AL NOSTRE GUST


DRAMATURGIA: MARC ARTIGAU y ORIOL BROGGI
CREACIÓN y DIRECCIÓN: ORIOL BROGGI
INTÉRPRETES: LAURA AUBERT, JORDI FIGUERAS, TONI GOMILA, MONTSE VELLVEHÍ, RAMON VILA y ERNEST VILLEGAS
DURACIÓN: 1h 50min
FOTO: BITO CELS
BIBLIOTECA DE CATALUNYA

Quizás comenzar diciendo que este patchwork de historias y de personajes de diferentes autores y épocas no ha sido demasiado de "el me gust" sería hacerle un flaco favor al montaje, que no busca tanto impactar como entretener. Con dos niveles de lectura, para aquellos espectadores avispados y fanáticos que vayan reconociendo uno por uno a los diferentes personajes que ante ellos se muestran, y otros, el espectador medio, que se deje de pamplinas y simplemente esté para el discursos independientemente de quien sea el mediador que lo pronuncie. 

A medio camino entre unos y otros, descifrando algunos de ellos, pero sin caer en la decepción por ser incapaz de ver a otros, intento buscarle una especie de sentido al montaje, un homenaje al teatro que le gusta a Oriol Broggi, al teatro en general, se ha visto, caramelo presente. Pero aún leyendo el subtítulo del espectáculo: "a les víctimes de l'esperança i l'optimisme" no veo qué relación guardan entre sí los diferentes personajes.

Quizás no sea justo valorar un espectáculo del cuál no has extraído todo su jugo bien por ignorancia, bien por falta de voluntad pero la vida y el teatro no está hechos para que todo el mundo llegue a las múltiples lecturas que de bien seguro se propuso Oriol Broggi al crearlo. Pero la mía, personal e intransferible, es que las costuras de este patchwork están a medio coser, el resultado es demasiado inconexo.

Eso sí, siempre habrá que agradecerle a Broggi haberle dado un papel dramático a Laura Aubert, demasiado centrada en lo cómico y al que lo dramático le sienta como un guante, nos transmite el dolor y hace que nos pongamos en su piel. Sólo dura un instante, ¡pero qué instante! Más agradecimientos, la incorporación de un gran Toni Gomila, de bien sabido que el salalt ayuda, o al menos a mi, me invita a aplaudir, pero Gomila demuestra que más allá del mallorquín hay tablas y eso se nota. Por último destacar el monólogo final de Montse Vellvehí, que según me chivan uno de esos frikis teatrales es un relato (sin todavía traducción) de Wajdi Mouawad y que es una autentica delicia para los oídos.

Hacía casi dos años que no iba a la Biblioteca y desafortunadamente para mi trasero, las matadoras sillas siguen siendo igual, es inaceptable que después de tanto tiempo o bien mi trasero se no haya acostumbrado a ellas, o alguien no haya puesto el grito en el cielo y se haya optado por cambiarlas por un asiento más cómodo. Dos horas de sufrimiento no ayudan nada a hacer sentirse al espectador como en casa, mi sofá ya les aseguro yo que es más cómodo. 

Sea como fuere, Oriol Broggi vuelve a buscar la magia de anteriores espectáculos salidos de la nada, pero esta vez, quizás no sean del gusto de todos. Algo me dice que la alta cultura va en desuso y las adivinanzas sentada en un teatro no me invitan a pensar sino más bien lo contrario. El truco, aquí, es no frustrarse, y dejarse llevar por los personajes, quien quiera que sean.

1 comentario:

  1. ramon Vila24/11/15 13:50

    Respecte al monòleg de W. Mouawad de "Al nostre gust".
    He tingut el plaer de traduïr-lo, si bé encara no s'ha publicat.
    D'aquesta traducció és el fragment que hi ha a l'espectacle.
    Una abraçada
    Ramon Vila

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