones, de los deseos, "que unas veces se dominan y otras veces dominan".

Ana (Suárez), una mujer casada desde hace veinte con Manu (Merlo), disfruta de los relatos sexuales que le hace Paula (López), a la que ha conocido en el gimnasio.

Empujadas ambas por el vértigo del deseo deciden llevar a cabo un experimento durante un fin de semana en la casa de campo de Ana y su marido, que será objeto de la prueba junto a su amigo Teo (Castro).

"La intención humana, la latencia, lo que mueve, lo inconfesable está oculto, lo que hay que atar corto pero que rige un comportamiento... todo eso es Deseo", resume en su "semana trágica", es decir la que, "como en cada estreno, dedicas 16 horas diarias a desquiciarte porque todo sale mal".

Asume que hablar de deseo inmediatamente se relaciona con sexo, "tan importante", pero recuerda que son muchas las acepciones que la RAE da al término.

"Es más bien intentar conciliar las ambiciones, porque somos animales racionales porque deseamos e imaginamos. Hay muchos tipos, y aunque el sexual es una base importante también esta el de tener otra vida, el de matar, el de lo que no tengo...".

"No se si el deseo es el motor de la cultura pero sí se que es la chispa que enciende el motor", especula.

Sigue siendo mileurista porque su compañero, Aitor Tejada, y él decidieron cuando montaron su productora, Kamikaze, que pagarían religiosamente a todo el equipo "siempre y pasara lo que pasara" y que ellos tendrían un sueldo tan "recortadito" que ni siquiera le permite cambiar su coche, un "vintage", se ríe, con 14 años.

"Todo el mundo tiene que cobrar puntualmente porque no vamos a consentir que nuestros trabajadores sufran lo que la Administración nos hace a nosotros, que tardan en pagarnos bolos un año y medio. La única manera de sacar esto adelante es que ahorremos y Aitor y yo lo dejamos en una bolsa", desvela.

No quiere "ni imaginar" lo que están pasando otras compañías que no han tenido tanta suerte como él: "se está destruyendo el tejido cultural del país. La gente no produce porque sabe que se lo va a comer con patatas".

La situación ha empeorado "notablemente" respecto a otras temporadas, con menos producciones y menos riesgo pero, sobre todo, menos taquilla, porque ahora se le ha sumado "el ivazo": "no han recaudado más y encima nos han jodido vivos porque desde septiembre se ha perdido nada menos que un millón de espectadores", brama.

"En Holanda lo subieron y lo volvieron a bajar porque se dieron cuenta del error pero España es un país que reconoce muy poco las equivocaciones. La cultura les trae al pairo".

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