7/7/16

OFICINA PER A UNA VIDA POSTIDÈNTICA



CONCEPTO y DIRECCIÓN: MATHIAS REBSTOCK
TEXTOS: TILMAN RAMMSTEDT y MARC ROSICH
MÚSICA y VÍDEO: RAQUEL GARCIA-TOMÀS
INTÉRPRETES: FLORIAN BERGMANN, PANAGIOTIS ILIOPOULOS, DAVID LUQUE, LUCÍA MARTÍNEZ, BÄRBEL SCHWARZ, MARIEL SUPKA y MARTA VALERO
DURACIÓN: 90min
PRODUCCIÓN: GREC 2016 FESTIVAL DE BARCELON, NEUKÖLLNER OPER BERLIN y OPERA DE BUTXACA i NOVA CREACIÓ
MERCAT DE LES FLORS (GREC 2016)

No estoy muy segura de si se puede afirmar que en el 2016 tragedia esta pasado de moda. ¿Qué nos falta por ver cuando estamos saturados de mil y una imágenes? Por eso quizás hablar de la identidad, cuando las fronteras están tan poco delimitadas sea cuanto menos toda una proeza. Y si además lo hacen en un género poco desarrollado pues la aventura se acrecienta. El tema me interesaba, el teatro musical experimental no tanto.

Identidad individual, colectiva, la excesiva exposición en los mundos virtuales, ¿somos libres o tenemos una libertad fingida que asumimos sin rechistar porque ya nos está bien? Una coproducción Alemania - Catalunya que mediante texto, música, interpretación y vídeo intenta adentrarse en nuestras mentes y exponernos el ya típico tópico de ¿qué somos?

Oficina per a una vida postidèntica está a medio camino entre la ópera pop, la performance y la locura creativa, y aunque la mezcla podía ser explosiva se queda corta. Los primeros treinta minutos se aguantan, el vídeo, las interpretaciones y los textos entran e incluso llevan a la reflexión. Toques de Warhol, de pop-ara, el descaro de las películas ochentenas de Almodovar, pero después la cosa se va diluyendo, los textos en cuanto avanza el espectáculo comienzan a ser densos y a girar en torno a sí mismos una y otra vez, y sólo una adaptación del himno punk hace que salgamos del ensimismamiento.

Quizás la obra sea demasiado "berlinesa" que es donde hará parada y fonda un mes en septiembre, quizás no estemos preparados para disfrutar del teatro musical experimental, pero Oficina per a una vida postidèntica se me hizo larga y tediosa. A veces el tema no lo es todo si no tiene los aderezos adecuados. Y mejor no hablar de la deconstrución de la novena sinfonía de Beethoven, poco quedó de ella tras pasar por las manos de Raquel García-Tomàs.