3/7/15

'Fuenteovejuna' se subleva en Almagro


Fuente: Esther Alvarado (elmundo.es)
Resulta sobrecogedora la energía que desprende un pueblo unido, pero más sorprendente aún es lo fácilmente que solemos olvidar que la unión hace la fuerza. Anoche no. Anoche Almagro vivió un salto en el tiempo al siglo XV y se convirtió por unas horas en 'Fuenteovejuna', esa villa cordobesa que mató al Comendador y se puso a los pies de los Reyes Católicos para pedir clemencia y contribuir a su cruzada por la unidad de España. 
La inmortal obra que escribió décadas más tarde Lope de Vega cobró vida propia en la bellísima plaza mayor porticada de la localidad manchega, por obra y gracia de los vecinos de Fuente Obejuna, que viajaron en número de no menos de 150 personas (44 de ellos músicos y 24 actores) para estrenar en la noche del jueves la 38 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.
Ambas localidades, Fuente Obejuna y Almagro, están ya hermanadas por obra de un ritual de corte político que se celebró el 1 de julio en el ayuntamiento de esta última, y que sirve para señalar el momento histórico en el que la representación vecinal salió por primera vez de su término municipal. 
El viernes por la noche, con la plaza mayor de Almagro a rebosar de gente que llevaba horas calentando las sillas de plástico colocadas frente al escenario, de vecinos que alternaban ruidosamente en las terrazas y de visitantes que luchaban por hacerse un hueco para ver y oír la historia de Frondoso y Laurencia, Fuenteovejuna se levantó en armas contra el comendador
La historia que reflejó Lope de Vega vale tanto para hablar del 15M como para ejemplificar lo que estos días sucede en Grecia pero, demagogias aparte, es la venganza de un pueblo sometido a la tiranía de un personaje déspota y oportunista. Cansado de perder la honra de sus mujeres y la paz de sus hombres en sus manos, el pueblo entero se subleva y acaba con la vida del opresor. En una singular asamblea, acuerdan confesar que lo hicieron "todos a una" y así lo hacen en el potro de tormento del inquisidor que envían los Reyes Católicos para averiguar la verdad. Finalmente, los propios vecinos acuden a postrarse ante los Reyes Católicos y obtienen el perdón para toda la villa. 
Son muchas las Fuenteovejunas que se han representado en Almagro, pero ninguna con la carga de emoción de ésta, llevada a cabo por los vecinos de la localidad cordobesa, dirigidos por Ángel Luis Martín, un técnico del área de Cultura del ayuntamiento. No se trata tanto de hacer teatro, si no más bien de tradición oral, orgullo histórico y patriotismo bien entendido lo que mueve a todo un pueblo a comprometerse con un objetivo que les roba horas de ocio y sueño. 
Ninguno de ellos es actor profesional, aunque viendo la desenvoltura de algunos, como Laurencia (Ana Molina, arquitecta de 33 años), el Comendador (Francisco Osuna, director de la Oficina de Turismo) y del alcalde (al que adorna una voz que recuerda a la de Alfonso del Real), y el emocionado empeño de todos, el resultado no desmereció en absoluto del marco ni de la ocasión.
El vestuario y escenografía, bien documentados en su época, aportaban un aspecto de credibilidad sincera que inmediatamente ayudó a que los espectadores entrasen en situación. Al igual que la música, compuesta para este estreno por José Manuel Hierro, que con sus toques flamencos bien hermanados con momentos más líricos, abrazó el trabajo de los actores y contribuyó decisivamente al éxito final: el pueblo de Almagro, puesto en pie, ovacionó larga y calurosamente la representación. 
La tradición vecinal de 'Fuenteovejuna' comenzó en 1992 con una periodicidad que quiso ser bienal, pero que terminó por ejecutarse cuando buenamente se podía. Se hizo en 1994, 1997, 2000, 2004, 2006, 2009 y, por último, en 2013. En la localidad cordobesa la ponen en pie 250 vecinos y utilizan como escenario la enorme plaza del pueblo, donde tuvieron lugar los hechos. 
El jueves por la noche, con esta nueva representación, los herederos de los auténticos héroes compartieron por primera vez su gesta en un templo del teatro que les considera ya hermanos para siempre.