17/9/13

Del escarabajo kafkiano al puerco


Fuente: Sergio C. Fanjul (elpais.com)
Un día, una mujer, más concretamente la masajista de una peluquería, se convierte en una cerda. Y esto no hace alusión a su falta de higiene o a su audacia sexual: se convierte en una cerda literal (aunque literaria), con sus morros, su rabo y sus pezuñas. En un animal desprestigiado. Este trasunto porcino del clásico insecto kafkiano se cuenta en Marranadas, la obra teatral que se estrena hoy en la sala 2 de las Naves del Español de Matadero y que se puede ver de martes a domingo hasta el 29 de septiembre.
Marranadas está basada en la novela homónima de Marie Darrieussecq (publicada en España por Anagrama) que en 1996, con el título original de Truismes, cosechó gran éxito en Francia (quedando finalista del premio Goncourt) y despachó más de 200.000 ejemplares. De la maraña narrativa que es una novela, el dramaturgo, director e intérprete de todos los personajes en esta adaptación, Alfredo Arias, en colaboración con Gonzalo Demaria y la propia autora, ha sacado una versión que hila monólogos de los diferentes personajes, construyendo una visión multifocal de la extraña peripecia de la protagonista.
“La obra es una fábula sobre nuestro mundo contemporáneo”, explica Arias, “relata cómo nuestras sociedades rechazan al diferente, al marginal”. Los personajes, que Arias encarna utilizando diferentes máscaras y postizos, van desde una clienta lesbiana del salón de masajes, una dermatóloga, una asistente social que esconde un lado cruel e incluso un hombre lobo con el que la cerda logra algo de compresión en una relación malograda.
Aunque el tema del rechazo y la marginación es universal, puede enmarcarse en un marco sociopolítico complejo: el personaje del Presidente Monarca, de nombre Edgar, fue identificado en su día con el ultraderechista (y xenófobo) francés Jean Marie Le Pen, aunque, como la autora de la novela ha señalado, el ambiente bien podría equiparse a la Francia de Sarkozy. “Estos monólogos yo los digo como un discurso político, como si me ponen encima de una tarima en una plaza y yo grito todo esto. Me interesaba eliminar toda la floritura del teatro, así que he tratado de trabajar con poca luz, evitar los efectos, trabajar con lo mínimo posible para que la palabra tenga sentido”, dice Arias con un acento argentino que conserva a pesar de llevar desde los años setenta afincado en Francia, donde ha sido multipremiado con, por ejemplo, dos premios Molière.
Tal vez la única concesión de la obra, en cuestiones técnicas, sea el vídeo protagonizado por Pepa Charro, también conocida como La Terremoto de Alcorcón, que saltea y complementa la narración, “pero no como una cosa decorativa, para buscar algo moderno en la mezcla de teatro y vídeo, sino como un trabajo narrativo. El filme nos da la posibilidad de ver aquel cuerpo de mujer, puesto que el espectáculo es todo enmascarado. Es el contacto con esa piel y con ese cuerpo”, dice Arias. Toda una osadía, teniendo en cuenta que el mismísimo Jean-Luc Godard ha estado dándole vueltas al asunto de cómo adaptar a esta marrana al lenguaje audiovisual.
“Aunque en Francia las instituciones sigan protegiendo el hecho cultural”, continúa el artista, “la crisis siempre tiene un aspecto positivo justamente para tomar la palabra. Cuando en Argentina hubo una gran caída del peso, aparecieron gran cantidad de teatros en casas particulares. Es fundamental en esas encrucijadas expresarse y conseguir cambios, pero, además, de aquello también quedó un sedimento teatral interesante”.
Puede que sea casualidad, pero la elección del espacio no puede ser más acertada: en la puerta de la reformada Nave 2 de Matadero, aun se puede leer Degüello de cerdos, un recuerdo de los tiempos en que allí se aprovechaba todo de estos animales. Ahora, además de chorizos y morcillas, se sacará teatro.
Marranadas. Sala 2 de las Naves del Español en Matadero. De martes a domingo hasta el 29 de septiembre.

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