11/7/15

NEUS CATALÀ. UN CEL DE PLOM



DRAMATURGIA: JOSEP MARIA MIRÓ, basada en la novela Un cel de plom de Carme Martí
DIRECCIÓ: RAFEL DURAN
INTÉRPRETE: MERCÈ ARÀNEGA
DURACIÓN: 70min
FOTO: DAVID RUANO y ALBERT CARRERAS
PRODUCCIÓN: GREC 2015 FESTIVAL DE BARCELONA y SALA MUNTANER
SALA MUNTANER

Hace dos días pisé el horror y toqué el cielo. Nunca me cansaré de oír las historias de aquellos que sufrieron lo indecible, que están vivos por azar, de aquellos que no bajaron la cabeza y de los que hoy sus voces han de ser escuchadas, porque el horror se repite ahora en directo y nadie hace nada por evitarlo.

Escribo la crítica con lágrimas en los ojos, parecidas a aquellas que en medio de la oscuridad de la sala desfilaron mejilla abajo. Sí, yo conocía la historia de la Neus y la de otras mujeres que fueron torturadas por ser de una u otra manera, pero no por ello me impacta menos cada vez que lo vuelvo a sentir. Con un escenario casi vacío, la presencia de Mercè Arànega es lo único indispensable para que la maquinaria funcione. 

Sin aliento porque las palabras retumban, se hacen vida y la imaginación es tan poderosa que no hace falta acción en directo. No hay violencia, más allá que la imagen proyectada contra la pared de la Neus. Las palabras son suficientes para que todo se remueva, y aunque sentada sólo puedas escuchar y llorar, maldices por dentro, porque sabes que en numerosos lugares del mundo, Neus Català tiene otros nombres y otros cuerpos.

Brillante la dramaturgia de Josep Maria Miró, el resumen de la vida de la Neus en las diferentes etapas es conciso pero lleno de fuerza. El tono no decae, palabra detrás de palabra el ritmo aumenta, no hay tiempo de respiro, la cruda verdad y realidad se revela ante los ojos de los espectadores que son incapaces de dejar de mirar, de escuchar y muchos de ellos caen en la lágrima.

La dirección de Rafel Duran acompaña suavemente la dramaturgia, arropándola de pequeños cambios de posición para evitar el estatismo, dejar que las palabras fluyan sin cortapisas. El diseño de iluminación de Quico Gutiérrez invade la escena de oscuridad, apenas un toque de luz para iluminar lo importante, la actriz, el resto es tan oscuro como las palabras que brotan de su garganta.

Magistral Mercè Arànega en el papel más importante de su carrera. Nada fácil su gesta de interpretación, deja al público atónito desde el primer minuto y seguimos atónitos incluso después de los aplausos. La valentía, el coraje, las ganas de luchar, el no bajar la cabeza ni llorar, una fuerza arrolladora que nos deja compungidos por la historia y por haber presenciado una interpretación de las que no se olvidan.

Sin duda, el mejor montaje de lo que llevo de Grec 2015. Una obra difícil de digerir, pero que resuena por dentro y de las que tardan en abandonarte. La memoria viva de lo que nunca deberíamos olvidar. Para recordar que fueron y son con la cabeza bien alta. Imprescindible. Gràcies.