4/3/15

Amelia Ochandiano: "Marivaux exige sutileza, estilo y verdad"


Fuente: Alberto Ojeda (elcultural.es)

Amelia Ochandiano no tenía en su radar profesional a Marivaux. En los 90 disfrutó mucho de la versión que Narros hizo de La doble inconstancia. Pero la trepidante actividad escénica le llevó por otros caminos. Hasta el año pasado, que volvió a toparse con el deciochesco autor francés. Al leer El príncipe travestido atisbó una serie de parentescos con la actualidad española (incluida la relativa a la tensión territorial entre Castilla y Cataluña y la de los sobres cargados de sobresueldos) que podían dar mucho juego. También le fascinó la sutileza con que estaban trazados los personajes, en cuyas miradas se desencriptaba la esencia de la trama. Mucho más que en sus palabras, por lo general empleadas para confundir y enredar. De ahí que decidiera titular su adaptación El lenguaje de tus ojos, que tras exhibirse en el Festival de Almagro ahora puede verse en el Teatro Español hasta el 18 de marzo. 

¿Tan importantes le parecieron los ojos como para cambiarle el título a Marivaux...?
Al preparar la versión me di cuenta de la importancia que tienen las miradas en la trama. En la obra queda claro que con las palabras se puede engañar; es en los ojos donde está la verdad. Es un planteamiento muy interesante y muy contemporáneo de Marivaux: remarcar la distancia entre los que se dice y lo que se siente. 

También firma la versión. ¿En qué ha consistido su intervención en el texto original?
Empecé a trabajar con una traducción que conseguí en la Asociación de Directores. Luego fui al original para imprimirle mi mirada y mi estructura. He peinado algunas cosas que se habían quedado un poco antiguas y desaparece un personaje que luego Marivaux también terminó suprimiéndolo.

¿Qué relevancia le asigna a El príncipe travestido dentro de la obra global de Marivaux?
Es una obra muy poco representada y muy poco editada. Está fantásticamente escrita y construida de manera muy dinámica y sorprendente. Te va enganchando con constantes giros expresivos. También es curioso que sitúe la historia en una España indefinida e irreal, en la que la Princesa de Barcelona y el Príncipe de Castilla están envueltos en un magma de chantajes, dinero en sobres, tensiones territoriales... Resulta inevitable pensar en las conexiones con la actualidad y ver cómo los conflictos los conflictos los crean quienes pueden evitarlos.

Confiesa que hasta la fecha había vivido muy alejada de Marivaux.
Sí, vi La doble inconstancia montada por Narros hace ya muchos años y me gustó mucho pero vida profesional transcurrió por otros derroteros. Marivaux fue un incomprendido en su época. A los actores les resultaba muy complicado seguirle el ritmo. Por eso dejó la Comédie-Française para trabajar con actores italianos, acostumbrados a la Comedia del Arte y por tanto menos engolados y más naturales. Exige estilo, fondo, sutileza y verdad.

¿Qué le diría a quien prejuzgue estas piezas de Marivaux como vodeviles de época artificiosos?
R.- Que para nada lo son. Al contrario: en Marivaux es muy contemporánea la visión del amor, del desamor, de la traición, de la amistad, de la debilidad...

¿Vio la adaptación El juego del amor y del azar de Flotats?
Sí, era una versión muy preciosista. Ese no es mi camino. En lo que sí me identifiqué fue en el tratamiento de los personajes como muñecas rusas, que enseñan una cosa, pero por dentro lleva otra y dentro otra... Eso que algunos llaman subtexto y que en Marivaux es especialmente jugoso.

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