6/7/15

PENSO EN YU



AUTORA: CAROLE FRÉCHETTE
TRADUCCIÓN: ELISABET RÀFOLS
DIRECCIÓN: IMMA COLOMER
INTÉRPRETES: FINA RIUS, MAR ULLDEMOLINS y PEP FERRER
DURACIÓN: 1h 30min
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: SALA BECKETT/OBRADOR INTERNACIONAL DE DRAMATÚRGIA, GREC 2015 FESTIVAL DE BARCELONA y CENTRE D'ARTS ESCÈNIQUES DE TERRASSA (CAET)
SALA BECKETT

Penso en Yu llega después de una obsesión de su autora por la noticia que va leer una mañana al periódico del ex carcelamiento después de 17 años de Yu Dongyue por lanzar pintura roja contra una figura de Mao. La autora se obsesiona con este hecho y la protagonista, Madeleine (Fina Rius), de la obra también, desatendiendo labores cotidianas como deshacer las cajas de la mudanza, montar una estantería o incluso "abandona" su trabajo como traductora. Todo pasa por saber más de la figura de Yu. Entre tanto aparecen en su vida un vecino curioso, Jérémie (Pep Ferrer), con una historia íntima aún por descubrir y Lin (Mar Ulldemolins), una joven china a la que Madeleine da clases y que huyó de una China que ahora gracias a Madeleine la persigue. 

La escenografía va abriéndose a medida que avanza la obra. Una y mil capas de texto, subtexto e imaginación por parte del espectador se muestra en Penso en Yu, una obra fácil para aquellos que se quieran quedar en la superficie de las historias, pero que al profundizar va más allá de los propios personajes. La libertad, la rebeldía, las consecuencias de los actos propios y ajenos, la soledad, las necesidades vitales, el poder, la necesidad de afecto, la mentira... y en definitiva la convivencia con los demonios personales y ajenos que conforman nuestro día a día.

Penso en Yu busca crear angustia con escenas excesivamente cortas que se van sobreponiendo las unas a las otras, un fuerte componente audiovisual que acompaña la mayor parte de escenas y con una dramaturgia y una dirección de actores que consigue que en los fundidos a negro la tensión se corte con cuchillo. Interpretaciones desiguales, pero al mismo tiempo que el protagonista está ausente, Yu Dongye, los dos personajes femeninos toman más protagonismo. Mar Ulldemolins cierra una temporada excepcional, con un personaje al que no le deja caer en estereotipos y actúa de una manera natural, inocente y sensible. Fina Rius controla el timón de una mujer que deja entrever poco a poco la fuerza de unos demonios pasados y presentes.

Y mientras unos y otros buscan "curarse" y encontrar aquello que buscan, Lin intenta aprenderse el futuro perfecto de un francés con tintes catalanes. Pero la perfección está bastante alejada de la realidad. Y la imperfección en subjuntivo gana la partida en un montaje que conjuga bien sus piezas y que deja al espectador la tarea de leerlo como le plazca.

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