17/9/14

Álvaro de Luna: "El teatro permite al actor sentir el silencio"


Fuente: Javier Yuste (elcultural.es)

En 2001 una película procedente de Argentina se convertía en la gran sensación de la temporada gracias a la mezcla perfecta de drama y comedia que emanaba de la gran interpretación de sus actores: Ricardo Darín, Norma Leandro, Hector Alterio y un hilarante Eduardo Blanco. Se trataba de El hijo de la novia de Juan José Campanella, un director que empezaba a ganar fama con su buen hacer y que alcanzaría su cenit unos años más tarde con El secreto de sus ojos (2009), película que consiguió el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa. Ahora una adaptación de la película llega al Teatro Bellas Artes 13 años después y sin que la historia haya perdido por el camino un ápice de actualidad pues nos habla de la crisis. En concreto de la que experimenta Rafael, interpretado por Juanjo Artero, ante un negocio y unas relaciones familiares que se encuentran a un paso de desmoronarse. El montaje está dirigido por Garby Losada y en el elenco se encuentra el veterano actor Álvaro de Luna (Madrid, 1935) en el papel del padre del protagonista.

¿Qué sensaciones tienen para el estreno de mañana en Madrid?

Estamos esperanzados y contentos. Estuvimos la semana pasadaen Bilbao, donde estrenamos, y parece que todos los elementos de la obra funcionaron magníficamente: la puesta en escena, el lenguaje, la interpretación... Todo lo que buscaba la directora Garby Losada está finalmente ahí. Una de las personas que acudió a vernos salió diciendo que lo había pasado genial porque había llorado y también había reído. Era lo que buscábamos, por eso llegamos a Madrid con mucha confianza.

¿Qué recuerda de la primera vez que vio la película de Campanella?

Recuerdo las sorprendentes interpretaciones de Héctor Alterio y Ricardo Darín. La vi cuando se estrenó y volví a verla para los Goya. Me pareció magnífica. Sin embargo, no he querido verla ahora. La cuestión no era adaptarla de manera artesanal sino artística, por eso el personaje tenía que ajustarse a mis propios parámetros. Hay dos interpretaciones con risas, lágrimas y voces diferente pero el objetivo es que el espectador sienta lo mismo.

¿Ha estado presente Campanella en el trabajo para la adaptación?

Yo no lo he visto. Sé que incluso ha estado en Madrid pero no pasó por los ensayos. Ahí es donde Garby ha demostrado que es una gran profesional. Yo no había trabajado antes con ella pero es una gran directora de orquesta, con un sentido casi musical. Por ello, al final los personajes son muy diferentes. Del que a mí me toca agradezco que no sea nada nostálgico. Da la posibilidad de un camino nuevo a su hijo y, además, cree en el amor pero en el momento que vive, no en el recuerdo de un amor pasado.

¿En qué pilares se sostiene el contenido cómico de la obra dentro de un contexto tan dramático?

Ambos aspectos están muy bien ensamblados. La clave es la ruptura del contenido dramático. Al respecto me quedo con la fluidez del trabajo de Mikel Laskurain. Cuando salgo del escenario me quedo a ver sus escenas porque es magnífico.

¿Qué tal ha sido formar una pareja de ficción con Tina Sainz?

A Tina la conozco de toda la vida y es una magnífica actriz. Nos entendemos muy bien. Es una profesional de las de siempre, al final sale indemne y victoriosa de todo lo que se proponga. Pero quienes más me han sorprendido son los dos actores vascos, Mikel Laskurain y Sara Cozar. Supongo que al principio siempre tengo miedo de que exista una ruptura generacional respecto a la interpretación. Pero al final somos una piña, estamos en la misma linea.

El Alzheimer ocupa un lugar importante en la obra. ¿Qué pretende transmitir El hijo de la novia en cuanto a una enfermedad tan terrible, que padece el personaje interpretado por Tina Sainz?

Lo cierto es que no se habla excesivamente del tema. A veces la tristeza que produce esta enfermedad nos va destruyendo pero Tina lo que hace es una ruptura de alegría. El publico arranca a carcajadas cuando rompe lo dramático. Es la parte mas triste de la obra pero curiosamente es la que otorga más luz a las escenas.

La película se estrenó en 2001 pero el protagonista atraviesa una crisis, tanto económica como de valores, que dota de gran actualidad a la obra.

La función refleja el día a día de la actualidad. Ahora empiezan a perderse ciertos valores que la obra quiere poner en foco. Tiene una gran impronta de realidad. Es difícil mirar aquel edificio de enfrente y pensar que detrás de las ventanas no haya un caso parecido de Alzheimer o de alguien que sufre duramente la crisis económica. En un momento crucial de la obra, Juanjo Artero consigue reconstruir su comportamiento y ve que hay que luchar por el sentimiento, por la solidaridad, por el amor, por la ternura... y no solo por ganar un poco más de dinero. Me parece un mensaje muy importante.

Usted es un actor todoterreno que ha hecho de todo, y uno de los veteranos más longevos de la interpretación de nuestro país. ¿Qué lugar ocupa el teatro dentro de los distintos medios en los que ha desempeñado la interpretación?

Suelo huir del tópico de que el teatro es lo más importante. Yo he aprendido en todos los medios ya fueran la televisión o el cine. Pero el teatro tiene un punto especial, el de estar sintiendo el silencio del patio de butacas, la risa directa, el aplauso con la intensidad debida... Puedes ver como públicos distintos reaccionan ante situaciones que para ellos son nuevas. Hacia tiempo que no me subía a un escenario y me siento francamente bien.

La televisión le ha dado a usted grandes alegrías...

Es un mundo distinto. El actor tiene que improvisar la interpretación por la falta de tiempo. A mí me sorprende cuando veo la capacidad de trabajo de los compañeros más jóvenes.

¿Qué opinión tiene sobre la situación actual del cine?

Estoy sorprendido. Las películas que yo veo cada vez son mejores y están mejor hechas. Eso no quiere decir que sea detractor del cine de antes, siempre se ha hecho buen cine. La ultima película que he visto es Vivir es fácil con los ojos cerrados y me parece una pasada la interpretación de Javier Cámara y la manera en que está contada, con sencillez y profundidad. Ahora atravesamos un momento difícil, sobre todo por el IVA pero tenemos que competir como siempre hemos hecho. El cine es parte de nuestra historia, y también Marca España, pero parece que hay que explicárselo a los políticos, que no se enteran. La gente tiene que poder acceder a lo básico para vivir pero también hay que alimentar el espíritu y es una pena que no nos dejen o que no den facilidades.

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