29/9/14

Una fábrica de arte escénico


Fuente: David Muñoz Sastre (elmundo.es)
Es La Masia de las artes escénicas, un campo de pruebas para jóvenes artistas que salen del nido, un segundo hogar para muchos creadores, un escaparate al que acuden los programadores de teatro y un centro social que vertebra el barrio de La Sagrera. Todo eso y más cabe en los 2.000 metros cuadrados de la Nau Ivanow, ubicada en el número 28 de la calle Hondures. El espacio multiusos que trabaja, desde 1998, con un objetivo claro: apoyar la creación cultural en todas sus fases.
Eso es, desde que nace y se desarrolla una idea en el coworking 'Viver de creadors' o en el 'Espai blau' hasta que se realiza la puesta en escena final en el escenario de la 'Sala Andy Warhol'. Todo ello, tras los ensayos efectuados en la 'Sala Ion' u otra de las zonas habilitadas para ello. Cada espacio, diferente y aislado del resto, permite preparar cualquiera de las etapas de creación de un espectáculo, por eso compañías grandes y pequeñas encuentran allí el lugar perfecto para poner a punto sus obras.
"Intentamos transmitir confianza y hospitalidad a los creadores para que se sientan como en casa", cuenta David Marín, director de la Nau Ivanow. Lo hacen adaptando las condiciones de los alquileres a cada compañía en función de su potencial, su tamaño y su presupuesto, ofreciendo libertad para que ensayen cuando lo necesiten e incluso alojando a artistas en su zona de residencia. Así es como consiguen que en Ivanow convivan, a veces en un mismo día, pequeños grupos de teatro con prestigiosos musicales llegados de Broadway como Sister Act, que estos días prepara en la nave el espectáculo que esta temporada llegará al Tívoli. Todos caben.
El proyecto de la Nau Ivanow empezó a caminar en 1997, cuando el fotógrafo y arquitecto Xavier Basiana compró el edificio y lo convirtió en centro cultural. 30 años antes había sido la fábrica de pinturas del empresario ruso Victor Ivanow Bauer -origen del nombre actual-, más tarde pasó a manos de la multinacional Azko Nobel y varias empresas textiles lo alquilaron después. Hasta que llegó Basiana con su arriesgada apuesta cultural -le costó 30 millones de pesetas y numerosos dolores de cabeza-. En 2010, tras llegar a un acuerdo con el Consistorio, la Nau Ivanow pasó a ser un equipamiento municipal, entró en la red de 'fábricas de creación' delInstituto de Cultura de Barcelona y la Fundació Sagrera es quien comenzó a gestionar el espacio. O, mejor dicho, los espacios, porque en realidad Ivanow son cuatro naves juntas, la principal (propiedad del Ayuntamiento) y tres adyacentes (propiedad del Distrito de Sant Andreu).
Desde hace 15 años habitan en este ecosistema creativo seres vivos mayoritariamente jóvenes, normalmente con una formación orientada a la cultura, ya sea teatral, fotográfica o de otra índole, y que participan en sus primeros proyectos, presentando algunas de sus ideas en la Beca Desperta que organiza cada año el centro. Son a menudo talentos por descubrir que en cuestión de tiempo puede que pisen las salas más importantes. "Lo que ocurre en Ivanow es la antesala de lo que en un futuro se representará en los principales teatros", advierte Marín. Por eso el espacio, además de abrirse al público general cuando se exhiben las obras, se convierte en un escaparate dirigido a los programadores que buscan espectáculos para sus temporadas. El pasado curso, de los 30 espectáculos representados en 112 funciones se exportaron 13 obras a otros teatros.
El principal hándicap de la Nau Ivanow ha sido hasta el momento la percepción que la gente tiene de ella: "Mucha gente del barrio no ha sabido identificar bien qué se hace aquí y lo ha visto como algo disperso, como un gran contenedor de muchas cosas cuyo eje común es la creación". Lo sabe bien David Marín, que entró en Ivanow en 2006, dirige el espacio desde 2010 y lleva más de 20 años en el entorno asociativo de La Sagrera. Con trabajo y constancia intentan poco a poco que la gente perciba la Nau como lo que es: un espacio que impulsa las artes escénicas. Y, sobre todo, perseveran para que cuando los vecinos de La Sagrera y otros puntos de Barcelona piensen en teatro, piensen en el Ivanow.
El 90% de las actividades que se llevan a cabo están relacionadas con el teatro, la danza y otras disciplinas escénicas. Sin embargo, también hay lugar para exposiciones fotográficas o pictóricas, cursos de formación, filmaciones, coworking para emprendedores culturales o conciertos y actos sociales en el nuevo Espai30, ideado para desarrollar en él una cultura de barrio. Ivanow es por encima de todo una fábrica cultural en la que los nuevos talentos producen el arte del mañana. 
Parte del éxito de la Nau Ivanow se debe a que el proyecto nunca se ha separado del origen de todo: la fábrica de pinturas de los años 70 y 80. Ya forma parte de la marca, es lo que les ha dado el nombre y es un potente recurso para enganchar a cualquier persona que descubre el centro por primera vez. David Marín asegura que mantienen una muy bien relación con los hijos del empresario Víctor Ivanow y que éstos, lógicamente, se enorgullecen al ver en lo que se han convertido las Pinturas Ivanow. Una de sus hijas, Bea Ivanow, aprovechó incluso su faceta de artista y pintora para exponer algunas de sus obras en la nave que un día alzó su padre. 
El olor a pintura, esmalte y disolvente ha dado paso al aroma de creatividad y arte que se respira ahora en el edificio gracias al esfuerzo que Xavier Basiana puso en su día y a los que trabajan hoy para que Sister Act se sienta como en casa, para que los jóvenes artistas tengan un lugar donde crecer y para que La Sagrera tenga el centro social y cultural que se merece. En definitiva, para que en la Nau Ivanow nunca dejen de funcionar las máquinas de la creación.