6/11/16

SOTA TERÀPIA




AUTOR: MATÍAS DEL FEDERICO
VERSIÓN: ADRIANA ROFFI/ DANIEL VERONESE/ DAVID SERRANO
TRADUCCIÓN AL CATALÁN: EDU PERICAS
DIRECCIÓN: DANIEL VERONESE
INTÉRPRETES: FRANCESC FERRER, MARINA GATELL, CRISTINA PLAZAS, MIQUEL SITJAR, ANDRES HERRERA y MERITXELL HUERTAS
DURACIÓN: 90min
FOTOGRAFIA: DANIEL ESCALÉ/ JOSEP AZNAR
PRODUCCIÓN: ANEXA
TEATRE BORRÀS

La tan manida excusa de la dificuldad de escribir una comedia se une a que una vez escrita hay que dirigirla e interpretarla. Sota Teràpia, por primera vez en años, consigue aunar a la perfección los tres requisitos. Si, de entrada, Daniel Veronese ya podía ser síntoma de que el producto resultante iba a ser satisfactorio (a pesar de que no siempre se cumple), el resultado ha superado las expectativas, incluso para una incrédula de las comedias "comerciales", como una servidora lo es.

La mano de Veronese está presente desde el principio, sus señas más características, desde no respectar los turnos de palabra, los personajes se pisan constantemente o su gusto porque los actores den la espalda al público, pero también se nota en el ritmo vertiginoso con el que transcurre la acción. El dia del estreno, tanta velocidad impedía al público reír entre réplica y réplica ya que parecía que no hubieran dejado espacio para las risotadas de los espectadores. Con el tiempo, detalles tan insignificantes como éste se irán puliendo.

A nivel interpretativo destaca un Meritxell Huertas (Carme) que como su personaje modosito se va metiendo al público en el bolsillo, con las pocas réplicas de las que dispone en un principio. Es allí, en los inicios donde Laura, Cristina Plazas, cobra más protagonismo. Una Plazas de la que llevábamos tiempo pidiendo un cambio de registro, después de tanto drama televisivo y en el que el traje le queda como anillo al dedo. De esos papeles que parecen llevar nombre y apellidos desde que fueron escritas.

La escenografía minimalista de Elisa Sanz que representa la consulta de una psicólogo y la iluminación de Ion Aníbal López que hace que el espectador, juntamente con una dramaturgia trepidante, no pueda separar la vista del escenario por temor a perderse algún dato de suma importancia para el desenlace final. Aunque no estemos ni a la mitad de temporada, Sota Teràpia tiene visos de convertirse en una de las comedias de la temporada. Tiempo al tiempo. Y plateas llenas, por favor!