25/1/13

El redescubrimiento dramático de Manuel Puig

Fuente: Nazaret Castro (elmundo.es)


Comedia negra, provocadora, perturbadora, con rasgos de la comedia de enredos y del humor del absurdo, donde nada es lo que parece. 'Bajo un manto de estrellas' se representa en el Teatro de la Comedia de Buenos Aires. Es solo el primero de los títulos de Manuel Puig que pasará por los escenarios porteños, en coincidencia con el 80 aniversario de su nacimiento.
General Villegas, su pueblo natal, en la provincia de Buenos Aires, celebró a fines del año pasado las jornadas 'Manuel Puig, escritor de varios mundos', en las que se rindió homenaje al novelista con proyecciones, conferencias, una exposición fotográfica, obras teatrales y radioteatro. También con motivo del aniversario de su nacimiento el 28 de diciembre de 1932, la Editorial Planeta reeditó toda su obra narrativa, de 'La traición de Rita Hayworth' a 'Estertores de una década-Nueva York 78'.
Sin embargo, la de dramaturgo seguía siendo una faceta mucho más desconocida del escritor, a pesar de que sus novelas siempre tuvieron algo de teatrales, con esos largos monólogos a través de los cuales presentaba a sus personajes el autor de 'Boquitas pintadas' y 'El beso de la mujer araña'.
A cubrir esas carencias llega esta puesta en escena de 'Bajo un manto de estrellas', con dirección de Manuel Iedvabni y un elenco protagonista encabezado por Pompeyo Audivert y María José Gabin, colocándose en la piel de los desesperados y lunáticos personajes inventados por Puig. Y habrá continuidad: en los próximos meses llegarán otros estrenos, como 'Triste golondrina macho' e 'Impalpable', nuevas pruebas de que, como han subrayado los críticos, Puig se lanzó en su vertiente teatral a aventuras incluso más vanguardistas que las recorridas por sus novelas.
Perturbadora ambigüedad


Todo en 'Bajo un manto de estrellas' es ambiguo. Una pareja de la burguesía rural recibe la visita de dos extraños llegados con ropajes de otro tiempo que irán adoptando la forma de sus pesadillas: pasarán a ser los padres de su hija adoptada, ladrones de joya y locos de manicomio. Serán, también, el hombre y la mujer de sus sueños. Todo ello, con un humor al borde del teatro del absurdo, y de un modo cada vez más perverso, hasta culminar en una escena perturbadora y terrible: la violación de su hija, observada desde dentro y fuera de la cabeza de la joven.
Era la primera obra que dedicaba al teatro, y la escribió durante su exilio en Brasil, en Rio de Janeiro, a primeros de los años 80. Unos años antes, en 1974, se había exiliado a México, tras recibir amenazas telefónicas y ver cómo se prohibía 'The Buenos Aires Affair'. Más tarde viviría en Nueva York, volvería a Buenos Aires y regresaría a México, donde falleció, en Cuernavaca.
Fue en sus tiempos de exilio cuando escribió Puig la mayoría de su obra teatral. Comenzó, todavía en México, con dos comedias musicales y coloristas, 'Amor del bueno' y 'Muy señor mío'; unos años después adaptaría a los escenarios 'El beso de la mujer araña'. Después vendríanotras piezas, como el musical 'Un espía en mi corazón' y la oscura 'Triste golondrina macho'. Casi siempre, el escritor argentino se aleja del realismo para llevar al escenario artificios que utiliza con desinhibición.
Provocación


Puig escribía sin cortapisas, con la capacidad de provocación de los escritores originales y talentosos. Por eso le persiguió el escándalo. La prueba de ello es su novela más celebrada, 'El beso de la araña', que narra la historia de dos presos que conviven en la misma celda, un homosexual y un preso político, y en la que Puig dijo verter sus opiniones sobre la homosexualidad. El texto, llevado al cine en 1985, ofendió a algunos y escandalizó a la mayoría.
La polémica lo había acompañado ya desde la primera de sus novelas, 'La traición de Rita Hayworth', publicada en 1968. Revolucionó el panorama literario argentino con una prosa que alternaba monólogos, diálogos y fragmentos de diarios, con un crisol de personajes que habitan un pueblo chismoso, llamado Coronel Vallejos; repitió la localización en 'Boquitas pintadas'. No había que ser demasiado avispado para encontrar los paralelismos con General Villegas, y los vecinos no tardaron en identificar a algunos de los personajes y sus oscuros secretos. A muchos, claro, no les gustó.
Los escritores valientes no envejecen. De estar vivo, Puig acabaría de cumplir 80 años. Pero sus dramas son más modernos que la mayoría de los nuevos lanzamientos literarios.

0 comentarios:

Publica un comentari a l'entrada