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1/5/17

IVÀNOV



TEXT ORGINAL: ANTON CHÉJOV
VERSIÓN LIBRE Y DIRECCIÓN: ÀLEX RIGOLA
DRAMATURGISTA: FERRAN DORDAL
INTÉRPRETES: NAO ALBET, ANDREU BENITO, JOAN CARRERAS, PEP CRUZ, SARA ESPÍGUL, VICKY LUENGO, SANDRA MONCLÚS, ÀGATA ROCA y PAU ROCA
DURADA: 1h 30min
FOTO: BEIGOTT
PRODUCCIÓN: TEATRE LLIURE
SALA FABIÀ PUIGSERVER (LLIURE MONTJUÏC)

No, no iba a ver Ivànov, iba a ver un Rigola y me encontré con la esencia de los dos. El pusilánime personaje maravillosamente interpretado por Joan Carreras y la mejor cara de los montajes de Rigola. Cada vez más cercanos al teatro alemán contemporáneo, con una clara influencia de maestros como Ostermaier, el montaje es una pasarela de animales humanos heridos bañada por áurea de naturalismo interpretativo y en el uso del lenguaje que pone los pelos de punta.

Lo que se podría quedar en una gamberrada superflua made in Rigola, en los últimos veinte minutos cuando todo estalla, todo cobra un sentido más allá de lo se muestra. Leer entre líneas es imprescindible para sacarle todo el jugo al montaje. Desde la metáfora de las copias de uno mismo, los gatos dorados de la buena suerte que parece que no le ha acompañado a la gran esperanza blanca, Ivànov, que aparentemente lo tenía todo de cara para ser el triunfador de sus comunidad y que pasa las horas entre lloros por lo que podía haber sido y el "cuidado" de su mujer enferma. 

Pero Rigola no ha dejado toda la carne en el asador de Ivànov sino que ha dibujado con detalles precisos las dos mujeres que más influencia tienen en la vida de nuestros antihéroe. Magistrales su mujer, Sara Espígul y su inocente y eterna enamorada, Vicky Luengo. Rigola se olvida de personajes juega una partida a muerte con el naturalismo, los personajes se llaman igual que sus actores, llevan su ropa y microfonados se hablan en la distancia, no hay roce, parece más bien una pantalla que una sala de teatro, de hecho la técnica se lleva consigo algún actor, cuya interpretación se queda más plana de lo que hubiera sido conveniente. Es lo que tiene tener que actuar sin teatralidad, con un excaso conflicto visible, el sobre esfuerzo actoral es enorme.

Siempre insisto que los clásicos están para ser leídos, que al teatro el espectador ha de llegar con una idea clara, el teatro es más que un texto, si se superan barreras del conservadurismo teatral se podrá uno deleitarse con esta versió extremadamente libre de Ivànov, sino siempre nos quedan las bibliotecas. By the way, una servidora se lo ha pasado bomba. Por cierto, brillante la sinopsis del espectáculo. No tiene pérdida.
  

VIDES PRIVADES



TEXTO ORIGINAL: NOËL COWARD
VERSIÓN: JUAN CAVESTANY
DIRECCIÓN: NORBERT MARTÍNEZ y DAVID SELVAS
INTÉRPRETES: MARTA MARCO, DAVID SELVAS, MIMA RIERA y JAVI BELTRAN
DURACIÓN: 1h 30min
FOTO: FELIPE MENA
PRODUCCIÓN: LA BRUTAL
TEATRE BORRÀS

No seré yo quien se queje de sacarle la naftalina a los textos que requieran una limpieza al ser sacados del fondo del cajón, pero hay algunos a los que sólo les han dejado los puntos y seguido. Es más o menos lo que le ha pasado a la versión de Vides Privades de Juan Cavestany. Se nos ha ido de las manos la contemporaneidad, el convertirlo en una comedia de parejas de la burguesía más simplona catalana que sólo se preocupa de su ego y de lo feliz que será cuanto más posesiones tenga. Pero bueno tampoco es que fuera al Borràs esperando que tras la cortina saliera Noël Coward, así que mejor dejemos la queja para otro día.

Comedia de salón, con dos parejas que esperas que les pase algo porque tanto amor no da para una hora y media. Y pasa, no lo explicaré, se hace bastante evidente en los primeros minutos de obra, quizás tampoco hayamos llegado hasta allí para que una historia nos sorprenda. Mientras tanto disfrutemos de la magnífica banda sonora, en algunos momentos, recurrente, que ya viene siendo marca de la casa, La Brutal y sus ambientes sonoros. Y en esto que sientes "A la mierda l'amor" y el reloj deja de contar y la acción se precipita. 

A parte de la banda sonora, lo que sabe hacer muy bien La Brutal es escoger repartos. Sensacional Marta Marco, la histeria de su personaje es lo mejor que sucede en el escenario durante la representación. Es de aquellas veces que sientes que la naturalidad que se desprende supera a la interpretación. Vides Privades es una obra de mujeres, porque Mima Riera se vuelve a reivindicar con un papel que podía haberse quedado en una simple joven medio tonta, pero ella lo da la vuelta y poco a poco le cambia el rumbo y acaba siendo más heroína que una simple inocente "niña rica".

Vides Privades es una comedia donde ríes de situaciones que en mayor o medida nos ha pasado a todos, pero no da para mucho más. Vas te ríes, y sales a continuar con tu vida, el poso ha quedado bastante diluido. Lo que sí que es cierto es que el giro tan comercial de los últimos proyectos no se si benificia al público más fidel de La Brutal, aquellos que vibramos con su trilogía a Lliure y que disfrutamos con su Don Juan al TNC y que nos quedamos indiferentes delante de un Coward-Cavestany. 

A TOTS ELS QUE HEU VINGUT



TEXTO y DIRECCIÓN: MARC ROSICH
INTÉRPRETES: MERCÈ ARÀNEGA, LURDES BARBA, MONTSE ESTEVE, ÀUREA MÀRQUEZ, MIREIA PÀMIES y CARLES GILABERT
DURACIÓN: 2h 30min (entreacto incluido)
FOTO: DAVID RUANO
PRODUCCIÓN: TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA
SALA PETITA (TNC)

Se'n fa una mica estrany escribir esta crítica en castellano. Creo que hoy le daré más patadas al diccionario de las habituales. Viví la época dorada del Pujolisme fuera de Catalunya, y aunque reconozco todos los sentimientos que ella despertó en la inmensa mayoría de los catalanes, he visto la obra desde dos lugares diferentes: una cercanía massa present y desde fuera, como si por un momento no me tocara. 

Reconozco en esta Magda Casals, una mezcla estraña entre Núria Feliu y Teresa Gimpera, a muchas tietes y abuelas que aún hoy desde sus pisos de Eixample pontifican que lo de Pujol i Convergència no es más que una trama urdida por Madrid para desastibilizar el procés. Ojos cerrados y el corazón que no sienta.

A tots els que heu vingut pone el dedo en la llaga, que todavía para algunos sangra, de lo que supuso la caída del Padre de todos, lo hace mediante una comedia surrealista y por momentos pasada de vueltas, que despega en el segundo acto, porque el primero es tedioso hasta la saciedad. No sé si sólo soy yo la que tiene tendencia a pensar que para hacer una gran obra no hace falta que llegue y supere las dos horas, que hay obras descomunales que en una hora nos lo han explicado todo y no le falta ninguna coma. 

Marc Rosich peca de esa tendencia, la primera parte le hace falta una retallada de esas que se les daba (sic) tan bien a Convergència. En diez minutos tienes un resumen perfecto, de la presentación de Magda Casals y el hombre de la barba sucia, que enlazaría a la perfección con la segunda parte donde el sufflé alcanza su máximo esplendor. Mercè Arànega brilla haga el papel que haga, estamos presenciando uno de los mejores papeles de su trayectoria, que queda a ratos un tanto ensombrecido por una dirección a la que le haría falta llevar el sarcasmo hasta el límite y hacer que se vea la broma, destapando el truco.

Fuera de la "diva", cabe destacar un soberbia, quizás la mejor del reparto, Àurea Màrquez a quien los papeles pasados de vueltas le van como anillo al dedo. Y aunque a ratos rallaría la hiperactuación, Lurdes Barba nos regala como Àgata Casals, la hermanísima, las mejores rialles de la noche. 

No se puede hablar de oportunidad perdida porque al texto le falte afinar bien sus teclas para que el resultado hubiera sido una clatejada de esas que dejan marca. Se tiene que aplaudir la valentía, de que ya nos podamos reír de uno de los episodios recientes que más daño han hceho al sentimiento catalán. Pero si una flor no fa estiu, no será Pujol quien nos amarge la primavera.