8/3/13

Una ciudad, diez cabarés



Fuente: María Hervás (elpais.com)
“¡Pégame, Johnny! ¡Más fuerte, Johnny! Me gusta el amor cuando hace ¡boom!”,canta una joven parisina que, a fuerza de insultos, logra que un militar americano satisfaga su lado más oscuro. Una buena cachetada le excita más que cualquier caricia. París, 1940. La destrucción de la guerra trajo consigo noches de alcohol, sexo salvaje, humor, crítica social y, sobre todo, mucho teatro.
Con la obra Cabaré de caricia y puntapié, el escenario del teatro Alfilrecrea cada jueves aquellas noches de picardía y subversión en los antros parisinos. Esta obra, Premio Max 2010 al mejor espectáculo de teatro musical, es un homenaje a la figura del dramaturgo, poeta y músico francés Boris Vian. A través de sus canciones, se articula una historia que trata sobre la complejidad de las relaciones humanas sin dejar de lado la crítica a lo políticamente correcto. “Salgan de sus sepulcros intelectuales”, pide el actor Jorge Usón al público nada más comenzar la función. Hasta el próximo mes de abril, las butacas de este teatro dan paso a las sillas y las mesitas redondas donde reposan las bebidas que acompañan al espectador, más que nunca ávido de personajes lenguaraces que den voz a sus emociones.
Después de unos años en horas bajas, el cabaré ha resurgido con fuerza en la escena teatral madrileña. Actualmente hay casi una decena de obras de este género en cartel, sin contar las salas de música que ofrecen espectáculos de este tipo, como es el caso del Berlín Café o elBerlín Cabaret. Incluso hay féminas con ganas de aprender las técnicas de seducción de una buena cabaretera. Es un género que en tiempos de crisis atrae más que nunca a cualquier mundano. “Este tipo de espectáculos expresan con humor y picardía la situación que estamos viviendo y eso conecta con el público. Sobre todo cuando necesitamos espacios que inviten a la subversión para luchar contra las injusticias”, explica la actriz María Botto, impulsora de La Katarsis del Tomatazo,una obra de cabaré que lleva 18 años en la cartelera madrileña.
Según la RAE, el cabaré es un lugar de esparcimiento donde se bebe y se baila y en el que se ofrecen espectáculos de variedades, habitualmente de noche. Es decir, este género musical es un cajón de sastre al que se puede recurrir fácilmente. Y sobre todo cuando no hay mucho dinero. La mayoría de los espectáculos que hay en Madrid son pequeños cabarés que se desarrollan en teatros más modestos y salas. “Hemos viajado durante cinco años por todo el país con nuestras medias de rejilla, las mismas boas y zapatos. Somos un cabaré ambulante”, reconoce Carmen Barrantes, que junto a Jorge Usón protagonizaCabaré de caricia y puntapié, de la compañía El Gato Negro. En los dos últimos meses, la sala de conciertos Berlín Café también ha apostado por este espectáculo de variedades conCabaré de vino y queso, dirigido y protagonizado por la actriz Elena Lombao. El ambiente intimista y el diseño art déco de la sala encaja a la perfección con este género canalla. Acompañada por varios músicos, la actriz canta al desamor mientras reparte porciones de queso entre el público. “A pesar de la crisis, el artista siente la necesidad de seguir creando y se agradece que existan estos espacios que den cabida a shows de bajo coste”, asegura la actriz.
El agujero
En la capital también se pueden encontrar espectáculos de cabaré de gran formato, como es el caso de The Hole, una impresionante producción que combina erotismo, provocación y humor y que impactará como una bala en la conciencia del espectador. No apta para mentes conservadoras, elshow es un festín de acrobacias, desnudos integrales, diálogos absurdos —la maestra de ceremonias del pase de las siete, que ha sido este mes la vedette Pepa Charro, alias La Terremoto de Alcorcón, mantiene un romance con una rata— y coreografías sensuales que le atraparán en el agujero. Su director, David Ottone, explica que el objetivo de la compañía teatral Yllana, la promotora Letsgo del actor Paco León, era crear un “producto único”, que tocara la fibra sensible del espectador. Y lo han conseguido. Por segundo año consecutivo, el teatro Calderón Haägen-Dazs acoge con éxito este show transgresor. “Hubo momentos en los que hubo muy poco público porque la gente no tenía referencias. El nombre en inglés tampoco nos ayudaba, pero nuestra idea era internacionalizar el espectáculo, demostrar que en España también se pueden hacer grandes producciones”, sostiene Ottone. The Hole (el agujero, en inglés) se acerca más al burlesque que al cabaré clásico. Pero, ¿en qué se diferencian este tipo de espectáculos? Como explica el director del Café Teatro Arenal, Alberto Closas, el burlesque es un teatro de variedades con “mayor carga erótica”, más cercano al music hall y que requiere una puesta en escena con más artistas. Un ejemplo de ello es el espectáculo Showtime Burlesque,por el que este director apuesta para los fines de semana en el Arenal. Un elenco de nueve bailarines deleitan a los presentes con números gamberros y ligeros de ropa.
El gusto de las madrileñas por el burlesque va más allá de la butaca de cualquier teatro. Desde hace un par de años, la tienda de juguetes sexuales Los placeres de Lola imparte con éxito clases de burlesque a todas las féminas que quieran poner en práctica las acrobacias que ven en los escenarios. “Las chicas que se apuntan tienen una media de edad de 43 años y su objetivo es desinhibirse, bailar y ponerse en forma”, explica Isabel de Pablo, profesora de burlesque con barra americana.
Las licencias del cabaré permiten al artista imaginar un sinfín de situaciones que se pueden contar con una buena partitura y una pieza de baile. O un número de acrobacia. O un strip-tease, por citar las escenas más repetidas. Por algo es el lenguaje de las palabras y el cuerpo. A la actriz Amalia Hornero no le costó imaginarse a unas flamencas bailando un strip-tease en un garito de Turquía. De esa genial locura surgió Flamenkass, un espectáculo que combina cabaré, flamenco y esperpento teatral. “Recurrí al cabaré porque quería denunciar con picardía la crisis que viven las mujeres flamencas entradas en años. Trabajan en condiciones serviles y salen adelante con todo el arte del mundo”, explica Hornero. Los músicos de El show de Dodó también han recurrido a la estética de los años treinta en su último espectáculo. Una vez más, el Café Berlín acogía el pasado 22 de febrero este espectáculo en el que cuatro músicos y una marioneta trasladaban al espectador a un mundo de magia y ensueño.
Porque el cabaré no tiene fórmula. En él caben magos, humoristas,vedettes, acróbatas, músicos de orquesta… Pero, sobre todo, busca un público dispuesto a dejarse arrastrar hasta llegar al agujero. Sentir que las palabras del actor lo zarandean y sus gestos lo excitan. Despertar su lado más salvaje y humano para estar vivo. Así saldrá del agujero.
Guía para noches de cabaré


» 'Cabaré de caricia y puntapié'. Homenaje al dramaturgo Boris Vian. Los jueves a las 22.30 en el teatro Alfil (Pez, 10) hasta el 11 de abril.
» 'The Hole'. El teatro Calderón Haägen-Dazs (Atocha, 18) acoge este espectáculo de gran cabaré. Hay dos pases: a las 19.00 y a las 22.00. De miércoles a domingo.
» 'Flamenkass'. La Fundación Casa Patas (Cañizares, 10) ofrece este show que combina cabaré y flamenco hasta el 23 de marzo. Horario: 20.30.
» 'Showtime Burlesque'. Estará una temporada más en el Café Teatro Arenal (Mayor, 6). Viernes a las 22.30 y sábados a las 0.30.
» 'Manifestación'. Bajo el lema Tu vida es una puta mierda y tú lo sabes, Albert Pla presenta en el Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42) un monólogo crítico con políticos y banqueros. Este fin de semana a las 20.30. El 10, a las 19.30.
» 'La Mirilla'. El Garaje Lumière (Ciudad Real, 12) programa este show de cabaret-burlesque los jueves a las 20.00.
» 'La Katarsis del Tomatazo'. Los alumnos de Cristina Rota se someten a la valoración del público. La obra de cabaré, con 18 años en cartel, se representa los viernes y sábados a las 22.30 en la sala Mirador (Doctor Fourquet, 31).
El Berlín, 30 años en La Latina


Si hay un lugar en Madrid que apueste por la estética gamberra y añeja de los años treinta es el Berlín Cabaret, afincado en el barrio de La Latina. Durante casi 30 años, en este local han actuado humoristas, vedettes, magos y drag queens de varias generaciones. Y a pesar del azote de las crisis, las luces rojas se siguen encendiendo cada noche de martes a sábado.
"El cliente del Berlín puede ser un funcionario, una ejecutiva, la tendera del supermercado o un grupo de universitarios. Atendidos por camareras con falda y liguero, el local los traslada a un mundo de picardía y descaro que los aleja de sus rutinas", asegura Juan Infante, uno de sus dueños. El Berlín ha mantenido la misma estética y espectáculo con el paso de los años. Decorado en su día por el diseñador Pascua Ortega, las dos plantas del local se convierten a partir de la una y media de la mañana en un hervidero de sensualidad, humor y transgresión.

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