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7/2/16

NADIA


DRAMATURGIA: NADIA GHULAM, CARLES FERNÁNDEZ GIUA y EUGENIO SZWARCER
DIRECCIÓN: CARLES FERNÁNDEZ GIUA
CON: NADIA GHULAM, CARLES FERNÁNDEZ GIUA y EUGENIO SZWARCER
DISEÑO DEL ESPACIO y VIDEO: EUGENIO SZWARCER
DURACIÓN: 1h 30min
PRODUCCIÓN: GREC 2014 FESTIVAL DE BARCELONA, CCCB y LA CONQUESTA DEL POL SUD
SALA TALLERS (TNC)

Ayer viví una noche teatral mágica, de aquellas donde la comunión entre lo que te están explicando y lo que estás viviendo es tan fuerte que al final rompes a llorar. Y no es un lloro, por la dureza de las situaciones que te relatan, sino más bien por la valentía con la que lo hacen.

No iba a ciegas, conocía por encima la historia de Nadia, me acordaba de cómo los medios trataron el caso cuando llegó a Catalunya para operarse y después cuando se estrenó en el Grec 2014 recordaba retazos de lo que había explicado Carlos Fernández Giua en su presentación, pero obviamente todo ella era simplemente un breve resumen de lo que explica el montaje, que también resume porque la dureza de la vida que han visto los ojos de Nadia no nos la podremos llegar a imaginar jamás, por muchas obras e imágenes que nos muestren.

Nadia es teatro documental sin actores, donde la misma protagonista nos explica la historia en tercera persona, la mayor parte del tiempo, como si quisiera desprenderse de un personaje, el que fue y del que ahora ya sólo queda el recuerdo. Evidentemente con un guión previo y sabiendo en todo momento qué contar y qué no, hasta donde llega el cuento y como bien se encarga de remarcar en alguna ocasiones, "un poco de imaginación, por favor".

Para mentes y corazones sensibles no hay una dureza excesiva, hay más dureza en cualquier noticiario. Pero la manera en que Nadia explica su vida a medio camino entre la ternura, la ironía, sin restarle dramatismo, simplemente una relato de como tuvo que armarse de valor, convertirse en otra persona, para sobrevivir y además vivir con ello más de diez años. Durante los noventa minutos de cuento de no ficción nos damos cuenta una vez más lo afortunados que somos, la libertad con la que gozamos es la que otros, como Nadia, soñaban encerrada en su personaje. 

El golpe directamente al corazón nadie nos lo arrebatará ya. Salimos de la sala completamente diferentes a como entramos y pensando cuantas Nadias habrá que no han conseguido vivir su sueño. Ahí está la magia. Ahí está el regalo. Esta función es catártica y es un regalo. Gracias Nadia. Gracias Carles. Gracias Eugenio. Simplemente, gracias!

FUSELLS


AUTOR: BERTOLT BRECHT
DIRECCIÓN: DANIEL J. MEYER
INTÉRPRETES: CRISTINA ARENAS, QUIM ÀVILA, JAUME MADAULA, JORDI LLOVET y GEORGINA LATRE
DURACIÓN: 60min
PRODUCCIÓN: DESCARTABLE TEATRE
ALMERIA TEATRE

Dice el refrán que quien siembra vientos recoge tempestades. Y en cierta manera la matriarca de esta obra, la Teresa Carrar al negarse a posicionarse, a permitir que sus dos hermanos pequeños se alcen en armas y vayan a luchar al frente, al sobre protegerles bajo la afirmación de que los pobres no pueden hacer la guerra, está sembrando las tempestades que se desarrollarán durante toda la obra.

Fusells es un montaje pequeño pero lo suficientemente cuidado para que toda la épica caiga sobre nosotros de una manera aplastante. Son jóvenes, pero la fuerza de sus interpretaciones acalla a quienes a simple vista puedan negar el gesto. Nada más hay que acercarse a la recreación que Cristina Arenas dibuja de esta hermana abnegada a sacar a su familia adelante con lo poco que les queda y sobre la atenta mirada de las bombas. No hay lugar para claudicar, la fuerza es su mayor aliado.

La ternura llega de la mano de Josep, el hermano pequeño de Teresa, y al que Quim Àvila aporta una delicadeza que te provoca un sufrimiento continuo. Su estado de sobre protección le juega malas pasadas y nos deja ver lo que esconde detrás de la coraza de gran valentía e inocencia. Palabras mayores cuando nos asomamos a la vida de Pedro, el sobrino, que viene a acabar con quien sea para volver al frente bien cargado de provisiones pero se encontrará con más problemas de los esperados. A Jaume Madaula le hemos visto crecer de la televisión a las tablas, pero es la primera vez que descubrimos en él una fuerza arrolladora, una personalidad muy marcada al personaje, que gracias a poder disfrutarlo a pocos metros, vemos que la naturalidad no es simple fachada.

La puesta en escena a tres bandas de Alba Macfarlane, al igual que la iluminación de Natalia Ramos es otro de los aciertos del montaje. Con bien poco se recrea una cocina, un ambiente marinero y una situación donde la guerra lo ha destruido todo y sólo quedan algunas paredes en pie. Sin desvelar el final, una de las partes donde la presencia visual gana por goleada, tengo que admitir que la banda sonora creada para la ocasión, la mítica Blackbird de The Beatles, interpretada en exclusiva por Manu Guix y Elena Gadel. Todo un lujo para esta pequeña joya de orfebrería que nadie debería perderse. Yo ya no soy neutral, ¿y tu?

HISTÒRIA


AUTOR: JAN VILANOVA CLAUDIN
DIRECCIÓN: PAU ROCA
INTÉRPRETES: MIQUEL GELABERT, VICKY LUENGO y PAU ROCA
DURACIÓN: 75min
FOTO: FRANCESC PIÑOL
PRODUCCIÓN: SIXTO PAZ PRODUCCIONS
SALA BECKETT

Este es el último montaje de la Sala Beckett a Gràcia, fuera de las lecturas dramatizadas que bajaran su telón para siempre. Es una emoción agridulce, entrar en una sala para despedirse. Independientemente del espectáculo en cuestión, la magia se tenía que dar, y la suma de factores conjugó a la perfección el aplaudo final.

Sixto Paz ha escogido una historia de historias, con el contexto de una investigación acerca de la muerte de Marc Bloch a cargo de los nazis el 16 de junio de 1944 se van entretejiendo en la época actual diferentes historias: amistad, amor, admiración, sueños, mientras se reconstruyen de varias maneras los hechos de 1944.

Quizás algunos estén cansados de hablar oír de la Segunda Guerra Mundial y de los nazis. Hay mil historias sobre el tema, mil maneras diferentes de explicarlas, pero la forma de exponer los hechos de la dramaturgia de Jan Vilanova llega, y toca y consigue que mantengas la atención, hasta el último momento, hasta el estallido final. 

La iluminación de Ignasi Bosch y el espacio de Paula Bosch se vuelven imprescindibles en la segunda parte. Quizás fuese cosa mía pero veía una clara influencia de Àlex Rigola, ciertas notas de puesta en escena de Incierta Glòria, donde Pau Roca estuvo presente al final de la temporada pasada en la Sala Petita del TNC. Si no lo es, perdonad el atrevimiento de pensarlo, simplemente con la vuelta de tuerca al guión, una se queda  helada en la silla por la sorpresa.

La puesta en escena ayuda a resaltar las interpretaciones que despliegan una multitud de registros y de situaciones entre la realidad y la inverosimilitud pero que consiguen someter al espectador a un juicio constante entre los que es posible y lo que no. Sixto Paz ha vuelto a hacer diana, y con las entradas prácticamente agotadas, llena sus funciones de un público joven dispuesto a dejarse llevar por lo que sea que les expliquen. Y eso, ya es otro triunfo.

UN TRAMVIA ANOMENAT DESIG


TEXTO: TENNESSE WILLIAMS
DRAMATURGIA y DIRECCIÓN: ORIOL TARRASON
INTERPRETACIÓN: ANNABEL CASTÁN, MIREIA ILLAMOLA, JORGE ALBUERNE y PEPO BLASCO
DURACIÓN: 1h 30min
FOTO: DAVID TARRASON
PRODUCCIÓN: LES ANTONIETES TEATRE
SALA MUNTANER

Seguro que más de uno que esté leyendo estas líneas habrá visto más de una adaptación de esta obra. Quien más o quién menos de acuerda de la Blanche de Emma Vilarasau, de Pepa Plana o de Vicky Peña, unas con más gloria y otras con más pena han sido vistas por nuestros ojos. Les Antonietes que nos han hecho recordar algunos de los clásicos en los últimos años, Vània de Chéjov, Stockman de Ibsen o Molt soroll per no res de Shakespeare, han metido la tijera ahora a Tennesse Williams. Lejos de las tres horas habituales, Oriol Tarrason la ha condensado en noventa minutos. Toda un sinopsis, a la que al espectador menos teatrero le faltará un contexto previo, eliminadas las escenas superfluas, la acción va directa y Blanche entra en acción sin más, como un puñal afilado y algo oxidado.

Quizás por estereotipos, mi lectura de Blanche siempre ha sido la de una mujer optimista, llena de vida, incluso cuando todo se le vuelve en contra. Tarrason ha optado por mostrarnos la cara más oscura del personaje. Depresión, pocas muestras de alegría, y en esos momentos se ven que son fingidos, la tristeza se apodera de la escena, hasta que en una vuelta de tuerca aparece Stella, abnegada pero feliz, un rayo de luz, un maravilloso retrato que desarrolla Mireia Illamola, en otras ocasiones relegada a un segundo plano, y que en esta ocasión lleva el peso de la obra. Es ella en quien los espectadores ponemos atención, ella es la que sustenta y nos devuelve la alegría entre tanta oscuridad.

Esta vez Les Antonietes no han podido contar con dos pesos pesados como Pep Ambrós Muñoz o Bernat Quintana y han ido a buscar a Stanley al mundo del circo y a Madrid. Jorge Albuerne habla castellano, que le queda como un pegote a la obra, difícil de defender esta opción. Pero si fuera poco defendible el cambio de idioma, la interpretación es inasumible, el teatro de texto requiere de mucha preparación previa. No hay entonación, ni vocalización, los gritos no están medidos y los movimientos no salen de la naturalidad, más bien parece una coreografía a duras penas ensayada. Ni el mítico "Stella, Stella" se salvan de un estupor generalizado.

Después de un más que aceptable paseo por la dramaturgia americana que el año pasado lleno el Lliure de Gràcia, con el Somni Americà, esperaba algo más de esta adaptación del mítico tranvía. No acabo de dilucidar si el reto se le ha vuelto imposible a Oriol Tarrason o si la falta de tiempo se ha convertido en un exceso de recorte. Sea como fuere un pequeño contratiempo en una carrera donde nadie aseguraba que todo iban a ser éxitos. Esperaré con anhelo la siguiente parada.