16/7/15

À LOUER


CONCEPTO y PUESTA EN ESCENA: GABRIELA CARRIZO y FRANCK CHARTIER
INTERPRETACIÓN y CREACIÓN: JOS BAKER, LEO DE BEUL, EURUDIKE DE BEUL, MARIE GYSELBRECHT, HUN-MOK JUNG, SEOLJIN KIM y SIMON VERSNEL
FIGURANTES: MANEL CHICO, ANTONELLA D'ASCENZI, MARIÁN DE LA CHICA, PAU ESTREM, IRENE EVA, IGNAZIO PERRA, SOLE REVUELTO y JORDI SOLER
DURACIÓN: 75min
FOTO: HERMAN SORGELOOS
PRODUCCIÓN: PEEPING TOM y el KVS- ROYAL FLEMISG THEATRE
MERCAT DE LES FLORS (GREC 2015)

Hoy mi crítica no contará, será como si pasara desapercibida. Ayer no comulgué con el sentir general de sala llena de "bravos", yo no salí extasiada. Después de la genial Vader de la pasada edición del Grec me esperaba un no parar de cuerpos de goma, dibujando formas imposibles y deconstruyéndose a cada paso. Sin embargo, esta vez la dramaturgia tiene más peso que la danza. Hay mucho movimiento pero la parte más conocida de Pepino Tom queda en un segundo plano.

La decadencia como tema principal de una dramaturgia bestial donde se encuentran ratas, escarabajos y fantasmas en una escenografía que va mostrando sus cartas poco a poco. Una familia burguesa que ha perdido su fortuna, su prestigio y que todavía se siente afortunada porque sigue conservando sus sirvientes. Estos se rebelan y quieren tomar el poder. La señora (a medio camino entre la señora Rotenmeyer y un travesti) se resiste, y a base de repeticiones de acciones tan cotidianas como que la sirvan un café, lucha por mantener un status quo. Entre medio una diva de la ópera ve arrebatado su trono por Montserrat Caballé y tendrá que encajar la pérdida de la primera línea y pasar a segundo plano. Mientras su hijo lucha por conquistar el amor de una madre que nunca tuvo porque la ópera se la arrebató.

Deseos, fantasías, ansiedades, vestigios de una gloria pasada y que está muy lejos de volver. Movimiento, gestualidad, danza, piezas líricas, pop, un sinfín de elementos que configuran un cuento de miedo, pero por el cual acabas sintiendo más lástima que pavor. La melancolía la pone la voz de Leo de Beul al piano, cuando para tener esperanza, quizás, sea ya demasiado tarde.

Las caída de infarto para unos cuerpos que se mueven en medio de la miseria no sólo económica. Hun-Mok Jung y Seoljin Kim nos dejan boquiabiertos con sus movimientos al más puro estilo de la compañía belga. Si À Louer fuer a un espejo, nuestros cuerpos estarían igual de descompuestos que los que aparecen en escena. De momento, nuestra alma es la que ha quedado un poco deteriorada, pero tenemos que continuar.

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