20/1/13

Títeres en verso



Fuente: Sergio Mellado (elpais.com)
Ángel Calvente lleva 24 años al frente de la compañía de títeres El Espejo Negro. Este malagueño de adopción (Tetuán, 1961) irrumpió en la escena teatral nacional en 1989 con una propuesta cuanto menos contradictoria: hacer teatro de títeres para adultos. Más de dos décadas después, obras como De locura (1998) —protagonizada por Justa Desgracia, una anciana recluida en un psiquiátrico por su afición al porno con perros— o Esputo cabaret (2010) —donde triunfa Mariana Travelo, una excantante de tugurios de dudosa reputación, explosión de carne, atroz y voluptuosa— han revolucionado la concepción que se tenía de este género como algo inequívocamente infantil. Los premios lo avalan. Entre sus muchos galardones cuenta con el Exit de Tárrega 1994, Feten 2007 y 2011 a la mejor dirección o los MAX 2009 y 2012 al mejor espectáculo infantil por La vida de un piojo llamado Matías y El increíble viaje de Jonás el espermatozoide, respectivamente. Además, sus montajes han estado en programaciones y festivales de Europa, América y Asia.
Sin embargo, a Calvente y a su compañera de fatigas, Carmen Ledesma, les quedaba por sacudirse una pena: estrenar en el principal escenario de Málaga, el Teatro Cervantes.
Algo que por fin ven cumplido, pues este sábado (19.00) las tablas del coliseo municipal acogen, dentro del Festival de Teatro de Málaga, el estreno de su último montaje, La venganza de Don Mendo, una adaptación de la obra de Muñoz Seca que también se representa este domingo y que el próximo viernes llega a la Sala Cero de Sevilla, donde permanecerá en cartel todo el fin de semana.
"Ha sido todo un reto adaptar esta joya que nos brindó el autor andaluz Pedro Muñoz Seca, espectáculo que vi por primera vez a una edad temprana y por televisión. Convertirla en un espectáculo de marionetas y actores hace indispensable un trabajo de adaptación, ya que el tempo teatral de las marionetas es totalmente diferente al de los actores de carne y hueso", explica Calvente.
Responsable de la adaptación del texto, del diseño de las marionetas y del atrezzo y director del montaje, Calvente cuenta para el mismo con los actores y manipuladores David García, Susana Fernández, Monti Cruz, Noé Lifona y Susana Almahano, una potente base musical, fastuosos números musicales, escenografías que aparecen y desaparecen por arte de magia, un vestuario impecable y un sin fin de personajes caricaturescos que refrescarán la obra de Muñoz Seca.
Con la estética inconfundible de El Espejo Negro y su característico lenguaje corrosivo, irónico y burlón, las marionetas declamarán sus textos y versos como genuinos actores y actrices. Los personajes principales de la obra tienen características animales en sus rostros y en su forma de hablar. De esta forma, Magdalena nos recuerda a un cerdo; Don Mendo, a una cabra; Don Nuño, a una gran vaca mansa; y Don Pero, a un toro que muge mal herido. Todos sin perder los rasgos naturales del ser humano, pues Calvente defiende que sus títeres son ante todo "actores como los de carne y hueso".
"El teatro de títeres avanza y lo hace con el teatro actoral. Es una herramienta que se emplea cada vez más y que los grandes utilizan en sus montajes. La marioneta es el actor total. Se compone y se descompone, puede convertirse en mil cosas... pero sigue siendo un actor", resalta Calvente.

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