24/4/15

"El teatro es un examen poético del futuro de la especie en un espacio político"



Fuente: Justo Barranco (lavanguardia.com) | Foto: Oscar Palenque

David Menéndez, Guillem Motos y Xavi Sáez dan vida en el teatro Akadèmia hasta este domingo a tres artistas malditos: el jazzista Chet Baker, el pintor Jean-Michel Basquiat y el autor teatral Bernard-Marie Koltès, autor del mítico Roberto Zucco. Tres grandes de vidas muy cortas que se encuentran en el cielo en La revolta dels àngels, una obra del francés Enzo Cormann que dirige Nicolas Chevallier. Tres poetas de lo vivo que en la obra se rebelan contra su conversión en objetos de culto petrificados, según cuenta Cormann (Sos, 1953) en esta entrevista a La Vanguardia.

¿Por qué ha unido a Bernard-Marie Koltès, Jean-Michel Basquiat y Chet Baker? ¿Qué comparten?
Ellos no se conocían. Dudo incluso que Koltès hubiera visto nunca una foto de Basquiat, o que Chet hubiera escuchado jamás citar el nombre de Koltès. Pero los tres vieron “algo demasiado grande para ellos”. Ellos coincidieron totalmente con esa visión, y fueron heridos de muerte por ella. El arte es una lucha desesperada, aunque incluso a veces sea feliz. Desde este punto de vista, los tres son más intempestivos que contemporáneos. Quizá por eso a todos se les atribuyeron atributos angelicales durante su vida: sonrisa de ángel, ángel de la grieta, cara de ángel...

¿De qué hablan los tres en la obra?
De acuerdo con la excelente definición de Robert Fillioux, “el arte es lo que hace la vida más interesante que el arte”. Nuestros tres ángeles se quejan de que esta producción de subjetividad de intención vitalista sea sistemáticamente reducida al nivel de mercancía. Se quejan de la mercantilización del arte, su petrificación mortal. Protestan contra el hecho de que sus figuras hayan sido sustituidas gradualmente por sus trabajos en el imaginario colectivo. La cara de viejo indio abatido de Chet Baker, el retrato de Basquiat descalzo en su traje Armani manchado de pintura, Koltès denigrado por los críticos durante su vida, incluso aquellos que lo encomiaron tras su muerte -y lo instrumentalizaron para denigrar toda la dramaturgia contemporánea... Todo eso afirma que cierta forma de adulación postmortem es una forma de maltrato retrospectiva.

¿Chet Baker es un ídolo para usted, que también trabaja en el campo del jazz?
No me conozco ídolos, pero tengo oídos y trato de usarlos. Escucho los coros de Chet Baker como leo las obras de teatro de Koltès y miro las pinturas de Basquiat. Chet me enseñó a frasear, Basquiat a rapsodiar, Koltès a viajar... Lo que es hermoso, lo que es vital, son estos devenires cruzados: convertirse en palabra de un cuadro o una melodía, convertirse en la música de un drama o un graffiti... La vida alimenta la vida, mientras que las palomas se cagan en las estatuas.

¿La rebelión de los ángeles es una especie de manifiesto de su teatro, contra la mediatización de todo?
Se requiere la mediación. Como maestro en una escuela de arte, yo mismo soy mediador. Y fui periodista. Pero la lógica industrial de la televisión empuja al consenso desingularizante. Si quieres que Coca-Cola te compre unos "minutos de cerebro disponibles", hace falta que demuestres que eres capaz de unir de forma espontánea varios millones de subjetividades. Los accionistas de Coca-Cola pueden comprar a precio de oro las pinturas de Basquiat, pero no pueden mostrarlas en la televisión, porque asustaría a los consumidores que han construido sus fortunas...

Usted escribió el ensayo "Lo que sólo el teatro puede decir." ¿Qué es, qué lo hace único, por qué está tan vivo hoy?
Es difícil de decir en una o dos frases lo que uno apenas es capaz de dibujar en un libro. El montaje teatral, compuesto por actores y espectadores reunidos aquí y ahora, durante el tiempo de una sesión, es un dispositivo único de enunciación colectiva en su género, nacido hace más de 25 siglos y que, en efecto, sigue vivo. El teatro es un método de examen de lo real rudimentario y arcaico, que se enraíza en la infancia: un juego, más que un espectáculo; una experiencia colectiva, un poco parecida a los "experimentos mentales" de los científicos de la materia. Un examen poético del futuro de la especie en un espacio político. Poética, política: poelítica. En resumen, todo lo que nos falta en estos tiempos posmodernos.

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