13/7/15

EN AVANT, MARCHE!


DIRECCIÓN: FRANK VAN LAECKE y ALAIN PLATEL
DRAMATURGIA: KOEN HAAGDORENS
CREACIÓN e INTERPRETACIÓN: CHRIS THYS, GRIET DEBACKER, HENDRIK LEBON, WIN OPBROUCK, GREGORY VAN SEGHBROECK (tuba), JAN D'HAENE (trompeta), JONAS VAN HOEYDONK (trompeta), LIES VANDEBURIE (fiscorn), NIELS VAN HEERTUM (bombardi), SIMON HUETING (trompa), WITSE LEMMENS (percusión), STEVEN PRENGELS (director) y la Banda Municipal de Barcelona
DURACIÓN: 105min
PRODUCCIÓN: GREC 2015 FESTIVAL DE BARCELONA, NTGENT y LOS BALLETS C de la B, EN COLABORACIÓN CON VLAMO
TEATRE LLIURE (Montjuïc, GREC2015)

El espectáculo más esperado de la segunda semana era este. Todo un homenaje a las bandas municipales, música y danza unidas para un espectáculo que tenia todos los ingredientes para maravillarnos. Pero algo no acabó de funcionar. Buscábamos espectacularidad, que nos dejaran ojipláticos. Pero...

Un músico, interpretado por Win Opbrouck, al que una enfermedad obliga a dejar de tocar el trombón y intenta suplir esta ausencia con otras disciplinas artísticas: platillos, cantar lírico, danza... pero la tristeza que emanan sus ojos es presagio de derrota.

Mucha música, humor, poca danza en conjunto, porque aquí hemos venido a ver las locuras de Win Opbrouck, el hombre orquesta, la anti bailarina, la fiesta que crea cada vez que pisa el escenario. El resto sobra. Y algunos intérpretes realmente mejor que no se hubieran presentado, como las dos acompañantes "bailarinas".

Con una primera parte en el que los lenguajes confusos se entremezclan y el montaje parece sumido en una somnolencia excesiva, la ruptura de ritmo la pone Hendrik Lebon, la parte dancística es lo mejor de un espectáculo bastante irregular. El duo entre Hendrik y el propio Win hace que la platea suspire y le vuelve a introducir en escena.

En Avant, Marche! peca de un exceso de alboroto, algarabía con una  dramaturgia y dirección que brillan por su ausencia, todo queda en manos de la benevolencia del protagonista. La Banda Municipal es un excusa para estar pero sin saber demasiado bien qué pinta en medio del desorden general del espectáculo.