29/11/15

SNORKEL


AUTOR: ALBERT BORONAT
DIRECCIÓN: ALEIX FAURÓ
INTÉRPRETES: JAVIER BELTRAN, ISAK FÉRRIZ, MARINA FITA e ISIS MARTIN
DURACIÓN: 80min
FOTO: ANNA MIRALLES
PRODUCCIÓN: LA VIRGUERIA
SALA BECKETT

A quién no le guste la poesía que se quede en casa. Quizás sea una manera muy brusca y directa de empezar a escribir, pero si de una cosa están plagados los textos de Albert Boronat es de poesía. No de aquellas de rimar endecasílabos, no te asustes, pero sí de aquellas palabras e imágenes que vienen a significar otra cosas más allá de lo que representan. 

Hay que decir que la sipnosis del programa de mano no puede ser más vaga, que no entras en la sala a ciegas, ni idea de lo que viene después, tan sólo confías en la trayectoria de La Viguería para sumergirte en el montaje. Dependerá de cada persona conseguirlo, aunque el monólogo inicial de Javier Beltran sea una auténtica delicia, la suma de factores puede alterar el producto.

Con un inicio a mitad camino entre los monólogos de cierto club, cierto estilo Eugenio y la seriedad del tema, Snorkel navega entre la comedia y la tragedia para que los puntos equidistantes de la vida, se encuentren en una zona de la disparidad absoluta. El texto de Boronat se pierde para encontrarse, pero hay que ser paciente para ver el nudo que lo une todo.

La imaginación, la realidad, lo ficticio, palabras que no significan nada, personajes que se buscan para encontrarse (o no), un submundo de realidades, cuyos temas tocan la realidad, se anuncian, pero se pierden, les falta desarrollo. El texto está al servicio de una puesta en escena excelsa, llena de simbolismo que ayuda a acentuar la poética del texto. 

El tandem Isak Ferriz y Javier Beltran protagonizan los mejores momentos de la pieza, y quizás los más cómicos, los que ayudan a salir de ese universo de sueños en el que la puesta en escena nos ha sumergido y como si de una bofetada se tratara nos devuelve despiertos a la realidad.

Snorkel es la metáfora del ensimismamiento que padece la sociedad actual, que vive en una permanente falsedad, en una efímera búsqueda de enunciados que se pierden en desarrollo que nunca llega. Recomendada, especialmente, para aquellos que todavía se buscan y no se han encontrado.