14/1/15

Tamzin Townsend: "El teatro en España es un auténtico superviviente"


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

Justo el día en que Hitler ensució con sus botas el suelo polaco (3 de septiembre de 1939), Freud y C.S. Lewis se reunieron en la consulta que el primero, tras salir abruptamente de Viena, instaló en Londres. El avejentado psicoanalista había llamado al prometedor novelista a capítulo, molesto por los venablos satíricos que le había lanzado en uno de sus escritos. Mark St. Germain ha recreado este hito de la historia cultural del siglo XX en La sesión final de Freud, un texto que la Unir y Tamzin Townsend (Liverpool, Inglaterra, 1967) escenifican a partir de este martes en el Teatro Español (Eleazar Ortiz en la piel de Lewis y Helio Pedregal en la de Freud). Un festín dialéctico entre dos interlocutores en las alturas intelectuales, detalle que no les impide bajar a tierra y concederse sus paréntesis irónicos y humorísticos. 

¿Cómo cayó en sus manos este proyecto?
La Sesión final de Freud es un proyecto que parte de la Universidad Internacional de La Rioja, con los que ya había trabajado en Tomás Moro, una utopía. Me pareció un texto rotundo, brillante, lleno de reflexiones interesantes y sentido del humor.

¿Cómo apela al público actual el duelo dialéctico entre Freud y Lewis?
Nos habla de la búsqueda de la esperanza. De la importancia del diálogo y el respeto de las creencias del prójimo. Habla de la necesidad del ser humano por tratar de entender, de comprender y de controlar. Temas universales que no pasan de moda y que puestos en el contexto del estallido de la II Guerra Mundial, aún tienen más fuerza.

¿En qué términos se desarrolla la batalla de esgrima intelectual?
La obra es un ejemplo debate constructivo, de diálogo, algo que actualmente escasea. También aborda el eterno enfrentamiento entre Fe y Razón, una discusión que ha hecho que la civilización evolucione pero que también puede sacar lo peor del ser humano. Además, el autor enfrenta a dos personajes con una personalidad arrolladora que se encuentran en momentos vitales totalmente opuestos, Freud está en la recta final de su vida y C.S. Lewis está a punto de alcanzar su éxito más rotundo. La diferencia generacional es otro de los temas que subyacen en la obra y que al público actual le puede interesar.

¿Cuál es su opinión sobre el tratamiento dramático que realiza Mark St Germain?
El texto plantea un diálogo íntimo entre los personajes el cual se ve interrumpido constantemente, incluso empujado diría yo, por la realidad del momento histórico en el que está situada la acción. Es un pulso perfecto entre los dos personajes cargado de momentos de gran carga dramática con otros más ligeros que hacen que el texto tenga mucho ritmo. Que esté muy vivo. 

¿Cómo ha concebido la puesta en escena?
Una puesta en escena totalmente naturalista determinada por el texto y al servicio de los actores, que son lo realmente importante en este montaje. Es un texto que necesita dos actores de una gran calidad capaces de sostener el duelo interpretativo que propone el autor. 

¿Ha visto el de Veronese?
La verdad es que no he visto ninguno de los que se han hecho. 

¿Qué papel juega el humor en la obra?
Como dice Freud en un momento de la obra: el humor es el mecanismo de defensa. St. Germain lo utiliza muy inteligentemente a lo largo de todo el texto para aclarar conceptos que al público le puedan resultar difíciles de entender o para que los personajes transiten de un tema a otro. El texto está lleno de ironía. 

¿Cómo conectaría esta obra con otros éxitos suyos como El método Gronholm, Un dios salvaje, Tomás Moro...?
Este es un montaje basado en el trabajo de los actores. Es de esas obras que podrías estar ensayando un año porque cada palabra está cargada de significado y los actores no paran de explorar. Para mí, el periodo de ensayos es el más divertido, crear ese micromundo junto con los intérpretes en el que se investiga y se juega. El texto de La sesión final de Freud me permite hacer un trabajo casi artesanal con los actores y Helio Pedregal y Eleazar Ortiz, son dos actores con los que es un placer trabajar. 

¿Cómo ve el teatro actualmente en España? 
El teatro en España es un auténtico superviviente, contra viento y marea se hace teatro. Así ha sido hasta ahora y así será siempre. Son tiempos difíciles, pero creo que la creatividad de la gente que se dedica al teatro en España está disparada. Surgen apuestas tanto de espacios como propuestas dramatúrgicas de lo más interesante. 

¿Lo pondría al mismo nivel que la escena inglesa o europea?
En España el nivel del teatro está a la altura de cualquier país europeo. Lo que sí me parece muy importante es el papel que el teatro juega en la educación en países como Inglaterra, en el que los niños estudian teatro desde pequeños. El teatro está en el sistema educativo durante todo el periodo escolar por eso hay ese gran respeto por el teatro en mi país. Esa es la forma de generar futuro público. En España, aún nos queda mucho trabajo por hacer en este campo.