13/4/15

Antonio Garrigues Walker: "El amor de los españoles por el teatro es un signo de civilidad y democracia"


Fuente: Fernando Díaz de Quijano (elcultural.es) | Foto: Javier Barbancho

El nombre de Antonio Garrigues Walker (Madrid, 1934) está esculpido con mayúsculas en la historia de la abogacía española, pero bien podría haberse dedicado al teatro, un arte que ama y cultiva en la intimidad. Lleva décadas estrenando sus propias obras ante sus allegados en Sotogrande, su paraíso veraniego, y acaba de terminar su título más ambicioso, Méritos y culpas, que espera estrenar también fuera de la localidad gaditana. Es, desde su primera edición, miembro del jurado del Premio Valle-Inclán, organizado por El Cultural, patrocinado por la Fundación Coca-Cola y dotado con 50.000 euros. Esta noche Garrigues Walker volverá a serlo, además en calidad de presidente, en la novena edición del premio que ensalza el mejor espectáculo teatral del año de los que han estado en la cartelera madrileña. Y parece que las votaciones, como todos los años, serán muy reñidas.

Usted ha formado parte del jurado del premio desde su primera edición y este año ejerce además de presidente. ¿Con qué ánimo asume esta tarea?
Nuestra maravillosa presidenta, Nuria Espert, no podía venir este año porque está interpretando nada menos que El rey Lear. Yo la sustituyo encantado y con mucho interés. Gracias a Luis María Anson, el Premio Valle-Inclán ha alcanzado un gran protagonismo en la vida teatral española.

¿Cómo ve el nivel de los doce candidatos de este año?
Siempre se dice lo mismo, pero este año será especialísimamente complicada la deliberación por la contrastada calidad de todos los candidatos. Los jurados de teatro, además, son por sí mismos muy complejos, porque todos sus miembros tienen opiniones y gustos muy definidos. Voy a seguir las votaciones con verdadero apasionamiento, porque además el sistema Goncourt, en el que los candidatos van siendo eliminados en sucesivas rondas en el transcurso de la cena, le da un suspense especial a la velada.

¿Cuál es para usted la importancia de este premio y sus señas de identidad?
Se trata de reconocer el hecho teatral más importante, pero también de poner de manifiesto el importante papel del teatro en la vida cultural española. El hecho de que en un mes haya 200 espectáculos en Madrid es algo único, y lo mismo ocurre en Barcelona. El desarrollo del mundo teatral español a pesar del IVA -insisto, a pesar del IVA- es un récord en Europa y quizás en el mundo, si aplicamos las proporciones correspondientes. Ese ese el tipo de riqueza que tenemos que valorar, lo que demuestra que el pueblo español es culto y ama el teatro. Eso es un signo muy destacado de civilidad e incluso de democracia.

Entre todos los espectáculos nominados, ¿ha encontrado este año alguna tendencia común, ya sea en forma o contenido?
Veo que está cada vez más en marcha un teatro crítico que refleja la situación que vive España y el mundo. No vivimos una época en la que haya muchos cambios, sino que estamos ante un cambio de época, que el teatro presenta o denuncia. Como dice Nuria Espert, todo teatro bien hecho acaba siendo político. Poner en cuestión el agotamiento actual del modelo político, ideológico y sociológico va a tener cada vez más reflejo en el mundo teatral.

¿Cómo son las deliberaciones del jurado del Valle-Inclán?
Son muy reñidas y al mismo tiempo muy educativas. Es estupendo lo que uno aprende, porque todos los miembros conocen a fondo el teatro y cuando defienden a un dramaturgo, a un actor o a un director lo hacen con conocimiento. Uno puede descubrir cosas que no había apreciado al ver la obra. Lo pasamos muy bien, hay un gran sentido del humor en el ambiente aunque también se producen pequeñas tensiones, como en cualquier grupo humano.

Tengo entendido que está terminando una obra de teatro autobiográfica.
Ya la he terminado, espero representarla este verano. Se titula Méritos y culpas y es la revisión que hace un ser humano de su vida al cumplir 80 años, dándose cuenta de que sus méritos son menores de lo que creía y sus culpas, bastante mayores.

¿Se animará a estrenarla fuera de Sotogrande?
Estoy seguro de que algún día lo haré, y aún tengo el propósito de escribir una gran obra de teatro.

Entonces no descartamos verle algún día como nominado al Valle-Inclán...
Bueno, eso sería algo realmente maravilloso, pero aún no espero cumplir ese sueño.