15/10/14

La Sala Beckett será una fábrica de creación del ayuntamiento


Font: Justo Barranco (lavanguardia.com)

La Sala Beckett se convertirá en una de las nuevas fábricas de creación de Barcelona. Será la fábrica de la dramaturgia. El teatro de Gràcia fundado por José Sanchis Sinisterra, que ha sido decisivo para el actual boom de la dramaturgia catalana en todo el mundo, tenía que abandonar su actual sede en la calle Alegre de Dalt y el ayuntamiento de Barcelona le cedió hace cinco años el antiguo edificio de la cooperativa Pau i Justícia en Poblenou. La Beckett elaboró un ambicioso plan de transformación del edificio, que necesitaba profundas reformas, y presentó hace dos años un proyecto que habría costado unos 8,3 millones de euros y que permitía a la Beckett convertirse en la casa del Autor. En un espacio para acoger representaciones, para ofrecer sus cursos de dramaturgia y para acoger incluso a autores extranjeros en residencia.

Pero la crisis ha hecho inviable esa inversión. Y finalmente el ayuntamiento de Barcelona ha decidido dar un paso adelante y poner sobre la mesa el dinero necesario para una reforma más modesta pero que permitirá a la Beckett estar funcionando en Poblenou en como máximo dos temporadas. A cambio, la nueva Beckett se convierte en una de las fábricas de creación que el ayuntamiento ha ido impulsando estos últimos años por considerar la cultura un sector estratégico para el futuro de la ciudad.

Jaume Ciurana, máximo responsable de Cultura del ayuntamiento, ha presentado acompañado del actual responsable de la Beckett, Toni Casares, el plan de reforma, cuyas obras comenzarán este mismo mes. Un plan al que el ayuntamiento aportará dos millones de euros y el Consorci per a la Rehabilitació de Teatres otro millón más, sumados a los 350.000 que el municipio lleva invertidos ya en la nueva sala. La reforma, diseñada por el estudio Flores & Prats, intentará conservar el ambiente de la antigua cooperativa, que tenía ya una sala teatral.

En la planta baja, en la calle Pere IV, estará el nuevo teatro, con cabida para 250 espectadores, y también las oficinas y un amplio bar que permita el encuentro de espectadores, actores y autores. En la planta superior estará el Obrador de la Beckett, el brazo pedagógico de la institución. Sus numerosas aulas y su propia sala de representaciones, con cabida para unos cien espectadores.

Casi tres mil metros cuadrados cuya reforma ha de durar como máximo 14 meses y que han de servir además, ha dicho Ciurana, para impulsar de manera notable el eje cultural de Pere IV. Toni Casares se ha mostrado pletórico por el inicio de la reforma y ha dicho que lo que justifica esta nueva fábrica de creación no es el trabajo hecho ya por la Beckett, aunque ha sido mucho, sino el que les queda por hacer para que el actual éxito de la escritura teatral contemporánea catalana “no sea flor de un día”. Para dar un impulso estable a la dramaturgia catalana que triunfa hoy por el mundo con nombres como Pau Miró, Josep Maria Miró, Esteve Soler, Lluïsa Cunillé, Sergi Belbel y, por supuesto, Jordi Galceran.