26/8/14

La experiencia hace trampas al póquer


Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)
Cómo se comporta cada uno en una mesa de juego dice mucho de cómo somos en realidad. "Cuando aparece el juego surge algo muy primitivo del ser humano, las emociones, los instintos, las contradicciones...", dice el dramaturgo y director Pau Miró (Barcelona, 1974); aparecen las verdades de cada uno, el ser como somos detrás de nuestras máscaras sociales. Con esas premisas se sientan ante las cartas los cuatro personajes de 'Jugadores', la obra escrita y dirigida por Miró que se estrena en la sala verde de los Teatros del Canal.
Miguel Rellán, Ginés García Millán, Luis Bermejo y Jesús Castejón son los cuatro actores que dan vida a un profesor de matemáticas, un enterrador, un actor y un barbero que se reúnen en casa de uno de ellos para echar una partida de cartas. "Juegan al póquer, pero se hacen continuamente trampas entre ellos, aunque se necesitan mucho", explica Miró.
"En eso de las trampas puede que sí nos veamos reflejados, porque al principio de la crisis no sabíamos cómo ni por qué y ahora estamos descubriendo quiénes fueron los tramposos", añade.
Los cuatro se acercan a los 60 años y llevan a cuestas deudas, excesos, fracasos. "Con unas vidas de mierda enfocadas a aquellas milésimas de segundo en las que la carta que decide una partida se da la vuelta. Cada personaje tiene su historia, casi podríamos decir que cada personaje tiene un cuento por narrar", define el director. Son, en definitiva, hombres descolocados que han perdido el pulso del mundo y solo tienen una manera de recuperarlo. "Una manera desesperada".
La idea de escribir la función le surgió al dramaturgo catalán en 2010,cuando la crisis nos azotaba con la mano abierta y en España no se hablaba de otra cosa. "Reconozco que tenía la situación económica muy presente, pero no quería aburrir al público con más crisis económica", dice. Así que sus personajes se definen por la crisis personal por la que están pasando.
En una sociedad que desprecia la experiencia, "ellos se van quedando arrinconados; los dejan atrás". "Es una historia muy cotidiana -añade Pau Miró-, sin grandes discursos filosóficos, pero la idea es tratar de escudriñar el alma de cada personaje".
Sin ánimo de hacer spoiler, el director aclara que se trata de una "comedia negra" ("aquella en la que el sentido del humor no es muy amable") pero con personajes "muy amenos" y con cierto giro de suspense.
Aunque el estreno en castellano es en Madrid, esta función vivió días felices en catalán en 2011 y 2012 y en italiano. "La verdad es que me ha dado muchas alegrías y tenía muchas ganas de probarla en español. Me siento muy responsable de la puesta en escena", añade Miró.
"Piropos a mis actores te puedo decir los que quieras", comenta el director deslumbrado por los cuatro nombres con los que cuenta sobre las tablas, así como por el equipo artístico que le ha ayudado a montar esa pequeña ("y un poco cutre") cocina donde en la próxima mano de cartas cualquier cosa puede pasar.