23/8/14

El renacer de la ópera de Pekín



Fuente: Daniel Méndez (elmundo.es)
Son las dos de un sábado por la tarde, pero el pequeño centro cultural de Bajiao, a las afueras de la capital china, está lleno para presenciar un espectáculo de ópera de Pekín. Aunque los coloridos trajes, la estridente música y las historias de emperadores y guerreros parecen sacadas de otro tiempo, el público responde al final de la obra con una ovación unánime.
Si hasta hace unos años se podía decir que la ópera de Pekín se encontraba en peligro de extinción, ejemplos como el de Bajiao dejan claro que el género vive hoy tiempos mejores. Los generosos fondos destinados por el Gobierno a su promoción, la creciente confianza en las tradiciones propias y el empuje de los jóvenes actores están provocando la revitalización de un arte que parecía destinado a desaparecer en el siglo XXI.
"Actualmente estamos viviendo un renacimiento de la ópera de Pekín, y esto se debe a que los chinos, finalmente, están buscando sus propias raíces culturales. La gente cada vez vive mejor en China, así que están empezando a buscar cosas que les llenen espiritualmente", dice Ding Xiaojun, de 33 años, una de las jóvenes actrices más famosas del país.
Para conseguir la revitalización del género, una de las claves pasa por la difusión de las obras y la educación del público. El espectáculo de esta tarde es gratuito para todos los vecinos de este humilde barrio de Pekín, y la compañía de Ding Xiaojun, que pertenece al ejército chino, acostumbra a hacer representaciones en escuelas y universidades para enganchar a los más jóvenes.
Además del creciente interés de los chinos por su cultura, el Gobierno ha convertido también en política nacional la difusión de la ópera de Pekín, especialmente desde que en 2010 fuera incluida por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Ya desde 1998 existe un canal de la televisión estatal (CCTV 11) que se dedica en exclusiva a la difusión de representaciones tradicionales, mientras que en los últimos años varias arias de la ópera de Pekín se han incorporado a las clases de música de las escuelas.
"El público ha estado menguando mucho en las últimas décadas, pero se cree que ahora la tendencia está cambiando; y lo está haciendo por la percepción que se tiene del mismo. Se supone que la ópera de Pekín es una cosa de la que los chinos tienen que sentirse orgullosos, porque es una expresión de su cultura tradicional y es lo que se vende como 'softpower' fuera de China", explica Rafael Caro Repetto, profesor asociado de la Universidad Pompeu Fabra y especialista en ópera de Pekín.
La importancia de este género, considerado como el más representativo de la tradición artística del país, se explica por su combinación de música, canto, poesía, acrobacia y artes marciales. Además de eso, las óperas tradicionales chinas (la de Pekín es sólo la más famosa de muchas otras variantes regionales) representan casi siempre historias y leyendas antiguas que forman parte de la literatura más importante del país.
Aunque el surgimiento de la ópera de Pekín se sitúa en el año 1790, es la acumulación de componentes culturales milenarios lo que le ha valido el calificativo de "tesoro nacional", y lo que está haciendo que cada vez más gente se interese por el género.
"Disfruto mucho con las letras de las canciones y el ritmo de la música. Mi hija tiene ahora nueve años y lleva ya tres estudiando ópera de Pekín. Creo que es una ayuda muy buena para sus estudios, por ejemplo para estudiar lengua y literatura", dice entusiasmada Lu Na, una aficionada de 40 años que asiste con su hija a las representaciones.
A pesar del cambio de tendencia, lo cierto es que en la actualidad la ópera de Pekín es un género minoritario que triunfa sobre todo entre la tercera edad. Un vistazo al centro cultural de Bajiao lo deja claro: de entre el centenar de personas que aplaude a los actores, es difícil encontrar a alguien que tenga menos de 65 años. "A la mayoría de la gente de mi generación nos gusta la ópera de Pekín, a nosotros nos gustan las cosas antiguas y tradicionales. Ahora estoy jubilada, así que vengo a menudo a ver los espectáculos", explica Feng Xunlin, una de las espectadoras, de 67 años.
Mucho más difícil es convencer a los jóvenes. Al menos desde principios del siglo XX, los principales intelectuales del país han renegado en gran medida de la cultura tradicional china, a la que consideraban un lastre para el desarrollo económico del país. La modernidad implicaba entonces aprender de occidente, una dinámica que volvió a tomar fuerza en los años 80, cuando el crecimiento económico de China y la entrada de géneros modernos (como la música pop o el cine de Hollywood) fueron arrinconando poco a poco a la ópera de Pekín. El resultado es que muchas de las tradiciones se han perdido por el camino.
"Los jóvenes chinos, sobre todo los nacidos a partir de los años 90, no sólo no conocen la ópera de Pekín, sino que no conocen nada del conjunto de la cultura china. En la actualidad, incluso los estudiantes de máster no saben escribir bien los caracteres chinos", explica Li Zhengping, antiguo actor de ópera de Pekín y profesor de la Academia Nacional de Artes Escénicas de China.
Además, la ópera de Pekín es un género que exige del espectador un conocimiento previo de los personajes en escena y los códigos estéticos, una tradición que se interrumpió de forma dramática durante la Revolución Cultural (1966-1976), cuando se prohibieron la mayoría de obras y se rompió con la formación de actores.
"Generalmente, el no iniciado en ópera de Pekín, da igual si es chino o occidental, cuando va a ver ópera de Pekín, no sabe lo que está pasando en escena. Ve que hay gente que entra, que sale... pero no comprende los códigos. El público de ópera de Pekín necesita estar formado", explica Rafael Caro Repetto.
Para poder acercarse al público del siglo XXI y seducir a los jóvenes, la ópera de Pekín también está evolucionando. Ya a principios del siglo XX se comenzaron a adaptar textos del teatro occidental, pero ahora se ha modernizado todavía más el decorado (que antes estaba formado tan sólo por sillas y mesas) y en ocasiones se puede llegar a utilizar música pop o cortos de animación.
"Ahora todo el mundo está experimentando. Todos los elementos artísticos se pueden probar en la ópera de Pekín, pero siempre que su alma, su espíritu, no se altere. Yo no tengo miedo a probar nuevas creaciones artísticas, ya que el objetivo es que la opera de Pekín pueda estar más cerca de la gente de hoy", dice Ding Xiaojun, quien recientemente participó en una versión de la obra 'Adiós a mi concubina' que introducía iluminación moderna, vestuario diseñado en el extranjero y proyección de vídeos.
De todas las innovaciones que se han producido en los últimos años, probablemente las más conocidas sean las del taiwanés Wu Hsing-kuo, quien en 1986 fundó la compañía Teatro Leyenda Contemporánea. En sus obras se mezclan los textos deShakespeare con las ideas cinematográficas de Akira Kurosawa, todo ello sin olvidar los códigos interpretativos de la ópera de Pekín. Su última obra, estrenada en 2013 y basada en 'La Metamorfosis' de Kakfa, es otra buena muestra de hasta qué punto el género tradicional chino puede fusionarse con otras expresiones artísticas.
En el terreno musical, algunos de los más famosos compositores chinos, como Guo Wenjing y Tan Dun, también se han lanzado a la reinterpretación del género, mezclando la música de la ópera de Pekín con los sonidos de las orquestas occidentales. Para los más tradicionales, sin embargo, la introducción de nuevos elementos ha ido demasiado lejos. La ópera de Pekín se ha caracterizado siempre por una estricta categorización de los personajes, un estilo de canto y música muy particular y la ausencia casi total de decorado. El género siempre ha tenido unas convenciones y códigos que servían para marcar el tiempo y el espacio (lo que se conoce como "representación virtual" o 'xuni biaoyan'), mientras que siempre ha huido del realismo típico del teatro occidental. "Existe el debate de cuánto se puede estirar el género para que siga siéndolo; porque si ya cambias también el estilo de canto, pues a lo mejor será una cosa preciosa y muy interesante, pero ya no será ópera de Pekín", explica Rafael Caro Repetto.
A largo plazo, las esperanzas de los actores están puestas en la nueva sensibilidad del público, que esperan pueda mejorar su formación y sea capaz de apreciar la riqueza cultural de este complejo arte tradicional chino. "El renacimiento de la ópera de Pekín ya ha comenzado, pero no se trata de una cosa de hoy, sino del futuro. Con el desarrollo de la sociedad, la formación cultural del pueblo chino también mejorará, así que esperamos que se interese más por la profunda cultura tradicional", concluye Li Zhengping.

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